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C    R     Í     T     I     C     A
La guerra de Hart
Previsible!
 
 Nada nuevo bajo el sol

Desde hace unos dos años, el género bélico está encontrando una renovada fuerza en el mundo del celuloide. Tras años en letargo, películas como Salvar al soldado Ryan, La delgada línea roja, Pearl Harbor, Enemigo a las puertas o la reciente cinta española Guerreros han resucitado el color caqui, las explosiones y los horrores de la sinrazón. La guerra de Hart intenta ser una aproximación a la otra realidad de la guerra: la de los prisioneros.

Joan Andreanó-Weyland
      Redacción Telepolis
 


     No son pocas las películas que han tocado la situación de los prisioneros de guerra. En realidad se trata de un subgénero, del que sus ejemplos más rutilantes siguen siendo La gran evasión, con un Steve McQuinn en estado de gracia, y, sobre todo, El puente sobre el río Kwai, con un Alec Guinness inconmensurable. Ya en un cine más cercano a nosotros en el tiempo, es imposible no citar Feliz Navidad, Mr. Lawrence, de Nagisa Oshima, que descubrió a un David Bowie tan destacable en la interpretación como en los escenarios. La Guerra de Hart viene a inscribirse en este subgénero, lo que de por sí juega en su contra. Se trata de un modelo de película muy trillado, en el que sortear los tópicos y clichés es más que difícil.

      Gregory Hoblit (director también de Frequency y de la notable Fallen) no sólo no evita el charco, sino que se tira en él con todas sus fuerzas. Uno tras otro, hace desfilar ante los atónitos ojos del respetable un cliché tras otro. Hart, el protagonista (un chupatintas que sirve en retaguardia, protagonizado por Colin Farrell) es hecho prisionero por la Wehrmacht y enviado a un campo de prisioneros. Allí conoce al coronel Willam McNamara (Bruce Willis), un soldado 'de los de verdad', con el que establece una relación de amor-odio. Cuando llegan dos aviadores negros derribados a los barracones, estallará un drama racial y jurídico que pondrá a prueba la pericia del picapleitos convertido en soldado.


“Tan sólo es rescatable el
esfuerzo en producción,
incluyendo dos cazas 'Mustang',

y una fotografía excelente”



     Sí, señor. Cine de juicios y cine de prisioneros de guerra en una misma cinta. Añádanle a un director del campo de concentración clásico (aparentemente malvado, pero en realidad sólo un pobre soldado) y los secundarios obligados: oficiales americanos racistas, descabellados planes de fuga y nazis de gatillo fácil, y se imaginarán cómo sigue el merengue. Porque eso es La guerra de Hart. Un enorme merengue, con la misma consistencia y originalidad, del que únicamente es rescatable el esfuerzo de producción (incluyendo dos hermosos cazas P-51 Mustang) y una fotografía excelente.


       
Salvando esos detalles, el resto del filme es previsible. Una previsibilidad que, además, destruye toda posibilidad de intriga y de clímax. Tan sólo es destacable, en su argumento, la presencia de los aviadores negros, pertenecientes al cuerpo de 'Tuskegee Fighters' (el mejor grupo de cazas del Ejército americano, exclusivamente formado por pilotos negros), si bien poco explotado como filón, reducido a un mero cliché de negro contra blanco. Sobre la interpretación política del filme (inevitable tras el 11-S) es la que todo el mundo espera de un producto de este tipo. Con eso queda todo dicho.


“Es exactamente lo que promete su
trailer, y es exactamente, también,
lo que espera de ella su público.
Pretender más sería demasiado.”


       Las interpretaciones, sin ser deslumbrantes, son correctas, quizás destacando un tanto Cole Hauser (por cierto, tras salir de otro berenjenal bélico, Tigerland) como el racista sargento Vic Bedford. Bruce Willis no suda demasiado la camiseta como McNamara (le sobra con el físico y la cara de pocas pulgas) y Colin Farell logra insuflar vida a un papel arquetípico como el suyo, el Hart del título. El resto del reparto, encabezado por el rumano Marcel Iures como el coronel Visser, y por Terrence Dashon Howard como el acusado piloto Scott, es meramente funcional.

      Siendo benévolos, lo mejor que se puede decir de esta película es que no engaña a nadie. Es exactamente lo que promete su trailer, y es exactamente, también, lo que espera de ella su público. Pretender más sería demasiado, de modo que queda en 'thriller' previsible, funcional, correctito, ideológicamente afín al año que le toca y poco más. Pero si es usted de los que creen en el gran cine bélico (ése que, según Kubrick, cuando es grande es cuando se convierte en antibelicista), entonces desengáñese. Alquile alguno de los títulos antes mencionados en vídeo, que sale más barato y le dará más recompensas.
     

  El crítico puedes ser tú




f i c h a   t é c n i c a

La guerra de Hart, USA, 2002

Una producción de Metro Goldwyn Mayer
  Dirección Gregory Hoblit
  Guión Billy Ray/Terry George
  Montaje David Rosenbloom
  Fotografía Alar Kivilo
  Música Rachel Portman
  Diseño producción Lilly Kilvert
  Producción Gregory Hoblit/David Foster/David Ladd


Intérpretes
  Tte. Thomas W. Hart Colin Farrell
  Coronel McNamara Bruce Willis
  Coronel Visser Marcel Iures
  Tte. Lincoln Scott Terrence Dashon Howard
  Sgto. Vic Bedford Cole Hauser
  Capt. Peter Ross Linus Roache

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La película

Web oficial
Bruce Willis
Colin Farrell
Terrence Dashon Howard
Cole Hauser
  Gregory Hoblit

Cine bélico

La gran evasión
El puente sobre el río Kwai
Feliz Navidad, Mr. Lawrence
Salvar al soldado Ryan
Pearl Harbor
Guerreros
Enemigo a las puertas

Con la venia

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Acción judicial
Falso culpable
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