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Cualquiera que
lea una revista, consulte una página web con información musical
o incluso visite simplemente una tienda de discos y sienta cómo
se muere de ganas por escuchar la música de la que se habla, o la
que se expone no debe leer nunca este libro. Se trata de un tratado
peligroso. Loops, una historia de la música
electrónica es precisamente eso, un paseo por el tiempo
desde principios del siglo XX hasta nuestros días en el que se ofrece
un amplio muestrario de los sonidos que han ido forjando ese 'género'
al que a mucha gente le gusta apuntarse, la 'música electrónica'.
Sí, una guitarra eléctrica está enchufada, pero no hablamos de eso,
no es rock, o pop, sino que va más allá, ya que una idea que nos
quedará en la cabeza al acabar de leer el libro es que la pureza
en música es prácticamente imposible. La importancia del abanico
sonoro abierto por la electrónica ha revitalizado el panorama musical.
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Loops. Una historia de la música electrónica
se divide por capítulos en los que se trata la evolución de
distintos estilos musicales a lo largo del tiempo. Menos en
uno. Se trata del dedicado en exclusiva a una sola formación,
Kraftwerk. Surgidos en Alemania a principios de
los setenta, su papel como divulgadores de una nueva música
creada a partir de la relación del hombre con la tecnología
y grandes discos como Autobahn,
Trans-Europa Express o The
Man Machine. La veneración que sienten no sólo los autores
del libro sino los muchos artistas que les consideran algo más
que una influencia les coloca en un puesto de privilegio dentro
de esta historia.
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El libro trata
de explicar la evolución de los géneros musicales relacionados con
la electrónica. Y, como suele ocurrir, para el ya iniciado puede
resultar una aproximación superficial, así como para el recién llegado
le parecerá un tanto complicado en ocasiones. Todo tratado de una
forma amena, pero en algunos momentos puede que el lector quede
abrumado. La profusión de grupos, tendencias, sonidos y términos
demasiado técnicos (sobre todo cuando se trata de hip hop o techno),
puede aturdir a quien no esté familiarizado con estos vocablos.
Loops
pica la curiosidad del lector. Podríamos decir que cumple con los
preceptos del 'libro punto de partida'. A partir de su lectura,
nos será muy difícil no interesarnos por alguno de los discos que
nos aconsejan en su discografía básica, o bien dejarnos llevar a
otros libros en que los géneros como el hip hop, el pop de los ochenta
o la vida de Brian Eno, sean tratados con una mayor profundidad.
Javier Blánquez y Omar Morera han coordinado los artículos
del libro en colaboración con una serie de periodistas y, según
transcurren las páginas, se van tratando las diversas tendencias
que pueden parecer alejadas unas de otras pero siempre acaban surgiendo
puentes que las relacionan.
Aparece aquí la música experimental, desde principios de siglo hasta
nuestros días; los creadores de los setenta, Kraftwerk y
la fusión entre pop y electrónica; los sonidos jamaicanos, el hip
hop o los sonidos industriales; y toda la escena relacionada con
la música de baile, desde el disco de Donna Summer hasta
el progressive de nuestros días. Y no sólo se hace una descripción
del sonido o la biografía del músico, sino que se
hace hincapié en algo muy importante en este género
como es la ambientación. La importancia de las salas de baile,
las 'raves', los 'sound system', la música callejera o la
utilización del estudio de grabación como un instrumento
de por sí está muy bien reflejada y nos ayuda a pensar
en su trascendencia en la evolución de este mundo.
Aun así, lo realmente interesante del libro es que ayuda a romper
los clichés y prejuicios de quienes piensan que tras los Beatles,
Led Zeppelin y el punk no hay nada. Aquellos que piensan
que o bien la música electrónica es demasiado elitista, difícil
de entender y fría, o bien quienes asimilan el género a la 'mákina'
y el 'bakalao', se quedarán un tanto sorprendidos. Cualquiera de
los estilos descritos, los grupos y músicos que se aventuraron y
aún se aventuran en la investigación sonora fundamentan su música
no en dejar que las máquinas suenen y punto, sino en darle alma
a esos sonidos. Así, extraen de una caja de ritmos, de un plato,
de un sintetizador, de una cinta, sonidos imposibles e hipnóticos
que poco a poco han ido contaminando la música contemporánea. Figuras
como el DJ, el 'remix', el productor, el 'chill out', etc., nos
parecen ya tan asimiladas que no hay evento de pop o rock que no
incluya en su programación un espacio para estos sonidos.
Otro concepto que nos queda claro al acabar de leer el libro es
que la música electrónica no es una cosa del futuro. Es música del
presente que lleva una larga historia de experimentos solitarios
y no pocos éxitos de masas detrás y que no deja de progresar ni
un solo segundo. Tanto por la evolución de las máquinas a las que
se les extraen músicas maravillosas como por la sabiduría (y a veces,
muchas veces, ayudados por el azar) de quienes las manipulan. Al
fin y al cabo es música, y cualquiera que sienta como sus pies se
mueven al compás de un sonido, sea de una guitarra acústica o de
un vocoder, no puede dejar de leer Loops.
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