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anal
Satélite Digital y Vía Digital
se han fusionado tras perder muchos millones haciendo cada una
la guerra por su lado. El grupo Kirch ha presentado suspensión
de pagos en Alemania y la primera plataforma terrestre en España,
Quiero TV, se ha ido a la quiebra. En estos momentos, cuando
los nuevos modelos televisivos deberían estar arrancando con fuerza,
todo parecen ser noticias que ponen en duda el negocio de la
televisión digital. ¿Ha estallado otra burbuja tecnológica?
Como alternativa a la televisión por ondas electromagnéticas que
todos conocemos, lo digital ya está colonizando (también) el universo
catódico. En España los primeros en aventurarse fueron las plataformas
digitales por satélite y seguidamente el cable. Ambos le llevan
una ventaja de dos años a la Televisión
Digital Terrestre (TDT).
Cada uno de estos tres modelos se fundamenta en una emisión de
los contenidos en digital y lo que les diferencia es el soporte
que utilizan para la transmisión. CSD y Vía Digital
utilizan el sátelite y las parabólicas para establecer las retransmisiones.
El cable (Menta, Ono, Madritel…) como su
mismo nombre indica, utilizan el combinado de fibra óptica y cable
coaxial. La tercera en discordia, la TDT,
utiliza los mismos canales radioeléctricos de la televisión convencional,
con un ancho de banda también similar, pero con la diferencia
que la información viaja codificada en digital y comprimida. Así,
explotando el soporte 'de toda la vida', se gana, sin embargo,
en cantidad y calidad de información retransmitida.
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La
TDT, explotando el mismo soporte de la televisión convencional,
gana en cantidad y calidad de transmisión, facilitando
también la televisión interactiva
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Lo ideal para consumir
estas nuevas opciones sería contar también con receptores de señal
digital, algo que implicaría tener que renovar el parqué de 25
millones de televisores que actualmente existen en nuestro
país. Ante este reto inviable e inaceptable para el mercado, la
solución radica en los decodificadores, los 'set top box',
según la terminología americana. Estas cajas de apariencia similar
a un vídeo doméstico, convierten nuevamente la señal digital en
analógica para que sea interpretada por nuestro televisor. Pero
hasta ahora había un pequeño problema: no había estándares. En
España, Vía Digital y Quiero TV eligieron el sistema
Open TV (como la BSkyB
de Inglaterra o PrimaCom
de Alemania). CSD apostó por la tecnología propia de Mediahighway,
desarrollada por Canal Plus y muy implantada en Francia
o Estados Unidos. Por último, ONO escogió el Liberate
Technologies, el estándar de los operadores de cable en EE.UU.
Como
es de suponer, la multiplicidad de decodificadores no ha favorecido
en nada al desarrollo del mercado. ¿Cuál será el definitivo?
Para llegar a un consenso apareció el proyecto Europeo DVB
(Digital
Video Broadcasting), integrador de las normas
para la difusión digital en Europa. Gracias a él, en breve existirá
un único 'set top box' para cualquier tipo de plataforma, ya
sea cable, satélite o TDT.
Es el ya definido MHP (Multimedia
Home Platform) un terminal doméstico que integrará
los servicios de televisión, Internet y sus respectivos periféricos.
Todas las plataformas europeas saben que deberán olvidarse de
sus decodificadores y adaptarse al estándar.

Esta plataforma multimedia
del hogar incorporará un canal de retorno para desarrollar televisión
interactiva (iDTV). Este
concepto, que también se cita constantemente, no debe confundirse
con el amplio término de televisión digital. Mientras que lo
segundo es una forma de transmisión, la
iDTV es sólo un servicio factible en los modelos
digitales del cable, el satélite y la TDT. En esta unión de
televisión e Internet, a la vez que nuestro receptor decodifica
la señal hertziana, el 'set top box' descarga las URLs contenidas
en el Vertical Banking Interval (el mismo intervalo de
señal por donde ahora se envía el teletexto).

Así, en la pantalla
se combina la emisión tradicional con la posibilidad de poder
interactuar con el contenido. Algo que va a comenzar a explotar
ya mismo la iniciativa Inout.tv
de Techfoundries, que con un decodificador de segunda
generación con disco duro incorporado, facilitará la
programación a la carta con una guía on-line totalmente actualizada.
Otras iniciativas de tele interactiva que ya se han probado
son, por ejemplo, la banca electrónica en Vía Digital,
o el concurso 50x15 interactivo en Quiero TV.
La cuestión que lanzamos al aire es: ¿el espectador de televisión,
tradicionalmente pasivo, estará dispuesto a interactuar con
la televisión como hace con su ordenador? Mientras que muchos
somos escépticos, otros están seguros de ello. Experiencias
como el Gran Hermano interactivo o las votaciones SMS
para Operación Triunfo los avalan.
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El
Multimedia Home Platform será el 'set top box' estándar
para integrar la difusión digital en Europa, ya sea
por cable, satélite o TDT
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El pasado 3 de
abril de 2002 la ministra de Ciencia y Tecnología, Ana Birulés,
se mostraba expectante tras inaugurar las primeras emisiones
de TDT. Antena3,
Telecinco y TVE cumplían así el requisito indispensable
para renovar sus licencias de televisión analógica convencional
hasta el "apagón" definitivo previsto en todos los países de
la Unión Europea para el 2012. Pero lo que en un principio
tendría que ser un pistoletazo de salida para el desarrollo
e implantación de este modelo de televisión se ha limitado a
una simple cortina de humo. El mercado no está preparado para
la recepción, puesto que todavía no ha llegado el decodificador
estándar que lo permita. La televisión digital ha empezado a
hacerse realidad pero nadie tiene claro qué va a pasar.
Por un lado, los responsables de ANIEL
(Asociación Nacional de Industrias Electrónicas y de Telecomunicaciones),
encargada de llevar a cabo la implantación digital en España,
aseguran que no han empezado a fabricar los decodificadores
ni los televisores digitales porque no existe una demanda real
en el mercado. Por otro, las cadenas de televisión como ahora
las primerizas Antena3, Telecinco y TVE
se limitan a repetir la misma programación en digital que la
que difunden actualmente en analógica. Y en medio de toda esta
tormenta tecnológica se encuentra el usuario, que no encuentra
ningún aliciente a una televisión digital que no le aporta nada
nuevo. Entonces, ¿por qué invertir en una programación que nadie
verá?
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