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Una fantasía masculina

Narrativa
Héctor Aguilar Camín

Las mujeres de Adriano
Editorial Alfaguara
208 páginas
12,95 €

Tener cinco amantes al mismo tiempo debe ser, sin duda alguna, la fantasía de muchos hombres de espíritu poco proclive a la monogamia. Cinco mujeres tan distintas como apasionantes, todas diferentes e interesantes, quizá complementarias entre ellas. Héctor Aguilar Camín nos cuenta la historia de un hombre que cultivó a lo largo de su vida los amoríos con cinco mujeres, a veces amándolas de una en una, otras veces de manera simultánea, en Las mujeres de Adriano, un libro de lectura amena y hasta adictiva.


Marta Pi
Redacción Telepolis

 












¿Se puede ser infiel sin ser desleal? He aquí la pregunta que nos plantea Héctor Aguilar Camín a través de toda la novela, una cuestión que en el argumento del libro parece resolverse afirmativamente (otra cosa bien distinta es, en mi opinión, la vida real). Así, esta especie de Don Juan de romances recurrentes y reincidentes, jamás sin salirse de las mismas cinco mujeres, sin nunca dejar de amar a ninguna de ellas, personifica lo que parece una fantasía masculina; eso sí, la supuesta fantasía se salva de ser tildada de machista porque, tal como dijo Elvira Lindo en la presentación madrileña del libro, por lo general ellas también lo tienen a él como amante y le aceptan y le echan de su vida cuando quieren, alternándolo a su vez con otros hombres (entiéndase maridos, parejas no formales o simples romances).

Le queda al lector decidir si la libertad amatoria de las mujeres se basa en la misma teoría sentimental que la del protagonista, o si es sólo una coartada para dar rienda suelta y sin riesgo de abucheos feministas a lo que parece una ilusión masculina.


SINOPSIS


Justo Adriano Alemán es un reconocido historiador mexicano que gusta, en sus años de madurez, de compartir confidencias con uno de sus discípulos. En las sobremesas de sus comidas periódicas, Adriano y el joven periodista comentan la actualidad nacional, hasta que un día una noticia les sorprende: un hombre ha sido detenido por mantener al mismo tiempo ocho familias paralelas. Será entonces cuando Adriano le confiese a su interocutor que su historia personal no difiere mucho de la del protagonista del suceso, pues él ha sido, a lo largo de su vida, un hombre de cinco mujeres.


En referencia a los personajes que habitan Las mujeres de Adriano hay que decir que, sin duda alguna, los más interesantes y tridimensionales son los personajes femeninos. Son ellas las auténticas estrellas del relato, las que sobresalen brillando con luz propia a lo largo de toda la novela, hasta el punto que la historia de Adriano parece una simple excusa para hablarnos de Regina, Ana, Carlota, Cecilia y María Angélica. El personaje de Adriano, a pesar de ser el hilo conductor del argumento, pasará a un segundo plano eclipsado por sus amantes y se nos revelará como un hombre sexualmente muy abierto pero literariamente bastante plano.

En cuanto a la estructura del libro, se basa ésta en un esqueleto muy simple: Adriano va recordando en diversas conversaciones con su discípulo, un joven periodista, su vida sentimental, conversaciones que se corresponden con los diferentes capítulos de la novela. Cada uno de estos apartados empieza con el reencuentro de los dos hombres, está centrado en la evocación de los recuerdos de Adriano, y termina con el protagonista interesándose por la actualidad periodística que tan bien conoce su interlocutor. Para facilitar más las cosas al lector, las conversaciones siguen una descripción milimétricamente cronológica de los avatares sexuales de Adriano, esto sí, sin entrar en descripciones explícitamente eróticas de las relaciones sentimentales, más que alguna pincelada aislada. Es un esqueleto cómodo para el lector (y supuestamente también para el escritor), pero que llega a hacerse muy repetitivo. Dada la simplicidad evidente y la reiteración de estructura, es probable que el lector hubiese preferido prescindir de los rodeos y escuchar directamente el relato de las memorias sentimentales de Adriano.

En cuanto al estilo literario, hay que decir que es exquisitamente fluido y adictivo. El lector sabrá, por lo tanto, a qué hora empieza a leer el libro, pero quizá no controle tanto la hora en que abandone la lectura. Las mujeres de Adriano es de esos libros que fácilmente se leen de un tirón, que consiguen despertar la curiosidad lectora y que cuestan de dejar a medias. ¿Le ha ocurrido alguna vez tener que dejar la lectura vencido por la madrugada intempestiva o la acuciante necesidad de atender otros asuntos, pero no poder evitar concederse a sí mismo una página más, y otra, y otra... hasta que devoramos el libro sin darnos cuenta? Pues es probable que esto le suceda con Las mujeres de Adriano.

En resumen, se trata de un libro de estructura muy simple y argumento que parece una fantasía masculina, pero que hará las delicias de los lectores por el hechizo y la fuerza de sus personajes femeninos y la fluidez de su estilo literario. Un libro ideal para devorar una cálida tarde de verano.


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