La Comunidad de Madrid se ha dado sorprendentemente prisa a la hora de dar marcha atrás en un proyecto legislativo que pretendía equiparar los cibercafés con las salas recreativas. Las críticas y la inminente celebración de elecciones no aconsejaron su puesta en práctica. Pero la batalla madrileña es sólo una más de una guerra que tiene varios frentes abiertos en todo el país. ¿Es lo mismo un bingo que una cibersala?
Cristina Vázquez  Redacción Telepolis  

        El sector de los cibercafés ha ido creciendo gradualmente en España desde 1995, cuando se inauguraron las primeras salas privadas de acceso a Internet: El ‘Café de Internet’ de Barcelona y ‘La Ciberteca’ de Madrid. Los estudios revelan que alrededor de un 20% de los internautas españoles -un millón y medio de usuarios- se conectan a través de estos locales ya que, en muchos de los casos, es el único acceso para aquellas personas que no disponen de los medios necesarios para adquirir un ordenador.

        Sin embargo, durante este año, los cibercafés han visto como sus actividades se encuentran frente a un grave peligro. La voz de alarma saltó cuando el Ministerio del Interior ejerció de ‘'malo de la película’ a través de un sicario llamado Comisión Nacional de Juego. Su idea inicial era considerarlos ‘salas de juego’, impidiendo el acceso a menores de 18 años y exigiendo el bloqueo a todo tipo de juego en Red o por ordenador, con o sin realización de apuesta. Por suerte, el Ministerio de Ciencia y Tecnología medió en el asunto y, como buen 'sheriff de CiberTown', calmó los ánimos promulgando que estos establecimientos no tendrían que ser incluidos en las leyes de juego, sino que deberían ser regulados independientemente o no regulados. Incluso se habló de utilizar los cibercafés para la ‘alfabetización digital’, uno de los objetivos más inalcanzables del polémico Plan Info XXI. Desde luego, es todo un intento de ver a estos locales como lugares de desarrollo de la Sociedad de la Información y no como salas de juego recreativo.

        De momento, esta filosofía ha hecho desistir a la cartera del Interior pero no así a determinadas Comunidades Autónomas 'rebeldes', que siguen en su empeño de ejercer -cada una a su manera- sus delegadas competencias sobre las leyes de juego. Así, han decidido incluir en su legislación a los cibercafés como Salones de Máquinas Recreativas (tipo A o Arcade) y han procedido al cierre de algunos de ellos por considerar que no cumplían con las exigencias autonómicas. Se trata, según las asociaciones de internautas, de unas normativas que no sólo pueden dejar 'fuera de juego' -nunca mejor dicho- a los cibercafés, sino también a los PCs puestos a disposición de los usuarios en ayuntamientos, bibliotecas, universidades o cualquier otra entidad pública que ofrezca acceso a Internet.


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Alrededor de un 20% de los internautas españoles -un millón y medio de usuarios-
se conectan a través de estos locales

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        El caso que más ampollas ha levantado es el de La Rioja. Con el objetivo de desmantelar los cibercafés de carácter particular, está abriendo ‘cibertecas’ gestionadas por el Ejecutivo regional. Para ellos, en estas salas privadas no se realiza ningún tipo de actividad ajena al juego, como puede ser el envío de e-mails, la consulta de información o el tratamiento de documentos con una aplicación ofimática. El gobierno riojano prevé la apertura de un total de 40 salas públicas, dos de las cuales ya han sido inauguradas, y sigue cerrando numerosos cibercafés por considerarlos salas de juego recreativos ilegales. Por lo tanto, está clausurando negocios que funcionan sin coste público para sustituirlos por otros pagados con impuestos.

       Por su parte, en Catalunya, la Generalitat quiere modificar su normativa para introducir una figura que englobe al juego en los cibercafés. Bajo el pretexto de evitar el acceso de los menores a juegos de ordenador violentos, pretende aumentar las cargas impositivas de estos locales. De esta manera, los juegos de ordenador en Red de las cibersalas tendrán el mismo rango que la lotería, la ruleta, el bingo, la rifa, la tómbola, las máquinas recreativas y las apuestas hípicas. Según ellos, no pretenden frenar el desarrollo de las Nuevas Tecnologías sino que se deriven “malos usos” de éstas. En el mismo sentido se han postulado el País Vasco, la Comunidad Valenciana y la recién recapitulada Comunidad de Madrid.


