Hubo un tiempo en que los grandes simios poblaban amplios espacios naturales del planeta. En la actualidad tan sólo quedan unos miles confinados en reservas y zoológicos. La lucha por su supervivencia y los descubrimientos sorprendentes sobre estos animales se deben principalmente al empeño y a las investigaciones de tres mujeres, las estadounidenses Dian Fossey y Francine 'Penny' Patterson y la británica Jane Goodall. Las tres son referencias imprescindibles en el estudio del comportamiento de unos animales cuyo principal enemigo y depredador no es otro que el ser humano.
Sabina Lloret  Redacción Telepolis  

        La caza indiscriminada, la desforestación y la falta de consideración con el resto de seres vivos que habitan la Tierra ha provocado que miles de especies estén condenadas a desaparecer en poco tiempo. Los grades simios o primates, con los que compartimos más del 98% del ADN, se encuentran entre las especies amenazadas. Tan sólo quedan en el mundo 650 gorilas de montaña, el homínido más grande, y este número podría ser muy inferior si no hubiera sido por la tenacidad y la fortaleza de una mujer, Dian Fossey.

        Nacida de Fairfax, California, en 1932, Fossey protagonizó el primer contacto no violento de la historia entre seres humanos y gorilas. Dian Fossey viajó a África por primera vez en 1963 tras leer las obras del zoólogo estadounidense George B. Schaller. Atrás quedaron sus estudios en Terapia Ocupacional en la Universidad Estatal de San José y su trabajo de varios años en un hospital con niños descapacitados. Animada por el antropólogo británico Luis Leakey, quien creía que las mujeres poseen una especial sensibilidad para trabajar con los primates, Fossey empezó a observar a los gorilas. En 1967 se internó en las montañas de Virunga, en Uganda, donde fundó el Centro de Investigación de Karisoke y donde actualmente sobreviven los 650 gorilas de montaña que quedan.

        Dian Fossey consiguió que los gorilas toleraran su presencia tras meses de seguimiento. Se acercaba a los animales, imitaba sus sonidos y comía apio con ellos. Empezó a comunicarse con los gorilas mediante signos, sobre todo con uno al que llamó Digit. Éste le permitía jugar con sus crías e incluso le daba la mano. Las investigaciones de Fossey rompieron con falsas creencias que afirmaban que los gorilas son carnívoros y violentos. Fossey también desempeñó una encarnizada lucha contra los cazadores furtivos, desencadenada principalmente por la muerte de Digit en una emboscada. La investigadora no sólo inició una campaña contra la caza furtiva y creó la Fundación Digit, sino que incluso colocó trampas para los cazadores. Su trabajo fue reconocido por la Universidad de Cambridge, que en 1974 le concedió el título de Doctora en Zoología. En 1983, publicó Gorilas en la niebla, la obra que recoge todas sus investigaciones.


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Dian Fossey protagonizó el primer
contacto no violento de la historia
entre seres humanos y gorilas

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        Fossey fue asesinada en su campamento el 26 de diciembre de 1985. Aunque el crímen todavía no se ha resuelto, se considera que murió a manos de cazadores furtivos que no le perdonaron su empeño para salvar a los primates de la extinción. Fue enterrada en el cementerio que construyó para los gorilas, con los que había convivido tanto tiempo. En 1988, su historia fue llevada al cine por el director Michael Apted con la actriz estadounidense Sigourney Weaver. Fossey puso en práctica con los gorilas algunas de las técnicas utilizadas por su coetánea Jane Goodall, que con los años se ha convertido en la máxima autoridad mundial en chimpacés.

       La británica Jane Goodall también fue animada por el antropólogo Luis Leakey para que estudiara a los grandes simios. Nació en Londres en 1934 y dejó los estudios a los 18 años para irse a vivir al continente africano. En 1960 empezó a trabajar con chimpancés en la reserva de Gombe, en Tanzania. Tras años de perseverancia y de seguimiento, Goodall consiguió que los chimpacés la aceptaran como un miembro más de su comunidad. Durante 40 años ha estudiado su comportamiento y ha demostrado que los chimpancés son unos animales sociales, que luchan por su territorio al igual que los humanos. Jane Goodall ha descubierto que son animales evolucionados capaces de realizar cualquier tipo de actividad mental. Lo único que los separa de las personas es su incapacidad de hablar.


