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Dragones.
Aparecen en prácticamente todas las culturas del planeta y, al menos
para el mundo occidental, han encarnado la muerte y la devastación
en numerosas tradiciones. Invariablemente, asolan la tierra con
las llamaradas de fuego que escupen por sus fauces y se alimentan
de ganado y doncellas. Por suerte, se trata de una leyenda pero,
¿y si quedara una sola de estas bestias? ¿Y si un dragón, el más
gigantesco y temible de todos reposara en el subsuelo de Londres?
Esta idea se le podría haber ocurrido
a Steven Spielberg, a James Cameron o a cualquier
otro genio del cine fantástico. Pero la inspiración sonrió al dúo
de guionistas debutantes Gregg Chabot y Kevin Peterka,
quienes vendieron su argumento a Disney Pictures. Una historia
que ha tardado algún tiempo en ver la luz y que Matt Greenberg,
guionista de Halloween H20 ha
pulido para crear una película apocalíptica en la que los dragones
representan el temido Armageddon.
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No
deja de ser la típica cinta de
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serie
B, pero en esta ocasión el
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cine
de género está ricamente
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adornado
a base de efectos digitales
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Porque
el bichito en cuestión, que duerme plácidamente su siesta milenaria,
es molestado por un crío de 12 años y tiene muy mal despertar. Tanto,
que decide arrasar Londres, reproducirse (sí, lo consigue él solito
y no, los dragones no se multiplican por mitosis), y devastar el resto
del planeta, junto a sus hordas de retoños. Así, la Tierra se convierte,
veintipico años después, en una yerma extensión de cenizas, donde
la humanidad sobrevive a escondidas y atemorizada por los monstruos
alados que pueblan el planeta.
El
filme no deja de ser la típica cinta de serie B, en la que un grupo
de humanos se ve amenazado por una invasión animal (llámenla Bats,
Mimic o Aracnofobia),
pero en esta ocasión el cine de género está ricamente adornado para
que de un buen rendimiento en taquilla. Y se consigue a base de unos
efectos digitales asombrosos, que recrean a las bestias con un realismo
espeluznante, y que reconstruyen un Londres destrozado, donde los
dragones campan a sus anchas. Y en esa imagen de ciudades ruinosas
resuenan los ecos catastrofistas de Mad Max
o Terminator.
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El
guión es un auténtico queso de
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gruyere y se abandona a las
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obviedades
y a giros absurdos
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Una
película rentable, al fin y al cabo, en la que el otro atractivo radica
en un reparto nada despreciable encabezado por un trío de jóvenes
y resultones actores. Christian Bale (Quinn),
que se dedica a lucir palmito, como ya ocurriera en American Psycho,
Izabella Scorupco (Alex Jensen)
y Matthew McConaughey (Van Zan),
en una sorprendente interpretación para la que se ha sometido a una
caracterización que afea sus dulces facciones y lo convierte en un
despiadado marine, cazador de dragones.
Todos
estos elementos estarían muy bien al servicio de una gran historia.
Pero este es, precisamente, el punto débil de El
imperio del fuego. El guión es un auténtico queso de
gruyere y se abandona a las obviedades, a giros absurdos y a soluciones
que más que desvelar el tipo de información que exclama al patio
de butacas, provocan su hilaridad. No obstante, todos estos errores
se pueden perdonar a unos guionistas novatos, pero no a un Rob
Bowman al que se supone capacitado para el cine de género. O,
al menos esa impresión dio durante su trayectoria en Expediente
X, no obstante, parece que en su segunda incursión en
el cine (la primera fue con la película
X-File) ha recibido la misma
herida mortal que otros muchos realizadores de televisión: una historia
que no le hace justicia.
Pero
es cine de acción y, como tal, su misión es entretener. Y lo consigue.
Con un ritmo narrativo sostenido, unos personajes creíbles y un
montaje de efectos y de sonido que piden a gritos una gran pantalla
cinematográfica para disfrutar a lo grande. ¡Ah! Y con un
cubo a rebosar de palomitas.


f
i c h a t é c n i c a

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El imperio del fuego, EE.UU.-Irlanda-Reino
Unido, 2002

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Una producción de Touchstone Pictures
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Dirección |
Rob
Bowman |
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Guión |
Kevin
Peterka/ Gregg Chabot/ Matt Greenberg |
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Montaje
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Thom
Noble |
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Fotografía
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Adrian
Biddlea |
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Producción |
Richard D. Zanuck |
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Dtor.
Artístico |
Ian
Bailie |
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Música
|
Ed
Shearmur |

Intérpretes
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Quinn
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Christian
Bale |
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Van
Zan |
Matthew
McConaughey |
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Alex
Jensen |
Izabella
Scorupco |
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Dave
Creedy
|
Gerard
Butler |
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Jared
Wilke |
Scott
Moutter |
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