Desde hace un tiempo, los melómanos de todo el mundo andan como locos. De repente pueden acceder a la música que han anhelado tener toda la vida a precios de saldo. Las cifras de ventas de discos piratas no dejan de aumentar. La piratería discográfica supone uno de los problemas más importantes a los que se enfrenta la música no sólo como negocio, sino a la misma percepción que tenemos de ella como un bien cultural o artículo de lujo. Mientras la industria, los autores y buena parte de los músicos claman contra la piratería, surgen voces, incluidos algunos artistas que defienden la libre circulación de la música.
 Antonio Molina  Redacción Telepolis

        De repente se presenta el dilema. Estás ante un CD de tu grupo favorito, o simplemente un CD que tienes curiosidad por escuchar. Has oído por la radio que son buenos, muy buenos y un par de canciones que han hecho que te desplaces a la tienda de discos de tu barrio, y si no la hay -que es lo más normal- al centro comercial. "Puedo comprármelo ahora y gastarme los 18 euros, o bien: ¿Espero a que Fulano me lo grabe? ¿Puede que lo encuentre en el 'top manta'? ¿Y si me lo bajo por Internet y luego lo copio en mi grabadora?". De todas las opciones que se nos presentan, la de comprarnos el CD en el centro comercial, con su carátula, su libreto, sus fotos interiores y demás, es la más cara. En cambio, algunas de las que aparecen en las preguntas llegan a la gratuidad, como en Internet. Ante esas cuestiones, mucha gente decide no comprar el original y acudir a una copia pirata, mucho más barata y que le da lo que pide: música. Y cada vez son más. Eso sí, siempre quedará aquel que guarde unos euros para comprarse el disco de su artista preferido, aunque lo demás lo tenga todo pirata.

        Según los datos que ofrece la industria discográfica, o aquellos que detentan la propiedad de los derechos intelectuales de la música, la piratería es el principal causante del descenso de las ventas mundiales de CD's. Para organizaciones como la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que junto a otras entidades afines ha promovido la llamada Mesa Antipiratería, la venta de copias llamémoslas 'no originales' provoca un daño incalculable no sólo a las compañías discográficas, sino a la propia cultura del país.

        Primero, porque las compañías, al disminuir sus beneficios, llevan a cabo recortes en forma de despidos, tanto de empleados, como de artistas 'poco rentables'. Centran sus campañas de promoción en aquellos músicos que dan beneficios y se olvidan de ayudar a artistas nuevos, o de seguir con aquellos que no les aseguren unas ciertas ventas. Si continúa el éxito de la piratería, se provocará 'un empobrecimiento cultural del país al surgir muchos menos artistas que reemplacen a los actuales'. En las últimas Navidades proliferaron los recopilatorios y reediciones de viejos grupos o solistas, que no suelen fallar en las listas.

        Además, se dice que tras la venta de discos piratas se encuentran mafias organizadas que explotan a los vendedores y tienen relación con negocios 'sucios' como el narcotráfico, y se reclaman soluciones drásticas desde los gobiernos, endureciendo las leyes para quienes violen los derechos de propiedad intelectual y que se tomen medidas policiales severas contra las redes de falsificación. Ahora, tomen un poco de aire que vamos a repasar unos cuantos números. Según cifras de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), la venta de discos cayó en el año 2001 un 6,5% debido principalmente a la piratería. Los beneficios del mercado fueron de un 5% menos, es decir, 4,2 millones de dólares que se dejan de ingresar. Por primera vez, la venta de discos compactos ha retrocedido. Eso a nivel mundial, ya que en España las ventas y los ingresos siguieron aumentando gracias a artistas locales. Operación Triunfo, para entendernos. Ahora respiren de nuevo.


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Hay artistas como Manu Chao, que no les importa el pirateo, ya que consideran 'mafia' tanto a piratas como a las grandes compañías
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        Según la Asociación Fonográfica y Videográfica Española (AFYVE), la industria pirata del disco defraudó a Hacienda en 2001 más de 42 millones de euros, movió un volumen de negocio de más de 144 millones de euros y 'robó' a la industria legítima un negocio de unos 48 millones de euros. La cifra de pérdidas según la SGAE puede aumentar hasta los 200 millones de euros en 2002. Son números que nos hablan del daño que le hacen aquellos que compran discos piratas al negocio de la industria discográfica.

        Si se apunta la posibilidad de una bajada de precios, la industria argumenta que eso es imposible, que los diversos eslabones de la cadena se resentirían y que los precios están tan bajos como pueden. Sin embargo, los beneficios de las compañías no disminuyen, ya que las grandes multinacionales suelen ser las mismas que fabrican los aparatos que sirven para grabar CD's. Asimismo, quienes atacan a la industria dicen que cuando el vinilo fue 'obligado' por la industria a desaparecer ya que el formato CD era más barato se dijo que los precios bajarían, cosa que no ocurrió. Paralelamente a estas argumentaciones más o menos institucionales, tanto de las empresas como de la Administración y de las entidades gestoras de derechos, aparecen muchos músicos que lanzan su alegato en contra de la piratería.

