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El
abaratamiento y la proliferación de los sistemas de navegación
de alta velocidad han introducido un importante cambio en los
usos de Internet. La Red ya no sirve sólo para buscar información,
escribir e-mails o chatear, sino que también se ha convertido
en un suministrador de opciones de ocio que en ocasiones bordean
la ilegalidad. Las más problemáticas son las perseguidísimas descargas
de música a través de la Red, a las que se ha unido la descarga
de películas, una nueva moda que está provocando cierto nerviosismo
en la industria del cine.
No es para menos, porque las últimas cifras han revelado un espectacular
aumento en el tráfico de películas por Internet. Según un estudio
de Viant Corp., una compañía de investigación centrada
en la piratería en Internet, se descargan ilegalmente entre 400.000
y 600.000 copias de películas al día, por lo menos un 20% más
que en el mismo período de 2001. Este tráfico podría incrementarse
aún más entre noviembre y diciembre de 2002 con el estreno de
Harry Potter y la cámara de los secretos y El Señor
de los Anillos: Las Dos Torres.
Estos números han llamado
la atención de la industria cinematográfica sobre el fenómeno
de la piratería de películas, y las 'majors' han empezado a preguntarse
cómo puede afectar esta práctica a su volumen de negocio. El espejo
en el que Hollywood puede mirarse no es nada esperanzador: la
industria de la música ha sufrido unas pérdidas de casi 782.000
millones de euros en el año 2001, a causa del pirateo. Pero la
diferencia entre ambos sectores está en que el cine es un sistema
de niveles de negocio y los expertos apuntan a que el tráfico
de películas en la Red afectará más a los intermediarios,
agencias de publicidad, servicios de transmisión, distribuidores,
salas de cine y fabricantes. Estos últimos, que hasta ahora han
sacado provecho del negocio del celuloide, con soportes tan populares
como el VHS y el DVD, son los más amenazados por el pirateo cinematográfico.
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Actualmente,
se descargan ilegalmente entre 400.000 y 600.000 copias de
películas al día
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Ante
la alarma de la industria, se está imponiendo una corriente
bastante escéptica que se pregunta hasta qué punto alguien que
tiene tantas ganas de ver una película como para descargársela
de la Red, no va luego a verla al cine. Incluso, existen estudios
que indican que esta forma de consumir películas, más que atentar
contra el negocio del cine, suele incentivar la asistencia a
las salas grandes, ya que no debemos olvidar que 'ir al cine'
es un acto social y, por lo tanto, comunitario; y ver un largometraje
en el ordenador es individual y no proporciona la misma satisfacción
ni el mismo efecto catártico.

Aun así, es tentador
poder disfrutar de una película de moda antes de que llegue
al cine. En webs como Kazaa,
Morpheus,
Imesh,
LimeWire
o Soulseek
es muy fácil descargarse películas, sobre todo si se dispone
de un PC con mucha capacidad de almacenamiento. Estas web han
desarrollado, además, sus propios sistemas de transmisión (Fastrack
es el más popular) que permiten la descarga de todo tipo de
archivos. Actualmente se tarda unas seis horas en 'bajarse'
una película en Internet con ADSL en portales como Kazaa,
eDonkey
o iMesh,
frente a las 24 horas que se necesitan con la línea telefónica
básica.
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La
amenaza de la comercialización de los CD
de películas no es, ni de lejos, tan peligrosa
como la piratería de música
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Otro
punto a favor para los sites de descarga son los agujeros legales
que existen en la legislación para penar estas prácticas. El
modelo de intercambio de estos sitios, que opera a través de
sistemas P2P (conexiones entre ordenadores), hacen que
sea muy difícil su control. Porque estas compañías funcionan
como intermediarios que ponen en contacto a usuarios conectados
desde diferentes PCs. Hasta ahora, sólo Audiogalaxy,
que utiliza un sistema de intercambio centralizado (los archivos
residen en un número limitado de servidores), ha podido ser
demandado por las compañías por infringir los derechos de autor.
El problema con la
ley puede surgir al copiar un DVD a DivX, el programa
que se usa para ver los filmes en el ordenador, ya que hay que
romper los sistemas de protección que incorporan estos discos
precisamente para evitar su duplicado; y eso sí es ilegal. Si
a los contratiempos con las autoridades añadimos los demás inconvenientes
del DivX, en seguida nos damos cuenta de que la piratería
de películas no constituye un peligro serio para la industria
del cine. Y no lo es porque el DivX reproduce las imágenes
con una calidad muy baja y todavía ofrece escasas prestaciones.
Por ejemplo, las películas distribuidas en este formato carecen
de las características especiales de los DVD, como la búsqueda
por capítulos, los comentarios del director, el doblaje en varios
idiomas. Además, las películas comprimidas en el formato
DivX sólo se pueden ver en un ordenador, a no ser que
se adquiera el nuevo reproductor de DVD compatible con las versiones
5.xx y 6.xx de este programa.
Viendo
todo esto, es fácil llegar a la conclusión de que la amenaza de
la comercialización de los CDs de películas no es, ni de
lejos, tan peligrosa como la piratería de música. Al menos, no mientras
la calidad de descarga sea así de precaria. Ahora bien, donde realmente
le duele a la industria de Hollywood es que los usuarios se les
han adelantado en un negocio tan fructífero como es Internet y que
con tantos sitios de descarga gratuita ellos han perdido el tren
de los 'ciber vídeo clubs', así como de todos los beneficios que
podía generar el 'Pay per view' en la Red.
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El auténtico
cine por Internet está todavía por llegar, pero será un modelo
de negocio que, forzosamente, debe pasar por la democratización
de los contenidos
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No obstante, algunas productoras
se han lanzado al negocio on-line, ofreciendo servicios de pago
de mayor calidad. Por ejemplo, Lions Gate Entertainment,
Microsoft y Blockbuster se han aliado en Cinemanow.com,
un portal que ofrece una base de datos de 1.200 títulos a los que
es posible acceder con una cuota de diez euros al mes. Walt Disney
también se ha apuntado al carro de las descargas de películas
con Movies.com,
y Sony Pictures (que, hasta la fecha, tenía su propio
portal Moviefly.com),
Warner Brothers, Universal, MGM y Paramount
se han aliado en Movielink.com, un proyecto en el que
han invertido 152 millones de euros.
Sin embargo, estas iniciativas
no han tenido mucho éxito hasta el momento. Cinemanow.com,
según datos de la propia compañía, cuenta con un millón de usuarios
al mes, cifra que contrasta con los 37 millones de visitantes mensuales
de Morpheus o los 25 millones de Kazaa, según datos
de ComScore Networks, del mes de febrero de 2002.
El
cine on-line está en estado embrionario. Tanto la modalidad
de reproducción, que es la que afecta estrictamente a las descargas
on-line, como la de distribución, y no digamos la producción y proyección.
El auténtico cine por Internet está todavía por llegar, pero
será un modelo de negocio que, forzosamente, debe pasar por la democratización
de los contenidos. Mientras la industria se pelea con programas
como Kazaa o Morpheus por el pedacito de pastel de
Internet, los visionarios sueñan con un día en que el soporte digital
sustituya al celuloide, lo que abarataría en casi un 50% los costes;
y que los centros emisores envíen por fibra óptica o banda ancha
las películas a los cines.
Suena a ciencia-ficción,
pero los expertos vaticinan que esta gran revolución no tardará
más de 15 años e Internet, a la que hoy se ve casi como enemiga,
será la gran aliada de la industria cinematográfica del futuro.
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