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Elvis
Presley fue, sin duda, el mito más grande que tuvo el Rock
& Roll. Su muerte el 16 de agosto de 1977 significó un duro golpe
para todos aquellos que lo consideraban el Rey del Rock,
y para toda una legión de seguidores que, aun considerando que
en los últimos años de su vida su imagen pública se había deteriorado
enormemente, le seguían viendo como un auténtico ídolo. Sin embargo,
25 años después de su muerte, no podemos decir que Elvis Presley
sea un personaje de referencia para quienes quieran hacer rock.
Más bien, es un ejemplo de lo que no debería ser un rockero.
Otros grandes mitos del rock murieron antes de tiempo. Conocido
es el deseo de mucha gente de ir a parar a la misma isla donde
descansan las almas inmortales de estrellas como John Lennon,
Jim Morrison, Jimi Hendrix, Janis Joplin
o Bob Marley. Su influjo sobre generaciones posteriores
de músicos se cita sin ningún rubor. Su imagen no sólo
es propiedad de los mitómanos sino que el gran público los acepta
llevaran la vida que llevaran y fueran la clase de persona que
fueran -no todos eran santos. Su legado musical se sigue tratando
con simpatía y respeto. Sin embargo, con Elvis Presley
parece que no es tan fácil.
A pesar de haber muerto
a la edad de 42 años, ya hacía mucho tiempo que se le consideraba
un dinosaurio del rock. Incluso un fósil. Elvis Aaron Presley
nació en 1935 en Tupelo, Mississipi, y creció imbuido
en el ambiente musical del sur estadounidense, lleno de gospel,
blues, jazz y al mismo tiempo escuchando el country western de
las emisoras blancas. De aquella mezcla de sonidos y referencias
nace el rock, que será al principio una música de negros. Algunos
blancos adaptan el nuevo sonido, como Bill Haley, pero
no tienen imagen suficiente para ser ídolos de masas. En cambio,
Elvis, un joven camionero que canta ocasionalmente con
una banda, es descubierto por un hábil manager y salta al estrellato
a mediados de los años 50 del pasado siglo.
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Sus
contoneos, su descaro y chulería, y al mismo tiempo,
la honestidad que le da su origen de clase humilde, le hacen
atractivo
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Comienza
entonces la mejor época de Elvis, o por lo menos la más
admirada. Es un joven rockero que, con una música mestiza, conquista
el corazón de los blancos, reticentes en un primer momento.
Sus contoneos, su descaro y chulería, y al mismo tiempo cierto
halo de honestidad que le confiere su origen de clase humilde
le hacen atractivo. En 1958 es ya un ídolo mundial y marcha
al servicio militar en Alemania. El comienzo del fin.

Cuando Elvis Presley
regresa de la mili, en la cima de su popularidad, empieza a
dar otra imagen. Ya no es el chico rebelde y descarado sino
que empieza a querer parecer el yerno ideal. Va abandonando
progresivamente el rock & roll para iniciar carrera como baladista,
así como incursiona en el country, la música hawaiana y desastres
varios. Sus intragables contribuciones al séptimo arte son motivo
suficiente para desterrarlo del imaginario rockero. Sigue siendo
un icono norteamericano de primer orden, pero se va alejando
progresivamente de quienes le ven como un referente musical.
Es notoria la anécdota que se cuenta de su encuentro con The
Beatles, fans declarados del Rey, y de cómo éste había informado
a la Policía para que tuvieran cuidado con aquellos ingleses.
Los intentos por relanzar su carrera en 1967 y recuperar su
imagen de chupa de cuero acaban llevándole a ser una parodia
de sí mismo. El concierto clásico Aloha
from Hawai, es una demostración de cómo ha abandonado
el rock para ser un 'entertainer' que vende una figura, no música.
Al
final de su vida, grotescamente engordado por el efecto de las
drogas y su singular apetito, no es más que objeto de burla
para nuevas generaciones de rockeros, como hará el movimiento
punk. Se seguirán versioneando sus canciones durante años, pero
sólo el revival rocker de finales de los setenta y principios
de los ochenta se esforzará por recuperar la imagen de sus primeros
años. Otros artistas como John Lennon, fallecido en 1981,
-aparte de Imagine, poca
cosa aportó en los 70- habían pasado como Elvis Presley
bajos momentos musicales. Sin embargo, siguen siendo figuras
relevantes del mundo de la música.
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Se
había pasado al otro lado, había dejado de
lado cualquier ápice de rebeldía para actuar
ante auditorios enormes en Las Vegas
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Elvis Presley,
un obeso con espantosos trajes blancos llenos de lentejuelas,
gafas de sol enormes, patillas y tupé sin complejos y esos movimientos
de auténtico chulo de barra americana, se había convertido en
una parodia del rock. Pero lo peor era que parecía estar a gusto
con esa imagen. Se había pasado al otro lado, había dejado abandonado
cualquier ápice de rebeldía para actuar ante auditorios enormes
en Las Vegas. Y eso no se perdona. Puedes actuar ante
el Papa, ante la Reina de Inglaterra, ser Policía
emérito de Nueva York, pero has de seguir haciendo guiños
a ese público que te quiere y te sigue. De vez en cuando que
te arresten por drogas, ten algún escándalo sexual,
haz un disco con un grupo de rock independiente, no dejes de
ser nunca una estrella rebelde.
Ese
fue el error imperdonable de Elvis Presley, y el motivo
por el que casi nadie le cita entre sus artistas preferidos.
El Rey del Rock se convirtió, convencido, en un producto patético
del sistema. Elvis ya no vive en el corazón de los que
aman el rock, sino pegado a un parabrisas. ¿Hay algo más triste?

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