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Pierce
Brosnan no es, ni será nunca, el mejor Bond
de la historia, pero sí el que más se le ha acercado. Hay que reconocerle
la prestancia y la malicia necesarias para meterse en la piel del
agente especial 007
sin quemarse las cejas como ocurriera, en mayor o menor medida,
a Roger Moore, George Lazenby o Timothy Dalton.
Sólo así, dejando claro que en el imaginario colectivo sólo ha habido
un verdadero Bond, se puede comenzar
a hablar de las últimas entregas cinematográficas del personaje
creado por Ian Fleming.
Sólo así, en gran parte, porque
el tiempo no pasa en vano, y no es casualidad la celebración de
los 40 años de 'cine Bond'. En estos cuatro decenios, el MI6 (el
servicio secreto de Su Majestad) ha pasado a tener oficinas visibles,
como hiciera su servicio homólogo, el MI5. El conservadurismo 'oficial'
ya casi no existe, ahogado por sus propias penas y por un laborismo
derechizante; la Reina ya paga impuestos (y escándalos) y el Reino
Unido ha dejado de ser una referencia para ser un 'fiel aliado'
de Estados Unidos. Todo esto va dejando su huella en la serie de
entregas cinematográficas del espía menos realista, pero más famoso,
del mundo.
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En
estos cuatro decenios, los
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conservadores
ya casi no existen,
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la
Reina ya paga impuestos y el
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Imperio
sólo es un 'fiel aliado'
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Por las cintas de 007 han pasado rostros
famosos (Klaus Maria Brandauer, Max Von Sydow, Robert
Carlyle, Robert Shaw, Diana Rigg, Telly Savalas...)
y otros han aprovechado el trampolín para establecerse en el 'show
business'. Comenzando por el propio Connery, y siguiendo, a
bote pronto, por Kim Basinger, Ursula Andress, Tanya
Roberts, Jane Seymour, Richard Kiel... Todo esto
viene a cuento porque Muere otro día
cumple con las premisas clásicas bondianas en estos y en más aspectos.
Para empezar, regresa Judi
Dench como M, aportando la distinción
británica (y femenina) a la agencia de espionaje. Un acierto de los
productores, puesto que Bernard Lee era insustituible. Otro
tanto ocurre con la acertada inclusión del 'Monty
Python' John Cleese en el papel de Q,
mucho más cómico (y menos irónico) que el recientemente fallecido
Desmond Llewelyn. Sin embargo, no son ellos los únicos figurones
con que se alumbra la cinta. Michael Madsen, como el jefe de
la CIA Damian Falco, o la propia Halle
Berry sirven de acicate para un público amante del espectáculo
puro.
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Brosnan
regresa al personaje
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infundiéndole algo más de humanidad
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y
acercándolo al original
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literario
de Ian
Fleming
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Y la cinta lo ofrece. Es un remake clásico de cualquiera otra de
Bond, de modo que sabemos lo que nos
espera: un malvado muy malvado y excéntrico (espléndido Toby
Stephens), un dúo femenino de aúpa entre Halle Berry
(Jinx) y Rosamund Pike (Miranda
Frost), muchísimos efectos especiales, persecuciones y salvamentos
'in extremis', aderezados por cameos de, entre otros, nuestro Simón
Andreu o Madonna, quien compone la innovadora canción
de la película. Brosnan regresa al personaje infundiéndole
algo más de humanidad (toda una novedad el inicio del filme) y acercándolo
al original literario de Fleming. Tras una época de puritanismo
desbocado, en la que 007 no fumaba,
no bebía y seguía la rutinaria senda de la monogamia, Brosnan
vuelve a los inicios del Bond cínico,
algo machista, cruel, bebedor y refinado. Como tiene que ser, sobre
todo en estas fechas.
En
suma, Muere otro día viene a
ser una mezcla de lo mejor del Bond
clásico (exceptuando a Connery) y lo más espectacular de
los nuevos filmes del agente secreto. Coches 'invisibles', anillos
de frecuencia subsónica y demás 'gadgets' ultratecnológicos quedan,
por suerte, al servicio de la acción trepidante de la película,
en lugar de hacer de ésta un inventario de efectos especiales. Además,
el filme se permite cuatro o cinco homenajes a sus predecesoras
(Halle Berry saliendo del agua con un modelito calcado al
de Ursula Andress, una trama con muchos diamantes 'eternos',
una mesa de cirugía láser...) y deslumbra con un duelo de esgrima
de los que hacen historia. Aderezada con el consabido cóctel de
lujo, exotismo y fetichismo (no se pierdan el 'corset' de Madonna),
conforma un modelo clásico dentro del universo Bond.


f
i c h a t é c n i c a

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Muere otro día, Reino Unido/EE.UU.,
2002

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Una producción de Metro Goldwyn Mayer
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Dirección |
Lee
Tamahori |
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Guión |
Neal
Purvis/Robert Wade |
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Montaje
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Andrew
McRitchie/Christian Wagner |
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Fotografía
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David
Tattersall |
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Producción |
Barbara Broccoli/Callum MacDougall |
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Efectos
especiales y visuales |
Gareth
Wingrove/Benjamin Esterson |
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Dtor.
Artístico |
Neil
Lamont/Simon Lamont |
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Música
|
David
Arnold |

Intérpretes
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James
Bond |
Pierce
Brosnan |
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Jinx |
Halle
Berry |
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Miranda
Frost |
Rosamund
Pike |
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Gustav
Graves |
Toby
Stephens |
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Zao |
Rick
Yune |
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M
|
Judi
Dench |
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Q |
John
Cleese |
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Damian
Falco |
Michael
Madsen |
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Coronel
Moon |
Will
Yun Lee |
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Moneypenny |
Samantha
Bond |
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Dr.
Álvarez |
Simon
Andreu |
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Verity |
Madonna
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