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Buziana
o el peso del alma tiene dos
lecturas.
Por un
lado, los aficionados a la literatura de sexo, drogas & rock
and roll pueden disfrutar de veras con la historia del particular
descenso a los infiernos de Jorge, un actor español, en busca de
su hermano Diego. O, aún mejor, en busca de la imagen que Jorge
conservaba de su hermano. Y, cómo no, también encontrarán
la historia del descenso a los infiernos del propio Diego,
de manera constante y autodestructiva, un hombre que en su huida
de sí mismo se da de bruces constantemente contra su pasado y se
adentra con paso firme en el bosque de su propia destrucción.
Los que prefieran
un estilo de lectura más reflexivo, también encontrarán en
Buziana o el peso del alma un
libro a su medida. La soledad, la mentira, la locura, el carpe
diem, la fuerza de los lazos familiares y el miedo al fracaso
son algunos de los temas principales que, como unos cimientos
de acero, cruzan todo el argumento de la novela.
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Jorge es un joven actor de éxito que vive angustiado por el
frenético ritmo de vida que le impone su profesión. Diego, su
hermano mayor, vive en Búzios, un pueblo costero de Brasil donde
se refugió huyendo de un pasado confuso. Allí regenta un bar
junto a su socio argentino Willy, y allí se ha creado un mundo
a su medida, sin preguntas, y dedicado a gozar el presente.
Playa, sol, mujeres, alcohol y drogas son las espinas dorsales
de su día a día, aunque eso no significa que los demonios de
su conciencia no le arañen por dentro. Un buen día Jorge se
presenta en Búzios. Viene a visitar a su admirado hermano, pero
también a buscar algo...
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Pero vamos a
ahondar un poco más en los temas de reflexión que nos brinda la
novela. Quizá el que más llama la atención por su complejidad y
su todavía no muy desgastado uso es la locura. ¿Quiénes
son los auténticos cuerdos? ¿Los locos son los más sabios,
los más lúcidos, los más auténticos? O incluso, quizá, como apuntó
Arnold Hauser, son los autores del arte más puro, junto a
los niños. Estas paradojas (recordemos que el vidente de Antígona
es precisamente un ciego) nos llevan a una reflexión todavía
mucho más profunda, sobre la fiabilidad de las apariencias y del
mundo tal como lo aprehendemos el común de los mortales.
La contraposición
entre el amor sensual e instintivo y el amor maduro y complicado
es otro de los temas que nos encontramos al leer Buziana
o el peso del alma, así como la amistad, las mentiras
que creamos para inventarnos a nosotros mismos y las verdades que
no decimos. Todo ello nos puede llevar a una vida en soledad,
entendida ésta como el estado inevitable de todo ser humano y, al
mismo tiempo, la razón primera de su infelicidad.
Otro de los grandes temas que se derivan de Buziana
o el peso del alma es la dualidad o el desdoblamiento
de la personalidad. Esta dualidad se refleja en el libro en sus
dos posibles versiones, pues mientras los dos hermanos, Jorge y
Diego, son las dos caras de una misma moneda, son los dos polos
siempre opuestos de un imán, Diego y su padre evolucionan en dirección
contraria convirtiéndose en dos almas gemelas. Es decir, Carlos
Bardem ha explorado en este libro todas las posibilidades literarias
que ofrece el tema del doble, tanto de manera estática como dinámica
y en los dos sentidos de la dualidad.
¡Carpe diem! Parecen gritar en todo momento los protagonistas
de la novela, más para convencerse a sí mismos o para disculparse,
que para convencer a los demás. Un carpe diem disfrutado
en un cementerio de elefantes como es Búzios, donde tras la
vida circular de los turistas y la gente normal, sobrevive el grupo
de proscritos que han llegado al pueblo para hacer borrón y cuenta
nueva, y para inventarse su propio lugar donde morir.
Buziana o el peso del alma va
adquiriendo cuerpo e intensidad a medida que avanza, después de
un inicio algo débil. La narración va sumando soltura y profundidad
con el paso las páginas y se materializa como una novela mucho
más sólida que lo que puede parecer al principio. En cuanto
al aspecto formal, no podemos más que lamentar la edición poco meticulosa
de la obra.
¿Qué sabor de boca nos deja la lectura de esta novela? Pues
diría que nos deja el sabor de la cachaça entre los labios
si hubiese probado alguna vez la bebida brasileña, pero no es el
caso. Nos deja, eso sí, el sabor agridulce de la vida (¿quién
no ha probado eso?), del dolor. Nos deja el contraste del helado
con chocolate caliente, el choque de la belleza de Brasil,
de sus playas exuberantes, de la hermosura de sus gentes, de la
autenticidad de sus calles, mezclado con el vinagre de su miseria
y corrupción, y aderezado todo ello con el regusto amargo
de quien se sabe sin remedio.
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