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Jane Goodall ha descubierto que
los chimpancés son animales
evolucionados capaces de realizar
cualquier tipo de actividad mental

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       Goodall también se ha convertido en una férrea defensora de la supervivencia de los chimpancés, del resto de especies y del medio ambiente. En 1960, cuando empezó a estudiar a los primates, en el mundo existían alrededor de un millón de chimpacés. En el año 2000, tan sólo quedaban unos 150.000. En las conferencias que realiza actualmente por todo el mundo, la científica y fundadora del Instituto que lleva su nombre advierte que la supervivencia del planeta es cosa de todos. Por ello, insta a boicotear los productos fabricados por empresas que no se comprometen con el medio ambiente.

       Confundida en ocasiones con Dian Fossey, Jane Goodall también ha destacado que los chimpacés pueden aprender el lenguaje de los signos para comunicarse. Ésta es la línea de investigación que en los últimos 30 años ha desarrollado la psicóloga estadounidense Francine 'Penny' Patterson con Koko, una gorila nacida en el zoológico de San Francisco en 1971. En aquella época, Patterson era todavía una estudiante de la Universidad de Stanford que empezó a enseñar a la pequeña gorila signos básicos del lenguaje de los sordomudos como comer y beber.

       En poco tiempo, la investigadora descubrió que la gorila empezaba a relacionar signos y continuó con el proceso de aprendizaje. Patterson visitó a Koko diariamente en el zoológico durante dos años hasta que obtuvo un permiso para instalarla en el campus universitario. Posteriormente, creó la Gorilla Foundation y trasladó a la gorila y a todo su equipo lejos de la ciudad.

       En tres décadas, la gorila Koko ha adquirido un vocabulario de más de mil signos y posee un coeficiente intelectual de 80, sólo diez puntos por debajo de lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera "normal" en una persona. Koko entiende el inglés oral y se comunica sin dificultad con sus cuidadores. Además, cuando no sabe cómo expresar algún concepto inventa sus propios signos.


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En tres décadas, la gorila Koko ha adquirido
un vocabulario de más de mil signos,
entiende el inglés y se comunica sin
dificultad con sus cuidadores

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       Penny Patterson, que se ha convertido en una de las más reconocidas investigadoras de la lingüística en primates, también ha descubierto que los gorilas poseen de forma primitiva todos los aspetos de la conducta humana, como el miedo o el sentido del humor. El gran desafío de Patterson y su equipo es que Koko tenga descendecia para saber si enseñará el lenguaje de los signos a sus hijos.

       La gorila ha comentado a Patterson de forma reiterada que quiere ser madre. Incluso ayudó a la doctora a escoger un pretendiente mirando imágenes de varios gorilas machos. Koko eligió a Michael, un gorila que provenía de Camerún. El gorila también aprendió más de 500 signos e incluso llegó a explicar cómo fue capturado junto a su grupo familiar.
Koko y Michael también aprendieron a expresar sus sentimientos mediante la pintura, y sus obras fueron expuestas en una galería de San Francisco en 1997. Michael murió tres años después sin haberse apareado con la gorila.

       Las investigaciones de Fossey, Goodall y Patterson han cambiado por completo la Etología, la ciencia que estudia el comportamiento de los animales. Sus instituciones luchan a diario junto a otras organizaciones ecologistas para evitar que los grandes monos desaparezcan de la Tierra en tan sólo dos décadas. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente inició el año pasado un plan para salvar a los primates de la desaparición destacando "la necesidad de un esfuerzo mundial para evitar el desastre". Algo imprescindible para que la lucha y la muerte de personas como Dian Fossey no hayan sido en balde.


Penny Patterson
The Gorilla Foundation
Este simio ha aprendido a hablar
Algo para reflexionar
Koko habla (inglés)
Locos por Koko (inglés)

Dian Fossey

The Dian Fossey Gorilla Foundation
Gorilas en la niebla. Dian Fossey
Huellas de mujeres. Dian Fossey
Una vida llevada al cine
Mountain Gorilla Protection
Dian Fossey: La muerte de un conservacionista
Dian Fossey (por Lohegrin)

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