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Jean Paul Sartre en un retrato de 1946, a los 41 años de edad. |
Editorial Losada
Jean-Paul Sartre vuelve a preguntarse '¿Qué es la literatura?'
Esta vez se trata de un francés: Jean-Paul Sartre, y de un libro menor suyo, publicado en 1950 en Buenos Aires: "¿Qué es la literatura?". Pregunta que, naturalmente, el gran escritor semiolvidado que es Sartre deja prácticamente sin responder, aunque las trescientas diez y ocho páginas de disquisiciones en torno a ella que nos brinda ayudan mucho a comprender lo insoluble del problema.
Sartre, filósofo, novelista y dramaturgo, estaba, indudablemente, en óptima situación para examinar esta cuestión brillantemente y dejarla, también brillantemente, más o menos como estaba.
Sartre expone aquí su célebre doctrina del compromiso del escritor: unir la acción a la escritura después de haber pasado por la experiencia de la guerra mundial y el nazismo, de la ocupación de Francia y de la resistencia francesa antinazi. Sartre no incluye en su investigación la experiencia comunista, que para él siempre conservó matices sacros, y eso debilita mucho su argumentación.
Cojera argumental
Que la obra artística o literaria es, ante todo, acción, ya lo sabían los antiguos griegos, en cuyo idioma, "poesía" (poíesis) significa también acción y creación y abarca la creación literaria en general, además de la poesía propiamente dicha. Para Sartre, el eremita literario, tipo Mallarmé, es un contrasentido. Pero en él la cojera argumental es decisiva en cuanto no opta por la acción imparcial ante todos los fenómenos de su tiempo, sino solamente ante los que se oponen a sus ideas.
En esta lucha por ir al fondo de la creación literaria no puede haber vacas sagradas, y la doctrina del compromiso del escritor ha sido examinada por mentes menos cargados de prejuicios comunistoides, o de ningún otro tipo, que la de Sartre.
Así y todo, recomiendo este libro por su lucidez, su implacable razonamiento, su flexible amenidad, propia de un gran escritor, y su admirable claridad y honda erudición, pero erudición abstracta, es decir, de pura inteligencia, que es la menos usual y la más importante. En general, la erudición de nombres y fechas es una cortina de humo para ocultar incapacidad de pensamiento.
La traducción, de Aurora Bernárdez, es realmente buena.
EFE |
3/9/2004 |