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La
manera en la que se empieza a hablar de la revolución del acceso
a Internet a través de los móviles entre los ejecutivos de la
industria y la prensa especializada norteamericana se asemeja
mucho a la atención recibida en su momento por el "fenómeno
web" durante sus primeros días de existencia allá por el ya,
en lo que a la www se refiere, prehistórico 1995.
Esta
atención mediática, el bombo y platillo dado a los primeros
pasos del advenimiento de tal convergencia puede parecer exagerada
a muchos a tenor de las aplicaciones prácticas que podemos esperar
durante el 2000 de tal invento. Servicios como la consulta a
los titulares de prensa, la previsión atmosférica o la programación
de la TV, ya existen y son accesibles desde múltiples webs que
podemos visitar desde nuestro PC.
A
priori a la mayoría tales servicios pueden no antojárseles suficiente
novedad como para sufrir un interfaz simplificada al máximo
para poder adaptarse a una pantalla diminuta y padecer unas
transmisiones aún más lentas debido al reducido ancho de banda, lo que además elimina todas las posibilidades gráficas y multimedia
que empiezan a ser comunes en la Internet que ya conocemos.
Y
todo ello sin olvidarnos del prohibitivo coste que todavía tiene
la comunicación telefónica a través de los móviles.
Muchos coinciden en señalar que estas
primeras aplicaciones no son suficientes para expandir verdaderamente
el negocio de la telefonía móvil, mientras se estrujan el cerebro
para poder dar con una "killer application"
¿A
qué viene entonces tanto escándalo? ¿Justifican realmente estas
aplicaciones tal atención mediática? ¿Explican que los valores
bursátiles de empresas como Nokia o Ericsson hayan experimentado
en el último par de meses crecimientos hasta ahora sólo reservados
a las compañías del sector Internet?
Muchos
coinciden en señalar que estas primeras aplicaciones no son
suficientes para expandir verdaderamente el negocio de la telefonía
móvil, mientras se estrujan el cerebro para poder dar con una
"killer application", una aplicación que suponga un servicio
para el gran mercado similar a lo que el correo electrónico
supone para la expansión de Internet.
Mientras
algunos consideran que va a ser difícil encontrar otra "killer
application" más potente que la propia transmisión de voz, otros
ven en los móviles y en una nueva generación de ordenadores
de mano inalámbricos el inicio del fin de los PC como plataforma
informática de las masas.
Entre
unas y otras visiones existen unas potencialidades y desarrollos
de futuro a tener en cuenta.
Always
on. Con los móviles u otro tipo de aparatos como ordenadores
de mano inalámbricos y con posibilidades de comunicación a través
del éter. Internet da un paso definitivo hacia el concepto del
"always on", es decir, el acceso a la Red desde cualquier lugar
y en cualquier momento, sin necesidad de cables, ordenador o
módem.
Empresas como Nokia o Ericsson han experimentado
en el último par de meses crecimientos en sus valoraciones bursátiles
hasta ahora sólo reservados a las compañías del sector Internet
El
portador de un móvil WAP estará siempre conectado y podrá acceder
a la información que necesite en el momento o circunstancia
que la necesite.
Internet
para el niño y la niña. O dicho más pertinentemente, para
el suegro y la suegra, el abuelo o la abuela. Internet conoce
velocidades de inclusión como nunca antes había conocido otra
tecnología. Pero se sabe que éstos desacelerarán al alcanzar
un determinado índice, tal como ya está sucediendo en los EEUU.
Es
el límite más difícilmente franqueable, impuesto por la propia
demografía de sectores de la población que por su formación,
edad o renta difícilmente se acercan a un ordenador, no digamos
ya a un módem. La telefonía móvil no parece haber tenido este
problema. Según estudios de mercado, en el 2002 España contará
con más líneas de teléfono móvil que fijo.
En
apenas unos años (por no decir meses) su uso se ha extendido
a tal velocidad que hoy ya no resulta extraño encontrarlos en
los pupitres de la escuela o los carritos de la compra, conformándose
en la cabeza de playa perfecta para el desembarco de servicios
a través de la Red en sectores de difícil conquista por otros
medios.
El
teléfono sabrá donde está. Los ya llamados segunda generación
de móviles WAP permitirán aplicaciones que se basan principalmente
en la posibilidad de localizar su ubicación geográficamente.
Algunos ven en los móviles y en una nueva generación de ordenadores
de mano inalámbricos el inicio del fin de los PC como plataforma
informática de las masas
Tales
servicios permitirían, por ejemplo, que la información meteorológica
o de espectáculos sea directamente de la localidad en la que
nos encontremos o que los consejos o alarmas sobre tráfico se
actualicen dependiendo de nuestros movimientos y posición. De
igual manera estos aparatos podrán contar con dispositivos de
llamadas de urgencias policiales o médicas que no necesitarán
más que de un botón para advertir a los interesados tanto de
la urgencia como de la localización de ésta, tal como ocurre
hoy en día con algunos dispositivos especiales para personas
de la tercera edad o de delicada salud que viven solas.
El
desarrollo de tales aplicaciones puede suponer realidades impensables
hasta hace muy poco. Entre ellas no es difícil imaginar con
temor algunas que nos situarían demasiado cerca del "orwelliano"
1984. En Japón, donde hoy es mañana, algunos padres comienzan
a utilizar algunos de estos móviles para rastrear en una web
el movimiento de sus hijos y quién sabe si de sus mujeres o
maridos.
El
PC ha muerto, viva el móvil. Los
más futuristas predicen un escenario en el que los móviles se
transformarán en ligeros y baratos ordenadores "cliente" que
podrán ser usados en cualquier lugar o momento ya que dependerán
de servidores en los que residirá el software, y a los cuales
se conectarán a través del éter para ejecutar la mayor parte
de sus funciones.
FLM.
redacción Barcelona.
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