| |

|
Gerald
Brenan fue, hasta su muerte en 1987, un ‘gentleman’ inglés enamorado
del sur de España. Amigo de Lytton Strachey y Dora Carrington,
y conocido del ‘Grupo de Bloomsbury’, Brenan se distinguió,
no obstante, por ser el aventurero del grupo. Su pasión por los
viajes, sólo superada por un instinto poético nunca demasiado desarrollado,
le impelió a travesías a lo largo y ancho de Europa. Durante los
años 20 recaló en un pueblo de la sierra granadina, Yegen, especialmente
pobre y atrasado, en busca de un poco de tranquilidad de espíritu
para escribir.
Al
sur de Granada trata de su estancia en el pueblo, y de
cómo no sólo no encontró la buscada paz, sino que halló las intrigas,
la superstición, la amistad y el amor. Y lo hace de manera bastante
libre, aun basándose en la biografía de Brenan escrita por
Jonathan Gathorne-Hardy, The Interior
Castle. Fernando Colomo, que es un zorro viejo
en lides cinematográficas, ha sabido adaptar a un lenguaje diferente
esta historia atmosférica, a ratos onírica y muy lorquiana, sin
perder su esencia ni caer en tópicos que abundan demasiado en este
tipo de filmes.
|
Fernando
Colomo ha sabido adaptar
|
|
|
|
a
un lenguaje diferente esta
|
 |
|
historia
atmosférica, onírica y
|
|
|
lorquiana
sin caer en tópicos
|
Con
un guión sólido, bien construido, unos diálogos casi perfectos y unos
personajes definidos y enmarcados a la perfección por el micromundo
en que se mueven, Colomo ha dotado a esta cinta de su impronta
personal, esa ternura que siente por sus personajes y, a la vez, por
su destino inexorable. Pero los méritos del filme continúan con la
portentosa (no cabe otra palabra) fotografía de José Luis Alcaine.
Cada encuadre es una obra maestra de la iluminación, del color. Cuadros
en movimiento.
Sin
embargo, quizás sea el equilibrio narrativo lo que caracteriza la
película. La historia de Gerald (interpretado
por Matthew Goode con sorprendente frescura) se entrelaza con
las historias menores del pueblo, de las que destacaríamos por su
fuerza la de ‘Culonegro’ y ‘Moñete’
(Sebastián Haro y Juan Margallo), y por su ternura la
de Don Virgilio (Antonio Resines)
y Doña Felicidad (Ángela Molina).
También hay que llamar la atención sobre Verónica Sánchez,
debutante en cine pero con una dilatada carrera teatral a sus espaldas.
Magnética, carnal y profunda son adjetivos que cuadran con su interpretación
de Juliana. Pero si un rostro sobresale
de entre el reparto (y conste que están todos magníficos) es Guillermo
Toledo. Alejado de su registro interpretativo habitual, y en una
peligrosa actuación que lo lleva a veces al borde de lo excesivo,
sabe, sin embargo, bordar el personaje clave de Paco.
|
La
película discurre en todo
|
|
|
|
momento por sus propios méritos,
|
 |
|
y
tan sólo el epílogo final
|
 |
|
chirría:
no aporta nada a la trama
|
Es
también interesante observar que Colomo no cae en los manidos
tópicos acerca de los andaluces, de los ingleses, etcétera, que se
ven demasiado a menudo en coproducciones de todo tipo (y no hablemos
ya de la visión yanqui del mundo). Equilibrio, mesura, verosimilitud
incluso en los momentos más oníricos de la película. Colomo
engrasa la máquina y se aleja de su creación, a fin de evitar esa
molesta sensación de omnipresencia del director. Aún más difícil:
la ternura para con sus personajes en los momentos más delicados en
cámara, es decir, en las escenas de sexo evita a la vez el falso pudor
y la cursilería.
La
película discurre en todo momento gracias a sus propios méritos,
y tan sólo el epílogo chirría. Un episodio que no hubiera sido necesario,
puesto que no aporta a la trama nada que no sepamos y que, sin embargo,
no acaba de cuadrar con el resto de la obra, por corto y precipitado.
Pero salvando este escollo, el filme se ve con mucho agrado, y en
ocasiones con alborozo (hay secuencias decididamente desternillantes).
Colomo se permite el lujo de homenajearse/parodiarse a sí
mismo (véase, si no, la escena de la playa, calcada de La
vida alegre) y encima lo hace de maravilla. Nada, que
la vean, que vale la pena.


f
i c h a t é c n i c a

|

Al sur de Granada, España,
2002

|

Una producción de Fernando Colomo P. C./Sogecine
 |
| |
Dirección |
Fernando
Colomo |
| |
Guión |
Fernando
Colomo/Jonathan Gathorne Hardy |
| |
Montaje
|
Antonio
Lara |
| |
Fotografía
|
José
Luis Alcaine |
| |
Producción |
Beatriz de la Gándara/Fernando Bovaira/G. Ferrada |
| |
Vestuario
|
Vicente
Ruiz |
| |
Dtor.
Artístico |
Soledad
Seseña |
| |
Música
|
Juan
Bardem |
| |
Maquillaje
|
Concha
Martí |

Intérpretes
 |
| |
Gerald
Brenan |
Matthew
Goode |
| |
Juliana |
Verónica
Sánchez |
| |
Paco |
Guillermo
Toledo |
| |
María
|
Consuelo
Trujillo |
| |
Doña
Felicidad |
Ángela
Molina |
| |
Don
Virgilio |
Antonio
Resines |
| |
Ángeles |
Bebe
Rebolledo |
| |
Ralph
Partridge |
Laurence
Fox |
| |
Dora
Carrington |
Jessica
Kate Mayer |
| |
Lytton
Stratchey |
James
Fleet |
| |
Doña
Clara |
María
Alfonsa Rosso |
| |
D.
Gabriel ('Culonegro') |
Sebastián
Haro |
| |
Emiliano
('Moñete') |
Juan
Margallo |
 |
|





|