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Quién?:
de todo un poco (aunque muchos más hombres que mujeres y más maduritos
que jóvenes). ¿Cómo?: con una webcam, con micros, con texto
plano, con fotos y con imaginación. ¿Por qué?: nadie te
observa, nadie te conoce (ni reconoce) y te permite practicarlo
solo o acompañado, 365 días al año. Toda una tentación al alcance
del internauta. ¿Eres mayor de edad? Puedes seguir leyendo...
Hace
escasos días aparecía en los medios de comunicación una sorprendente
noticia: un estudio ponía de manifiesto que el sexo
había dejado de ser la palabra (o el tema) más solicitado en el
buscador Excite. Aun así, que nadie cante victoria
porque tal y como explicó un usuario del foro de entreBits
(portal especializado en Internet), al leer dicha noticia: “Ya
sabemos todos y todas cuáles son las páginas x que merecen la
pena, ¿para qué perder el tiempo buscando?”. Y... así es.
El sexo no se busca en Internet, se encuentra, se comparte y se
extiende como una mancha de aceite. Según una de las últimas y
más exhaustivas investigaciones realizadas sobre este tema, los
españoles son, en proporción al número de internautas del
país, los europeos que más páginas web pornográficas visitan,
los franceses los que menos, los alemanes (cójanse a la silla)
los que más tiempo pasan consumiendo este tipo de contenido y...
las mujeres del Reino Unido (como lo leen) son las internautas
europeas que más se conectan en busca de sexo. La pornografía
on-line salpica a todos
y cada uno de los países europeos. Aunque Francia sea el país
en el que menos sexo se consume a través de la Red, es en el país
galo donde los usuarios que navegan en busca de contenido erótico
tienen menor edad. Tan poca que el 4% de los internautas franceses
aficionados al sexo por Internet tienen menos de 14 años.
Una de cal y otra de arena.
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La
pornografía
es uno de los contenidos
online más repudiados por según qué
grupos sociales, pero es uno de los
sectores más rentables
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La mayoría de los internautas
que consumen contenido erótico dicen hacerlo para pasar
el rato, como quien hace un crucigrama en su tiempo muerto. No
obstante, las cosas están que arden en algunas zonas del norte
y del sur de Europa. A juzgar por el tiempo de conexión, esto
del sexo on-line engancha
a más de uno. En Alemania, por ejemplo, el contenido
pornográfico cuenta con cerca de cuatro millones de visitantes
únicos que consumen material durante una media de 70,4 minutos
al mes. 8 de cada 10 son hombres. En España, la sangre caliente
y el carácter latino hacen acto de presencia. Aproximadamente
el 40 por ciento de la población internauta ha visitado alguna
página porno y, como los alemanes, los españoles son 'hard users'
en esto del sexo ya que consumen una media de cerca de 67 minutos
al mes. Sólo 2 de cada 10 son mujeres.
Magnífico
eufemismo es el que se utiliza en el ámbito anglosajón 'adult
sites' para identificar lo que en España se conoce explícitamente
como 'páginas porno'. Y magnífica la ironía que encierra
este tipo de sites en la Red: a pesar de ser uno de los contenidos
más repudiados es, por el momento, uno de los únicos negocios
rentables de Internet. La verdad es que pocas de estas páginas
entran en déficit. Y... ¿por qué tienen tanto éxito? Esencialmente,
por tres razones: el anonimato de la Red, la accesibilidad al
contenido y la interactividad del medio hacen que la pornografía
haya encontrado en el soporte digital su gran aliado.
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La
mediación de la máquina sólo hace
que subir la temperatura corporal
de sus protagonistas
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Desde el punto de
vista social, la accesibilidad del contenido
pornográfico es un verdadero problema que provoca
debates encolerizados tanto en el mundo real como en el virtual.
Lo cierto es que consumir sexo visual nunca fue tan fácil. A
un niño de 12 años le resultará francamente difícil entrar en
un sexshop o ver un striptease en directo. Sin embargo la única
traba a la que se enfrentará en según que páginas porno es contestar
a todo que sí: “Para acceder al contenido de esta página has
de ser mayor de 21 años (en el caso de EE.UU.)” SÍ. “¿Estás
accediendo a este contenido desde un espacio donde es legal
este tipo de consulta?" SÍ. "¿Encuentras las imágenes de temática
adulta inofensiva?" SÍ. "¿Te comprometes a imposibilitar el
acceso a este material a toda persona que esté por debajo de
los 21 años?" SÍ. En el mejor de los casos tendremos que optar
por el botón afirmativo en cuatro ocasiones; en el peor, el
acceso será totalmente libre.
Hoy
en día, el cibersexo se ha unido a las prácticas sexuales
habituales de algunas personas. Aunque todo hay que decirlo,
todavía estamos hablando de porcentajes muy bajos en relación
a la totalidad de la población adulta sexualmente activa. Y
aunque parezca extraño, en este contexto la mediación de la
máquina sólo hace que subir la temperatura corporal de sus protagonistas
y poner algo de excentricidad al asunto. ¿Quién sabe? Tal vez
sean estas personas las precursoras de una actividad que será
vista como algo normal dentro de unos años. Siguiendo las predicciones
del experto en tecnología Ray Kurzweil en su libro La
era de las máquinas espirituales, en el año 2019
la mayoría de los encuentros no necesitarán proximidad física
ya que la capacidad visual y táctil podrá ser simulada con dispositivos
que implantaremos en nuestro cuerpo. En 2029, la mayoría de
las relaciones ya no implicarán contacto entre dos seres humanos
sino entre una persona y una máquina.
La cosa se pone fría...
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