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De
repente se presenta el dilema. Estás ante un CD de tu grupo favorito,
o simplemente un CD que tienes curiosidad por escuchar. Has oído
por la radio que son buenos, muy buenos y un par de canciones
que han hecho que te desplaces a la tienda de discos de tu barrio,
y si no la hay -que es lo más normal- al centro comercial. "Puedo
comprármelo ahora y gastarme los 18 euros, o bien: ¿Espero a que
Fulano me lo grabe? ¿Puede que lo encuentre en el 'top manta'?
¿Y si me lo bajo por Internet y luego lo copio en mi grabadora?".
De todas las opciones que se nos presentan, la de comprarnos el
CD en el centro comercial, con su carátula, su libreto, sus fotos
interiores y demás, es la más cara. En cambio, algunas de las
que aparecen en las preguntas llegan a la gratuidad, como en Internet.
Ante esas cuestiones, mucha gente decide no comprar el original
y acudir a una copia pirata, mucho más barata y que le da lo que
pide: música. Y cada vez son más. Eso sí, siempre quedará aquel
que guarde unos euros para comprarse el disco de su artista preferido,
aunque lo demás lo tenga todo pirata.
Según los datos que ofrece la industria discográfica, o aquellos
que detentan la propiedad de los derechos intelectuales de la
música, la piratería es el principal causante del descenso de
las ventas mundiales de CD's. Para organizaciones como la Sociedad
General de Autores y Editores (SGAE), que junto a otras entidades
afines ha promovido la llamada Mesa Antipiratería, la venta
de copias llamémoslas 'no originales' provoca un daño incalculable
no sólo a las compañías discográficas, sino a la propia cultura
del país.
Primero, porque las
compañías, al disminuir sus beneficios, llevan a cabo recortes
en forma de despidos, tanto de empleados, como de artistas 'poco
rentables'. Centran sus campañas de promoción en aquellos músicos
que dan beneficios y se olvidan de ayudar a artistas nuevos, o
de seguir con aquellos que no les aseguren unas ciertas ventas.
Si continúa el éxito de la piratería, se provocará 'un
empobrecimiento cultural del país al surgir muchos menos artistas
que reemplacen a los actuales'. En las últimas Navidades proliferaron
los recopilatorios y reediciones de viejos grupos o solistas,
que no suelen fallar en las listas.
Además, se dice que
tras la venta de discos piratas se encuentran mafias organizadas
que explotan a los vendedores y tienen relación con negocios 'sucios'
como el narcotráfico, y se reclaman soluciones drásticas desde
los gobiernos, endureciendo las leyes para quienes violen
los derechos de propiedad intelectual y que se tomen medidas policiales
severas contra las redes de falsificación. Ahora, tomen un poco
de aire que vamos a repasar unos cuantos números. Según cifras
de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica
(IFPI), la venta de discos cayó en el año 2001 un 6,5%
debido principalmente a la piratería. Los beneficios del mercado
fueron de un 5% menos, es decir, 4,2 millones de dólares que se
dejan de ingresar. Por primera vez, la venta de discos compactos
ha retrocedido. Eso a nivel mundial, ya que en España las
ventas y los ingresos siguieron aumentando gracias a artistas
locales. Operación Triunfo, para entendernos. Ahora respiren
de nuevo.
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Hay
artistas como Manu Chao, que no les importa el pirateo, ya
que consideran 'mafia' tanto a piratas como a las grandes
compañías
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Según
la Asociación Fonográfica y Videográfica Española (AFYVE),
la industria pirata del disco defraudó a Hacienda en
2001 más de 42 millones de euros, movió un volumen de
negocio de más de 144 millones de euros y 'robó' a la industria
legítima un negocio de unos 48 millones de euros. La cifra de
pérdidas según la SGAE puede aumentar hasta los 200 millones
de euros en 2002. Son números que nos hablan del daño que le
hacen aquellos que compran discos piratas al negocio de la industria
discográfica.
