| |

|
Mi
gran boda griega es una
película, sobre todo, para pasarlo bien. Las carcajadas en el cine
lo dicen todo, dejando a un lado lo que opine la crítica, que también
ha sido generosa con la cinta.
Aunque no logra ser tan auténtica
como la reciente Moonson Wedding
(que narra un casamiento indio), también se trata de un retrato
costumbrista, pero enmarcado en muchos de los estereotipos que manejan
las comedias románticas y también las comedias televisivas estadounidenses
(no en vano su realizador es el mismo de Primos lejanos,
Padres forzosos o Cosas de casa).
Una definición aproximada la asimilaría
a Los padres de ella pero con
una familia 'muuucho' más extensa y con la particularidad de la
diferencia cultural por medio. Si a eso le añadimos unos toques
del cuento de El patito feo (o Betty
la fea, como se prefiera), junto con una tópica historia de
amor que ha de superar grandes obstáculos, y una boda con damas
embutidas en vestidos azul pastel (como en La
boda de mi mejor amigo), resulta esta película.
| ''De
toda chica griega se esperan tres |
|
|
|
cosas:
que se case con un griego, que
|
 |
|
fabrique
bebés griegos y que alimente
|
|
|
a
los suyos hasta el día de su muerte'
|
Lo
más original es el marco familiar y tradicionalista en el que se enmarca
la historia. Según la propia actriz, "de toda buena chica griega se
esperan tres cosas: que se case con un chico griego, que fabrique
muchos bebés griegos y que alimente a los suyos hasta el día de su
muerte". La sorpresa llega cuando la treintañera Toula
reniega de casarse con el primer helénico que entre por la puerta
del restaurante que regenta su familia y decide ir a la universidad.
A pesar de la incomprensión de su padre, consigue estudiar un poco
de informática y empezar a trabajar en la agencia de viajes de su
tía. Este cambio de vida también conllevará un cambio de apariencia:
'el patito feo' empezará a desvelarse como una mujer femenina y coqueta.
Un corte de pelo, un poco de colorete por aquí, unas lentillas por
allá… resultará lo suficientemente agraciada para conquistar a un
profesor de ensueño, Ian Miller (John
Corbett, de Doctor en Alaska). Pero el problema mayor se
presenta porque este príncipe azul que enamora a la 'cenicienta' no
es de raíces griegas (es 'xeno') y además, ¡es vegetariano! Algo que
no sienta muy bien en una familia orgullosa de sus orígenes
que asa cordero en el jardín...
Adaptación de la obra de
teatro que interpretaba la misma actriz protagonista, Nia Vardalos
(en la película Toula Portokalos), a
base de monólogos autobiográficos, aterrizó en el cine de mano de
la mujer de Tom Hanks, Rita Wilson, también de orígenes griegos,
que se entusiasmó con esas historias tan familiares. El resultado,
una película ligera pero con mucho humor cotidiano del que disfrutamos
cada día en nuestras vidas. Una producción barata, sin grandes despliegues,
basada sobre todo en el fresco guión y en unas actuaciones cómicas
en toda regla. Sólo 5 millones de presupuesto, para los 200 que ya
lleva recaudados en Estados Unidos. Dicen que griegos, hispanos, italianos,
indios se han sentido muy identificados y han corrido a las salas
a verla.
|
'Película
ligera pero con mucho
|
|
|
|
humor cotidiano del que disfrutamos
|
 |
|
cada
día en nuestras vidas'
|
 |
En
el fondo, todos reconocemos en ella estampas familiares. Para describirlas,
muchos clichés, eso sí, trasladados al carácter griego: el padre
autoritario cabeza de familia, la madre comprensiva, las primas
coquetas, una abuela igualita a la del anuncio 'jroñe, que
jroñe'… Y decenas de familiares lejanos, mucha comida, bebida, y
estatuas griegas, frontones y frisos para adornar las casas de la
que a partir de ahora será la familia griega por excelencia del
cine.
La
estética kitch se conjuga con las músicas helénicas, con las tradiciones
más curiosas (atentos a los escupitajos), con las ruidosas reuniones...
Algo que contrasta fuertemente con el ambiente aséptico que se respira
en la familia del novio, unos americanos más serios que un
palo que acabarán bailando el sirtaki.
Además
del entretenimiento, en el trasfondo de esta amable historia, también
hay pequeñas enseñanzas: la tolerancia a lo diferente, los valores
familiares, la salvaguarda de las tradiciones, la autosuperación,
el amor verdadero que todo lo puede... Pero sobre todo, mucho humor,
mucha paciencia y la felicidad estará asegurada. Y si no...
con un poco de limpiacristales, todo arreglado.


f
i c h a t é c n i c a

|

Mi gran boda griega, USA,
2002

|

Una producción de Play Tone
 |
| |
Dirección |
Joel
Zwick |
| |
Guión |
Nia
Vardalos |
| |
Producción
|
Rita
Wilson, Tom Hanks y Gary Goetzman |
| |
Fotografía
|
Jeffrey
Jur |
| |
Montaje |
Mia Goldman, A.C.E. y Heather Persons |
| |
Vestuario
|
Michael
Clancy |
| |
Música |
Chris
Wilson |

Intérpretes
 |
| |
Toula
|
Nia
Vardalos |
| |
Ian |
John
Corbett |
| |
Gus |
Michael
Constantine |
| |
Maria
|
Lainie
Kazan |
| |
Tía
Voula |
Andrea
Martin |
| |
Angelo
|
Joey
Fatone |
| |
Nikki |
Gia
Carides |
 |
|





|