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En las últimas
páginas de La voz dormida, Dulce
Chacón reconoce que gran parte de esta novela se la debe "a
una cordobesa de ojos azulísimos. A Pepita, que sigue siendo hermosísima".
Pepita también es el nombre de una de las protagonistas de la historia
y, al igual que la mujer que conoció la autora, también nació en
Córdoba y tiene unos hermosos ojos azules.
Pepita es la hermana de Hortensia, una presa del madrileño penal
de Ventas, que está embarazada y morirá poco después de dar a luz
a una niña. Elvira, una adolescente pelirroja de 16 años que posteriormente
se convertirá en una guerrillera llamada Celia, también está presa
y duerme en la misma sala que la embarazada. Al igual que Reme,
una mujer que fue encarcelada por inocente y Tomasa, una extremeña
a la que destrozaron la vida cuando la tiraron por un puente junto
a su marido y sus hijos y sobrevivió para contarlo.
Dulce Chacón ha escrito una novela coral, en la que personajes
e historias se entrelazan con un denominador común: el coraje y
la fortaleza de las personas que perdieron la Guerra Civil para
no sucumbir ante la represión y el desprecio de los vencedores.
La escritora recupera la memoria de miles de voces silenciadas durante
la represión franquista y, posteriormente, en el pacto de
silencio establecido en la transición democrática.
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Poeta y novelista, Dulce Chacón nació en
Zafra, Badajoz, en 1954. La escritora, de sonrisa amplia e intensa
mirada, ha publicado los libros de poemas Querrán
ponerle nombre (1992), Las
palabras de la Piedra (1993), Contra
el desprestigio de la altura (Premio de Poesía
Ciudad de Irún 1995) y Matar
al ángel (1999). Como novelista, Chacón
ha publicado Algún amor que
no mate (1996), Blanca vuelve
mañana (1997), Háblame,
musa, de aquel varón (1998) y Cielos
de barro (Premio Azorín 2000). Dulce Chacón
también es la autora de la obra de teatro Segunda
mano (1998). Actualmente está preparando la
adaptación teatral de su primera novela Algún
amor que no mate, que se estrenará el mes
de diciembre en Canarias. Su próximo libro será
Poemas de boda, una colección
de poemas escritos para la boda de su hijo Eduardo. "Un
libro muy especial", según la autora, del que sólo
se editarán cien ejemplares numerados.
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La
voz dormida
es una novela que no deja indiferente. Desde las primeras páginas,
el lector se sumerge en la historia y hace propios los sentimientos
de los personajes. Chacón describe de forma comedida el asfixiante
ambiente del madrileño penal de Ventas, una cárcel ideada por la
ministra republicana Victoria Kent, donde en 1939 se hacinaban
once mil presas donde tendrían que haber tan sólo cinco mil mujeres.
También muestra las miserias de los duros años de
la posguerra y de los familiares de las presas que, desde el exterior,
ayudan como pueden a sus hijas, esposas, madres o nietas mientras
esperan el día en que puedan reunirse de nuevo.
Dulce Chacón
utiliza las palabras justas para describir situaciones de una dureza
extrema, dejando de lado cualquier detalle morboso totalmente prescindible
e innecesario dada la contundencia del relato: "Se toca las
rodillas y recuerda. Alcohol. Alcohol le frotó el dentista
en las heridas y fue peor que cuando le echaban vinagre allí,
en el segundo piso de Gobernación. Había un crucifijo
en la pared de aquel cuarto del segundo piso de Gobernación,
y muchos garbanzos sobre una tabla con sal en el suelo. A las dos
o las tres de la mañana la subían siempre, y luego
la bajaban entre dos, porque ella no podía ni mantenerse
derecha. Treinta y nueve días. Treinta y nueve días
sin hablar con nadie".
Una redacción sencilla y directa, el uso de los tres tiempos verbales
(pasado, presente y futuro) y la estructura de la novela, basada
en escenas cortas, permiten a la escritora construir las vivencias
de las mujeres que, relegadas al ámbito doméstico,
continuaron luchando desde la clandestinidad en la defensa de sus
ideales. Para Chacón, las mujeres perdieron doblemente
la guerra. Perdieron la contienda militar y sus derechos como ciudadanas,
que no recuperarían hasta el fin de la dictadura.
Tras la Guerra Civil, algunas de estas mujeres continuaron
con la lucha armada en las guerrillas, donde desempeñaban
el mismo papel que sus compañeros varones. "Ella se
sintió guerrillera, más que nunca, con su fusil al
hombro, marchando con la partida de El Chaqueta Negra hacia El LLano.
Fue un día hermoso. Tomaron un pueblo en nombre de la República
en una operación militar perfectamente coordinada".
Otras, nada más salir de la cárcel continuaron defendiendo
sus ideales. "Será por sus compañeras como Tomasa
llegará a saber que Reme se puso a disposición del
partido al día siguiente de salir de la prisión, que
forma parte de un grupo de ayuda a los familiares de los presos".
En resumen,
La voz dormida es un libro indispensable
para conocer uno de los espisodios más oscuros de nuestra
historia reciente y el importante papel que desempeñaron
las mujeres. Una de las ellas señaló en la presentación
de la novela en Madrid que Dulce Chacón ha recuperado
la "dignidad perdida" de un gran número de personas.
La voz dormida es una
excelente novela que encandila, ante todo, por su humanidad, presente
en cada una de sus páginas.
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Mujer
y conflictos bélicos
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