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Desde
que en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 el denominado
Dream Team exhibiera todo su potencial y ridiculizara a
sus rivales, Estados Unidos ha apostado por jugadores de
la NBA
para su equipo nacional de baloncesto en las grandes citas. Los
Jordan,
Magic, Bird y compañía se colgaron la medalla de
oro casi sin sudar, poniendo el listón muy alto, quizá demasiado.
Los sucedáneos de Dream Team que han venido a continuación
también han conseguido el título para su país pero se han encontrado
cada vez con una oposición mayor, hasta el punto de que Lituania
estuvo a punto de sorprender a Estados Unidos en los Juegos
Olímpicos de Sydney de 2000.
La selección estadounidense, que dirige George Karl, sigue
siendo la favorita, pero la verdad es que sólo cuenta con un par
de jugadores de primerísima fila, y su calidad no es exageradamente
mayor que la de Yugoslavia o Alemania, por poner
un par de ejemplos. Cuando dan más miedo los que no están que
los que sí, como le sucede esta vez a Estados Unidos, empieza
a haber motivos de preocupación. Shaquille
O’Neal, Kobe
Bryant, Vince Carter, Allen
Iverson, Chris Webber, Tracy McGrady,
Tim
Duncan o Kevin Garnett, algunos de los mejores
jugadores de la NBA, no estarán. El base Jason Kidd
y los aleros Paul Pierce y Ray Allen deben ser los
referentes de una selección fuerte pero sin estrellas de enorme
relumbrón, tras la negativa de Jordan a liderar por tercera
vez al equipo nacional.
Tras la medalla de
oro conseguida en Barcelona 92 con el Dream Team,
Estados Unidos conquistó el Mundial 1994 con el
Dream Team II, y se colgó de nuevo el metal más preciado
en los Juegos Olímpicos de 1996 y 2000, con
otras dos secuelas del equipo de ensueño. La única cita reciente
a la que no asistió el Dream Team fue el Mundial
de Grecia de 1998, debido al cierre
patronal en la NBA que obligó a los jugadores profesionales
a ir a la huelga. EE.UU. estuvo representado por un equipo
de jóvenes universitarios que acabó en tercera posición.
$ $ $ |  La
selección estadounidense sigue siendo la favorita,
pero su calidad no es exageradamente mayor que la de Yugoslavia
o Alemania
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Yugoslavia
y Rusia encabezan la lista de candidatos a derrotar al
Dream Team V. Ambas selecciones se enfrentaron en la
final del último Campeonato del Mundo, en la que los
balcánicos se impusieron por dos puntos de diferencia
y conquistaron su cuarto título mundial, superando de este modo
a Rusia y Estados Unidos, que cuentan con tres
en su haber. Además, Yugoslavia es el principal suministrador
de jugadores europeos a la NBA, ya que Stojakovic,
Rebraca,
Divac,
Jaric y Drobnjak juegan en la mejor liga del planeta,
Gurovic
y Rakocevic estuvieron este verano en los campus de verano,
y Bodiroga nunca se ha atrevido a dar el salto, pero
seguro que triunfaría en Estados Unidos.

Otras selecciones
también aportan jugadores NBA a la cita intercontinental,
como Alemania, con Nowitzki y Bradley;
China, con Zhizhi Wang y el gigante Ming Yao;
o España, con el ‘rookie’ del 2002, Pau Gasol.
Sin embargo, el base Raúl López, con un pie en los Jazz,
no podrá disputar el campeonato por una inoportuna lesión
producida en un amistoso de preparación. La selección
que dirige Javier
Imbroda tiene la oportunidad de conseguir un
gran resultado en este Mundial, en el que destacan las
importantes ausencias de selecciones punteras en el panorama
baloncestístico, como Lituania, Italia,
Francia,
Grecia o Croacia. El combinado español quiere
mantener la línea de juego y resultados de los dos
últimos Europeos, en los que fue segundo (Francia
1999) y tercero (Turquía
2001), y la verdad es que puede ocupar un cajón del
podio en un Mundial por primera vez en su historia.
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Yugoslavia
y Rusia encabezan la lista de candidatos a derrotar al Dream
Team, seguidos de Alemania, España o Argentina
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Imbroda
ha sido capaz de crear un bloque compacto en el que los veteranos
como Nacho
Rodríguez, Alfonso Reyes, Paraíso
o Lucio Angulo han sabido entregar el testigo de la responsabilidad
y el liderazgo al relevo generacional que forman los jóvenes
y triunfadores Gasol, Navarro y Felipe Reyes.
Las ausencias más destacadas quizá sean las de los lesionados
Àlex
Mumbrú, Raúl
López y Roberto
Dueñas, aunque otros seguro que añorarán la garra
de Esteller,
la dirección de Rodilla o las genialidades de Herreros.
Analizando el potencial
de todos los equipos, España sólo es inferior, a priori,
a las dos superpotencias: Estados Unidos y Yugoslavia.
Hay otras selecciones muy fuertes, como Rusia, Alemania
o Argentina,
pero el equipo de Imbroda tiene calidad suficiente para
imponerse. Los jugadores españoles ya vencieron a los alemanes
el año pasado en la final de consolación del Eurobasket
(99-90), Rusia no es tan sólida como antaño, y
a los argentinos los conocen bien porque la mayoría juegan en
la ACB.
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España,
que quiere mantener la línea exitosa de los dos últimos
Europeos, sólo es inferior, a priori, a Estados Unidos
y Yugoslavia
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El
cuadro del torneo, además, es idóneo para que España
llegue lejos... siempre que empiece fuerte. Encuadrado junto
a Yugoslavia, Canadá y Angola, el equipo
español debe pasar ronda con al menos dos triunfos para afrontar
con garantías la segunda fase. En el apartado de comparsas destacan
las exóticas Angola, Argelia, Líbano y
Nueva Zelanda. China, que cuenta con dos jugadores
NBA, es una incógnita, y Venezuela y Puerto
Rico se caracterizan por la irregularidad.
El
Mundial
de Indianápolis, el primero del siglo XXI,
debe confirmar la tendencia que está viviendo el baloncesto en los
últimos años. La NBA, la mejor liga del planeta, ha dejado
de mirarse al ombligo, ha ampliado su campo de visión y se ha fijado
en los talentos europeos para aumentar su potencial. Parece lógico
que ahora Europa quiera dar el paso definitivo y tomarse
una merecida revancha. La misión no será sencilla, porque el torneo
se juega en Estados Unidos, pero ha llegado la hora del traspaso
de poderes.
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