Si se apunta la posibilidad
de una bajada de precios, la industria argumenta que eso es
imposible, que los diversos eslabones de la cadena se resentirían
y que los precios están tan bajos como pueden. Sin embargo,
los beneficios de las compañías no disminuyen, ya que las grandes
multinacionales suelen ser las mismas que fabrican los aparatos
que sirven para grabar CD's. Asimismo, quienes atacan a la industria
dicen que cuando el vinilo fue 'obligado' por la industria a
desaparecer ya que el formato CD era más barato se dijo que
los precios bajarían, cosa que no ocurrió. Paralelamente a estas
argumentaciones más o menos institucionales, tanto de las empresas
como de la Administración y de las entidades gestoras
de derechos, aparecen muchos músicos que lanzan su alegato en
contra de la piratería.

Cuando parecía que
ya teníamos olvidado el 'todos contra el fuego', músicos y artistas
de diversos campos aparecen cantando en contra de la piratería
y se organiza un Día Sin Música en el que emisoras, tiendas
y entidades advierten de lo que sería la vida sin música. Un
auténtico aburimiento, naturalmente. Sin embargo, entre los
músicos la situación no es tan homogénea. Los hay que claman
por las pérdidas que les ocasionan aquellos que directamente
no compran sus discos y los consiguen de otra forma, caso de
los americanos Metallica y su campaña contra Napster.
O bien aquellos,
como Manu Chao, a los que no les importa que se pirateen
discos, ya que consideran mafia tanto a los 'piratas' como a
las 'grandes compañías'. Hay también quien piensa que el daño
que se hace con la piratería es irreparable para los músicos,
ya que se juega con su trabajo, como argumenta el catalán Jaume
Sisa, muy crítico con los argumentos de Manu Chao.
También encontramos casos como el de un componente de Meteosat
que considera que, a fin de cuentas, es beneficioso que circulen
copias piratas de su música, ya que el beneficio que obtiene
el músico por la venta de un CD original es mínima. Ya no hay
presentación de gira, disco o gala en la que el artista de turno
no dé su opinión sobre el tema.
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El
producto es de menor calidad al original, es cierto, pero
eso al consumidor no le importa. Él sólo quiere
música y la encuentra más barata
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Para muchos, no sólo para los consumidores, el argumento de
que la industria discográfica se mueve sólo por intereses económicos
y no musicales a la hora de atacar la venta ilegal de CDs les
hace justificar dicha práctica. A fin de cuentas, nos encontramos
en un sistema de mercado, de libre mercado. Cuantas menos reglas
mejor, cuanto mayor sea tu negocio mejor, cuanto más beneficio
obtengas mejor. De repente, unas 'mafias' consiguen grandes
ganancias vendiendo discos piratas en la calle. El producto
es de menor calidad al original, es cierto, pero eso al consumidor
no le importa. Él sólo quiere música y la encuentra más barata.
Punto y seguido. Mirando cifras, quienes restan importancia
a la piratería como causa de estas pérdidas, hablan de que con
las giras, merchandising y contratos publicitarios, las discográficas
ganan más que con la venta de CD's.
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En
muchos sitios la gente se muere de hambre
y no se regala comida, asi que ¿por qué hay
que regalar la música?
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Se ataca también a
la SGAE por querer arrogarse un poder que algunos le
discuten -DAMA, por ejemplo-. Uno de los argumentos utilizados
por algunos músicos y organizaciones es que la música es un
artículo de lujo, y que por tanto hay que pagar por él. En muchos
sitios la gente se muere de hambre y no se regala comida, así
que ¿por qué regalar música? Frente a esto están quienes consideran
que en otros países la música sí es un bien cultural y que deberían
bajarse los precios de la música mediante bajada de impuestos
y una mayor concienciación de la población sobre la importancia
de la música como bien cultural.
Se
dice que la música debe de dejar de ser vista como un negocio, para
pasar a ser un instrumento cultural. Sin embargo, quienes obtienen
beneficios de él se resisten a cambiar, aunque parece que no ha
de pasar mucho tiempo para que, sobre todo en Internet, la
música circule libre y gratuitamente. Puede que en un futuro las
soluciones pasen por una desaparición física de los lugares de venta,
y que el negocio se encuentre en otros lados.

Al final, los consumidores han
sido los grandes beneficiados. Puede que no vean aparecer grupos
nuevos y que sea cierto lo del empobrecimiento cultural, pero al
final lo que cuenta es que por bastante menos de la mitad de su
precio en una gran superficie podemos conseguir ese disco que ansiamos
poseer. Significa un cambio realmente importante que en los próximos
años comportará una redefinición del panorama
musical.
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