Según ha adelantado el delegado del Gobierno en Cataluña, Joan Rangel, los diez detenidos están de momento acusados de haber perpetrado un asalto con violencia física en una joyería de Ripollet (Barcelona) el pasado mes de abril y del robo a un representante de joyería, al que dejaron inconsciente a golpes, en marzo en Castelldefels.
El comisario-jefe de la Brigada de la Policía Judicial, José Cantarero, ha explicado que la operación, denominada "Gorila" por la gran corpulencia del líder de la banda, que era el que propinaba las palizas a las víctimas, se precipitó ayer por la tarde, cuando los agentes que seguían a los malhechores sospecharon que estaban preparando dos asaltos a otras dos joyerías de Ripollet.
Los diez detenidos son nueve personas de nacionalidad rumana y un español, cuya filiación aún está siendo comprobada, que vivían en dos domicilios de Cerdanyola, donde anoche fueron sorprendidos por los agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GOES).
A los detenidos, que esta mañana están siendo interrogados en las dependencias de la Jefatura Superior de Policía en Barcelona, les encontraron algunas de las joyas robadas y ropas utilizadas en los dos robos que hasta el momento se le atribuyen, en los que obtuvieron un botín en alhajas valoradas en más de 500.000 euros.
El comisario Cantarero ha explicado que uno de los detenidos, presunto jefe de la banda y con una enorme corpulencia, se empleó con una exagerada violencia en los dos asaltos, especialmente en el robo en abril a la joyería de Ripollet, donde las cámaras de seguridad grabaron como el ladrón golpeó a la propietaria rompiéndole la mandíbula y dejándola inconsciente antes de patearla cuando estaba ya en el suelo.
El mismo "gorila" fue, según el comisario Cantarero, el que en marzo abordó por la espalda a un representante de joyería en Castelldefels y de un puñetazo lo dejó inconsciente en el suelo para robarle el maletín con las joyas, antes de huir en una motocicleta con otro compinche.
Los agentes del grupo de atracos, que seguían desde hacía unos días a algunos miembros de la banda, entre los que hay alguna mujer, detectaron que ayer cinco de ellos visitaban dos joyerías de Ripollet y se interesaron por algunas piezas valiosas.
Los investigadores dedujeron que estaban aplicando el mismo 'modus operandi' que en sus anteriores golpes: visitar el establecimiento el día anterior para comprobar sus medidas de seguridad y dónde estaban las joyas, para acudir al día siguiente a perpetrar el robo.
Por eso, según el comisario Cantarero, ayer precipitaron la detención de la banda ante la certeza de que iban a cometer, presumiblemente hoy, otros dos asaltos.
En los dos domicilios no han encontrado armas, pero sí algunas joyas que están siendo analizadas para saber de qué robo proceden.
Además, la policía está investigando si la banda también había cometido otros robos en otras comunidades españolas.
EFE |
21/6/2006 |