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En
los inicios del siglo III antes de Cristo, los antiguos Tolomeos
quisieron reunir en Alejandría todo el saber de la humanidad
y para ello enviaban estudiosos a todos los rincones del mundo
conocido para buscar libros de todas las culturas y a comprar
colecciones completas. Todos ellos se clasificaron y archivaron
en la que sería la biblioteca más grande del mundo, la de Alejandría,
que desapareció hace 1.600 años. En la actualidad, la ciudad egipcia
quiere recuperar su "antiguo esplendor tolemaico" y ha construido
la
nueva Biblioteca de Alejandría bajo el amparo
de la UNESCO.
El proyecto de construir esta moderna y funcional biblioteca nació
en 1974. La Universidad de Alejandría había estado llevando
a cabo grandes esfuerzos para dar vida al extinto centro cultural.
Con la ayuda de los Ministerios de Educación Superior y de Relaciones
Exteriores de Egipto, y finalmente, con
el apoyo de la UNESCO y el Programa de Desarrollo de
las Naciones Unidas, en 1990, tras la declaración de Asuán,
se comenzó a construir la biblioteca que quedó inaugurada el pasado
24 de abril.
En el año 1990
se puso la primera piedra de este moderno edificio de 13 plantas
que representa un gran ojo que surge de un lago y en sus paredes
se han grabado gran parte de los alfabetos del mundo. Esta enorme
construcción, de 70.000 metros cuadrados, puede acoger hasta 3.500
personas que vayan a consultar los cuatro millones de libros,
cien mil manuscritos, cincuenta mil mapas, doscientos mil CD-Roms
y 30 bases de datos que alberga la biblioteca. El edificio consta
de salas de lectura, un centro de conferencias, dos museos, un
planetario y un laboratorio de conservación y restauración.
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La
ciudad egipcia quiere recuperar su "antiguo esplendor
tolemaico" y
ha construido la nueva
Biblioteca de Alejandría
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Aunque
cuando hablamos de bibliotecas todavía pensamos en libros tradicionales,
la de Alejandría ha apostado por la modernidad y ha otorgado
una gran importancia a las nuevas tecnologías. El centro cuenta
con un archivo digital de millones de webs, decenas de
miles de películas y cientos de horas de grabaciones de televisión.
Entre sus paredes uno se puede recrear en la lectura de antiguos
papiros, manuscritos y documentos históricos, pero también en
la de los más avanzados textos electrónicos. De su página de
Internet cuelgan doscientos mil libros y manuscritos excepcionales
escritos en árabe, francés e inglés. La biblioteca ha nacido
con vocación integradora y con un gran interés por crecer según
los parámetros del mundo actual.

Todas estas cifras
pueden parecer faraónicas, y el presupuesto que se ha destinado
no lo es menos, el centro cultural ha costado unos 200 millones
de dólares. Alrededor de 400 especialistas de diferentes naciones
han trabajado para levantar, en 18 años, la biblioteca a pocos
metros de donde estuvo la primera. Pero todo el esfuerzo es
poco para convertir a Alejandría en la cuna de la cultura
internacional y para ello se ha pedido a todos los países
del mundo que colaboren donando obras de las que disponen como
sucedía en su origen.
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La
Biblioteca de Alejandría ha apostado por la modernidad y
ha otorgado una gran importancia a las nuevas tecnologías

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Alejandría
había sido fundada por Alejandro Magno en la costa de
Egipto. En aquella época era la ciudad más grande del mundo
y se convirtió en lugar de paso para numerosos comerciantes,
mercaderes, estudiantes, viajeros y barcos que surcaban el Mediterráneo.
Su magnífico puerto tenía un gigantesco faro que guiaba a los
marineros y que pasó a la historia como una de las siete maravillas
del mundo antiguo. Tras la muerte de Alejandro Magno,
la urbe quedó en manos de los Tolomeos, que trabajaron con ahínco
para darle un impulso cultural importante. Entre otras cosas,
construyeron un Museo, o 'lugar de las musas', en el que se
cultivaban todas las artes y las ciencias. Este museo incluía
una biblioteca que en poco tiempo tuvo un desarrollo notable.
Los
Tolomeos hicieron un gran esfuerzo por obtener materiales
de todas las partes conocidas y es célebre el hecho que cualquier
barco que atracaba en la ciudad era revisado para ver si transportaba
manuscritos o papiros. Todos aquellos textos que se encontraban
se requisaban durante un tiempo para copiarlos a mano y después
se devolvían a sus dueños. De esta forma se consiguieron materiales
babilonios, egipcios, griegos y latinos, entre muchos otros. La
biblioteca creció tanto que, según cuenta la tradición, llegó
a albergar 700.000 rollos de papiro, cubriendo así la mayor parte
de la producción escrita de la antigüedad. Como sucede en la actualidad,
tenía un catálogo y era un centro público con dos edificios, el
Serapeum y el Bruchium, que abría sus puertas a
todo aquel estudioso que la quisiera visitar.
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Los Tolomeos hicieron un gran esfuerzo
por obtener materiales de todas las partes conocidas y es
célebre el hecho que cualquier barco que atracaba en la
ciudad era revisado para ver si transportaba manuscritos
o papiros
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Durante
los casi 1.000 años de su existencia, la biblioteca sufrió varios
percances e incendios, pero la destrucción total le llegó con
la toma de la ciudad por los árabes bajo el mandato de Amrou.
La biblioteca quedó reducida a cenizas y se quemaron todos los
rollos que contenía. Por suerte, algunos de los materiales se
habían dispersado y copiado y se pudieron salvar.

Con el paso de los
siglos, Alejandría fue perdiendo su importancia como ciudad
cultural y comercial, hasta llegar a la decadencia a principios
del siglo XIX. Pero a partir de ese momento, y como si del Ave
Fénix se tratara, resurgió de sus cenizas y la ciudad comenzó
a florecer, hecho que se confirma ahora con la inauguración
de la Nueva Biblioteca
que pretende devolverle toda la gloria y el esplendor.
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