       Cuando parecía que ya teníamos olvidado el 'todos contra el fuego', músicos y artistas de diversos campos aparecen cantando en contra de la piratería y se organiza un Día Sin Música en el que emisoras, tiendas y entidades advierten de lo que sería la vida sin música. Un auténtico aburimiento, naturalmente. Sin embargo, entre los músicos la situación no es tan homogénea. Los hay que claman por las pérdidas que les ocasionan aquellos que directamente no compran sus discos y los consiguen de otra forma, caso de los americanos Metallica y su campaña contra Napster.

        O bien aquellos, como Manu Chao, a los que no les importa que se pirateen discos, ya que consideran mafia tanto a los 'piratas' como a las 'grandes compañías'. Hay también quien piensa que el daño que se hace con la piratería es irreparable para los músicos, ya que se juega con su trabajo, como argumenta el catalán Jaume Sisa, muy crítico con los argumentos de Manu Chao. También encontramos casos como el de un componente de Meteosat que considera que, a fin de cuentas, es beneficioso que circulen copias piratas de su música, ya que el beneficio que obtiene el músico por la venta de un CD original es mínima. Ya no hay presentación de gira, disco o gala en la que el artista de turno no dé su opinión sobre el tema.


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El producto es de menor calidad al original, es cierto, pero eso al consumidor no le importa. Él sólo quiere música y la encuentra más barata

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        Para muchos, no sólo para los consumidores, el argumento de que la industria discográfica se mueve sólo por intereses económicos y no musicales a la hora de atacar la venta ilegal de CDs les hace justificar dicha práctica. A fin de cuentas, nos encontramos en un sistema de mercado, de libre mercado. Cuantas menos reglas mejor, cuanto mayor sea tu negocio mejor, cuanto más beneficio obtengas mejor. De repente, unas 'mafias' consiguen grandes ganancias vendiendo discos piratas en la calle. El producto es de menor calidad al original, es cierto, pero eso al consumidor no le importa. Él sólo quiere música y la encuentra más barata. Punto y seguido. Mirando cifras, quienes restan importancia a la piratería como causa de estas pérdidas, hablan de que con las giras, merchandising y contratos publicitarios, las discográficas ganan más que con la venta de CD's.


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En muchos sitios la gente se muere de hambre
y no se regala comida, asi que ¿por qué hay
que regalar la música?

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       Se ataca también a la SGAE por querer arrogarse un poder que algunos le discuten -DAMA, por ejemplo-. Uno de los argumentos utilizados por algunos músicos y organizaciones es que la música es un artículo de lujo, y que por tanto hay que pagar por él. En muchos sitios la gente se muere de hambre y no se regala comida, así que ¿por qué regalar música? Frente a esto están quienes consideran que en otros países la música sí es un bien cultural y que deberían bajarse los precios de la música mediante bajada de impuestos y una mayor concienciación de la población sobre la importancia de la música como bien cultural.

       Se dice que la música debe de dejar de ser vista como un negocio, para pasar a ser un instrumento cultural. Sin embargo, quienes obtienen beneficios de él se resisten a cambiar, aunque parece que no ha de pasar mucho tiempo para que, sobre todo en Internet, la música circule libre y gratuitamente. Puede que en un futuro las soluciones pasen por una desaparición física de los lugares de venta, y que el negocio se encuentre en otros lados.

      Al final, los consumidores han sido los grandes beneficiados. Puede que no vean aparecer grupos nuevos y que sea cierto lo del empobrecimiento cultural, pero al final lo que cuenta es que por bastante menos de la mitad de su precio en una gran superficie podemos conseguir ese disco que ansiamos poseer. Significa un cambio realmente importante que en los próximos años comportará una redefinición del panorama musical.


Esta semana...

Contra la piratería
Sociedad General de Autores y Editores
International Federation of the Phonografic Industry
Recording Industria Association of America
Asociación Fonográfica y Videográfica Española
Asociación Representantes Técnicos del Espectáculo

Sector crítico

PutaSgae
La Ganzúa
Recording Artists Coalition
Por favor, ¡Pirateen mis canciones!
Digital Consumer
Mienten.com
Sincanon.com

Music Point
Música Independiente
Música Española

Pop-Rock
Música Española
Gratis en Internet

Compañías y sellos discográficos
EMI
Universal Music
Warner Music Group
Sony Music
  Bertelsmann Music Group
Gran Vía Musical
Vale Music
Subterfuge

Músicos implicados
Metallica
Metallica sucks
Manu Chao
Jaume Sisa
  Courtney Love
  Hevia
  Arto Lidsay
  Matthew Herbert
  Eminem
  Public Enemy


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