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Japón,
a principios del nuevo milenio. El país del Sol Naciente se ha convertido
en un caos violento y ácrata (y si hay algo capaz de producir repulsa
al japonés medio es la acracia) a causa del elevadísimo índice de
desempleo... ¡un 15%! La principal causa del problema es la revolución
generacional: los jóvenes ya no aceptan el mundo adulto, y éste
adopta una severa medida para mantenerlos a raya: una nueva ley
llamada 'Acta BR'. La ley consiste en elegir a una clase de estudiantes
al azar cada año y hacerlos combatir unos contra otros hasta que
sólo quede uno.
Bienvenidos, pues, a una broma
tétrica de Fukasaku,que se basa en un absurdo y en dos temores
reverenciales de los japoneses: el desorden y las revueltas juveniles.
Este punto de inflexión en la reseña es obligatorio. Y es que uno
entra en el juego o no entra. Si uno entra, ha de aceptar todas
las incongruencias, que no son pocas: falta de una explicación plausible
para el estado en que, se supone, se encuentra Japón; carencia de
referentes sociales, relaciones personales forzadas y absurdas...
Como dice uno de los personajes, 'si tienes que odiar, hazlo con
todas las consecuencias'. Pues bien, si quiere usted sumergirse
en este festín de tiros, navajazos y hachazos ha de hacer lo mismo.
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La
película se sostiene en tres
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puntales:
la fascinación por la
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muerte,
un ritmo ejemplar y el
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deseo
de saber quién ganará
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Una
vez dentro, lo único que encontrará el espectador es la estilizada,
refinada cámara del director nipón. El exquisito gusto a la hora
de filmar la violencia, las evisceraciones, los asesinatos que se
suceden uno tras otro con una frialdad y un cinismo premeditados.
Battle Royale contiene un par
de detalles de humor pervertido y escabroso: el recuento de cadáveres,
digno de un videojuego; algún que otro diálogo, negro de tan oscuro.
La película se sostiene en tres puntales: la innata fascinación
por la muerte, tanto la de los personajes como la del público; un
sentido del ritmo ejemplar y el deseo de saber quién ganará la cruel
'melée' entre los aterrorizados (y a la vez terroríficos) escolares
y colegialas.
Battle
Royale no es más que eso. No contiene (ni desea contener)
ninguna moralina, ninguna reflexión acerca del género humano, ninguna
teoría sobre el comportamiento alterado. Tan sólo violencia, hasta
saturar al espectador, y humor negro. Podría decirse que Fukasaku
ha suprimido todas las convenciones superfluas del cine de terror
adolescente y ha dejado sólo su armazón: un territorio hostil, muchachitos
y muchachitas, armas por doquier y la presencia de un hombre malvado
(el como siempre irónico Takeshi Kitano) que detona la mezcla.
Y se acabó. Eso y la máxima de que no hay peor monstruo que el que
responde a la clasificación de 'homo sapiens sapiens'.
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El
cine japonés (y las nuevas
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tendencias del manga, cada vez más
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apocalípticas)
sigue viviendo
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de
sus temores más ancestrales
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Las
pocas conclusiones que puede usted llevarse a casa son las siguientes:
el cine japonés (y, sobre todo, las nuevas tendencias del manga,
cada vez más apocalípticas y oscuras) sigue viviendo de sus temores
más ancestrales. Las viejas fórmulas tradicionales que identifican
al hombre con el trabajo, al joven como sumisión respecto al mayor
y al orden como santificación divina, están cambiando. Y eso aterroriza
al pueblo de la sonrisa eterna y la katana.
Ahora
bien, la propuesta de Fukasaku se queda en mera anécdota,
a años luz de modernos títulos japoneses de culto como la imborrable
The Ring. Casi como una antítesis
de ella, como su negativo, Battle Royale
prioriza una masacre adolescente sin argumento, con actuaciones
mediocres y sangre a borbotones, tan fácil de ver como las hazañas
de Freddy Krueger o Leatherface,
pero arisca y sin el carisma que otorgan personajes bien construidos
y definidos.
Resumiendo:
¿ama usted el cine nipón? ¿Es un fanático irreductible de Kitano,
tanto en lo bueno (Hana-Bi,
El verano de Kikujiro...) como
en lo pésimo? ¿Le encanta ver jovencitos triturados y no encuentra
títulos suficientemente psicopáticos desde La
matanza de Texas? ¿Se quedó descontento con la adaptación
cinematográfica de El señor de las moscas?
En ese caso, ya tiene kilómetro y medio de celuloide a su disposición.
Para cualquier otra sensibilidad artística, mejor rebusque en la
cartelera, que en verano hay sequía, pero no tanta.


f
i c h a t é c n i c a

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Battle Royale, Japón,
2001

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Una producción de Toei Company
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Dirección |
Kinji
Fukasaku |
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Guión |
Kenta
Fukasaku/ Koshun Takami |
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Montaje
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Hirohide
Abe |
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Fotografía
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Katsumi
Yanagishima |
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Producción |
Akio Kamatami/Tetsu Kayama/Masao Sato |
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Diseño
de Producción |
Kyôko
Heya |
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Sonido |
Kunio
Ando |
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Música
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Masamichi
Amano |

Intérpretes
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Shuya
Nanahara |
Tatsuya
Fujiwara |
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Noriko
Nakagawa |
Aki
Maeda |
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Shougo
Kawada |
Taro
Yamamoto |
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Kazou
Kiriyama |
Masanobu
Ando |
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Mitsuko
Souma |
Kou
Shibasaki |
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Chigusa
Takako |
Chiaki
Kuriyama |
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Profesor
Kitano |
Takeshi
Kitano |
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