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La Rioja está clausurando negocios
que funcionan sin coste público para sustituirlos por otros pagados con impuestos

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       Esta insistencia es debida, según algunos, por una 'mano negra' personalizada en la presión que ejercen los empresarios del sector recreativo. Poco a poco van viendo como pierden clientela, sobre todo jóvenes, a favor de los cibercafés. Y es que, además de proporcionar juegos en Red, son más baratos y ofrecen un divertimento que nada tiene que envidiar, en cuanto a calidad, a sus mejores maquinitas psicodélicas. Además, los salones recreativos consideran que los cibercafés les están haciendo competencia desleal, pues están abiertos para proporcionar conexión a Internet pero ofrecen otros productos que poco tienen que ver con la Red. Las leyes de juego intentan legislar un mayor número de actividades que, en muchos de los casos, no están relacionadas ni con las apuestas ni con la defensa del usuario. De ahí que esta herramienta consiga un efecto totalmente contrario. Algunos incluso encuentran el problema en una limitación lingüística del castellano que, a diferencia del inglés, no dispone de vocablos diferentes para definir ciertas actividades de ocio. El idioma anglosajón distingue entre 'gambling' -para referirse a juegos con apuestas- y 'gaming' -juego de niños o sin apuestas-. De ahí, que las fronteras queden mucho menos confusas.


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AUI: “Ni por su función social, ni técnicamente,
ni por el nivel de ingresos, se pueden
equiparar a las salas recreativas”

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       Vista la gravedad del asunto, Mundo Internet 2002 fue el escenario del nacimiento de la Asociación Nacional de Cibers (ANC) en febrero de este mismo año. Se trata de un organismo que pretende convertirse en el punto de referencia de los más de 1.000 establecimientos de esta clase que existen actualmente en España. Este colectivo defiende que es técnicamente imposible realizar el bloqueo propuesto pues eso obligaría a cerrar el acceso a todos los portales españoles y extranjeros, ya que todos contienen juegos. Igualmente, todos aquellos ordenadores que usen el sistema operativo Windows -que lleva ciertos juegos incluidos por defecto- serían también considerados por la ley máquinas ilegales. Por su parte, el director de la Asociación de Usuarios de Internet, Javier Solá, afirma que “nos parece increíble que una Administración, que dice estar comprometida con el desarrollo tecnológico, proponga una regulación que puede dejar sin acceso a Internet de un plumazo al 20% de los usuarios y, en particular, a los de menor poder adquisitivo”. La AUI también considera “incoherente” mezclar los juegos de ordenador con las modalidades en las que se apuesta dinero y pone como ejemplo a los futbolines y billares, que no están catalogados como máquinas recreativas. Defiende que, ni por su función social, ni técnicamente, ni mucho menos por el nivel de ingresos, se pueden equiparar a las salas recreativas. La aprobación de estas normas supondría el cierre de gran parte de los cibercafés españoles por falta de licencia o, por lo pronto, una subida considerable en las tarifas de conexión.

       Para rizar más el rizo, los más catastrofistas piensan que se puede llegar a una situación como la de China, donde 17.000 cibercafés han sido cerrados y, los que quedan abiertos, sufren una gran censura. Igualmente del mundo oriental, y para refrendar lo que defienden las Comunidades Autónomas, llegan noticias de personas que han muerto o que han provocado situaciones bastante extrañas por un ‘mal uso’ de las salas de conexión a Internet. En Taiwán un joven de 27 años murió tras pasarse 32 horas jugando ininterrumpidamente con un videojuego. Al parecer falleció por agotamiento al pasar demasiado tiempo sentado en la misma posición. De ese mismo país sorprendió el caso de otro taiwanés que permaneció 9 meses en un cibercafé, instalado delante del ordenador, sin asearse. Y es que allí sale más barato vivir en un local de este tipo que en una pensión. Pero, evidentemente, el caso asiático no es, para nada, aplicable a España.

       Sea como sea, una cosa son los efectos que pueden causar ciertas adicciones a los videojuegos y otra, muy diferente, que se generalice la idea de que en los cibercafés sólo se promueven estas aficiones. Es positivo que, de alguna manera, se intente controlar el acceso de menores a determinados contenidos dañinos. No obstante, lo perjudicial es que, sin que exista una ley adaptada a los tiempos en los que vivimos -donde el ordenador es necesario y cualquier ciudadano debería tener acceso a la Red- se cierren establecimientos de este tipo. No por nada estamos, todavía, en la cola de Europa en cuanto a las conexiones a Internet.



Protagonistas
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  Especial '24 horas en un cibercafé' de Telepolis
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Asociación de Cibersalas y Cibercafés de Aragón
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