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El imperio del fuego
Entretenida
   
 La leyenda de San Jorge en la era digital

El género fantástico ha creado legiones de bichos de todo tipo que han hecho la vida imposible a los seres humanos en decenas de películas de serie B, y en otras no tan de segunda categoría. Pero, hasta la fecha a nadie se le había ocurrido que la humanidad podía verse amenazada por hordas de dragones. Esta es la idea de los guionistas noveles Gregg Chabot y Kevin Peterka, que el director Rob Bowman, llegado de la televisión, y con la película de Expediente X en su currículum, ha plasmado en El imperio del fuego.

Noemí Jansana
      Redacción Telepolis
 


     Dragones. Aparecen en prácticamente todas las culturas del planeta y, al menos para el mundo occidental, han encarnado la muerte y la devastación en numerosas tradiciones. Invariablemente, asolan la tierra con las llamaradas de fuego que escupen por sus fauces y se alimentan de ganado y doncellas. Por suerte, se trata de una leyenda pero, ¿y si quedara una sola de estas bestias? ¿Y si un dragón, el más gigantesco y temible de todos reposara en el subsuelo de Londres?

     Esta idea se le podría haber ocurrido a Steven Spielberg, a James Cameron o a cualquier otro genio del cine fantástico. Pero la inspiración sonrió al dúo de guionistas debutantes Gregg Chabot y Kevin Peterka, quienes vendieron su argumento a Disney Pictures. Una historia que ha tardado algún tiempo en ver la luz y que Matt Greenberg, guionista de Halloween H20 ha pulido para crear una película apocalíptica en la que los dragones representan el temido Armageddon.


“No deja de ser la típica cinta de
serie B, pero en esta ocasión el
cine de género está ricamente

adornado a base de efectos digitales



    Porque el bichito en cuestión, que duerme plácidamente su siesta milenaria, es molestado por un crío de 12 años y tiene muy mal despertar. Tanto, que decide arrasar Londres, reproducirse (sí, lo consigue él solito y no, los dragones no se multiplican por mitosis), y devastar el resto del planeta, junto a sus hordas de retoños. Así, la Tierra se convierte, veintipico años después, en una yerma extensión de cenizas, donde la humanidad sobrevive a escondidas y atemorizada por los monstruos alados que pueblan el planeta.


      El filme no deja de ser la típica cinta de serie B, en la que un grupo de humanos se ve amenazado por una invasión animal (llámenla Bats, Mimic o Aracnofobia), pero en esta ocasión el cine de género está ricamente adornado para que de un buen rendimiento en taquilla. Y se consigue a base de unos efectos digitales asombrosos, que recrean a las bestias con un realismo espeluznante, y que reconstruyen un Londres destrozado, donde los dragones campan a sus anchas. Y en esa imagen de ciudades ruinosas resuenan los ecos catastrofistas de Mad Max o Terminator.


“El guión es un auténtico queso de
gruyere y se abandona a las
obviedades y a giros absurdos”


       Una película rentable, al fin y al cabo, en la que el otro atractivo radica en un reparto nada despreciable encabezado por un trío de jóvenes y resultones actores. Christian Bale (Quinn), que se dedica a lucir palmito, como ya ocurriera en American Psycho, Izabella Scorupco (Alex Jensen) y Matthew McConaughey (Van Zan), en una sorprendente interpretación para la que se ha sometido a una caracterización que afea sus dulces facciones y lo convierte en un despiadado marine, cazador de dragones.

       Todos estos elementos estarían muy bien al servicio de una gran historia. Pero este es, precisamente, el punto débil de El imperio del fuego. El guión es un auténtico queso de gruyere y se abandona a las obviedades, a giros absurdos y a soluciones que más que desvelar el tipo de información que exclama al patio de butacas, provocan su hilaridad. No obstante, todos estos errores se pueden perdonar a unos guionistas novatos, pero no a un Rob Bowman al que se supone capacitado para el cine de género. O, al menos esa impresión dio durante su trayectoria en Expediente X, no obstante, parece que en su segunda incursión en el cine (la primera fue con la película X-File) ha recibido la misma herida mortal que otros muchos realizadores de televisión: una historia que no le hace justicia.

       Pero es cine de acción y, como tal, su misión es entretener. Y lo consigue. Con un ritmo narrativo sostenido, unos personajes creíbles y un montaje de efectos y de sonido que piden a gritos una gran pantalla cinematográfica para disfrutar a lo grande. ¡Ah! Y con un cubo a rebosar de palomitas.

 
  El crítico puedes ser tú



f i c h a   t é c n i c a

El imperio del fuego, EE.UU.-Irlanda-Reino Unido, 2002

Una producción de Touchstone Pictures
  Dirección Rob Bowman
  Guión Kevin Peterka/ Gregg Chabot/ Matt Greenberg
  Montaje Thom Noble
  Fotografía Adrian Biddlea
  Producción Richard D. Zanuck
  Dtor. Artístico Ian Bailie
  Música Ed Shearmur


Intérpretes
  Quinn Christian Bale
  Van Zan Matthew McConaughey
  Alex Jensen Izabella Scorupco
 

Dave Creedy

Gerard Butler
  Jared Wilke Scott Moutter

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La película

Web oficial
Más información sobre la película en IMDB
Descárgate el trailer de la película
Christian Bale
Mattew McConaughey
Izabella Scorupco

Bichos de
serie B

Bats
Mandíbulas
Aracnofobia
Pirañas
Mimic

Dragones

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