En México se le conoce popularmente por el programa de televisión que tiene en Televisa, 'Zona Abierta', donde ha entrevistado a personajes como Al Gore, Ricardo Lagos, Vicente Fox o Felipe González. Pero Héctor Aguilar Camín no es sólo una figura de las hondas hertzianas. Escritor e historiador, este hombre de letras mexicano ha publicado ensayo político, historiográfico y novela.
Marta Pi   Redacción Telepolis  



       Aplastada por el calor abrasador que derrite Barcelona en verano, me dirijo al Hotel Majestic a entrevistar a Héctor Aguilar Camín, autor de Las mujeres de Adriano (Alfaguara). Yo, defensora wertheriana del amor verdadero, he devorado de un tirón una novela que plantea desde la ficción una hipótesis que me es totalmente ajena (con perdón de San Agustín y Terencio): y es que su protagonista dice que se puede ser infiel sin ser desleal. Una novela que nos cuenta la vida de Adriano, un historiador que ha amado a cinco mujeres en su vida, unas veces una a una, otras de manera simultánea.

       ¿No será esta novela una literaturización de una fantasía masculina?
       Sí, naturalmente. La gran fantasía masculina es entrar en todas las mujeres y engendrar a todos los hombres. Ser como el macho engendrador de cada una de las tribus de Israel. Es una fantasía ridícula y sin embargo persistente. Una parte del aprendizaje sentimental que puede hacerse en la vida es desconstruir esta fantasía.        

       ¿Cree que la monogamia es una forma de egoísmo?
      
Ja, ja... No, creo que es una forma de la fantasía, un régimen imposible de cumplir. Acaso como los mandamientos, que están ahí para ser transgredidos o precisamente porque son transgredidos continuamente, y más bien porque muestran las cosas que es imposible evitar en la vida.

      El protagonista del libro dice que cultiva un amor generoso porque jamás pidió nada a cambio a sus amantes.
      Adriano es un hombre generoso, pero también es un hombre que teme la soledad, porque la soledad es para él el principio de la muerte. Estas cinco mujeres que se cruzan en su vida son los únicos momentos de plena humanidad que tiene, lo que le ata a la vida. Puestos todos estos momentos juntos, tanto por parte de él como por parte de ellas, creen que han construido una gran identidad de pareja que probablemente la monogamia no puede crear porque conduce más fácilmente a la ruptura vía el tedio, la rutina o la falta de novedad en la relación.



“La gran fantasía masculina es entrar en todas
las mujeres y engendrar a todos los hombres"


     ¿Y qué ha pasado con el amor verdadero?
       No ha pasado nada. Sigue ahí, intacto en nuestra imaginación y en nuestros deseos. Otra cosa es que sea alcanzable. Yo creo que no es alcanzable, sino por momentos, por épocas o períodos de una relación amorosa. Probablemente, lo que yo digo es que la pluralidad en la pareja describe mejor que la monogamia lo que realmente sucede en el amor. Pero el sueño de la pareja única y perfecta es el gran sueño, el gran mito fundador de la pasión amorosa.

     La novela plantea la hipótesis de que se puede ser infiel sin ser desleal. ¿No es esta argumentación una autojustificación del protagonista para tener la conciencia tranquila?
     Naturalmente, sólo que el protagonista lo aplica también a sus mujeres. Él también aprende que la tolerancia es una forma de la autocontención y que incluye la doma del dolor y de la ira que provoca lo que se siente como la traición del otro. Pero si uno no confunde el frotamiento de los cuerpos con el amor, uno puede proponer que es posible no ser fiel en el sentido físico de la fidelidad, y sin embargo poder ser leal en el sentido profundo de la solidaridad y la pertenencia a una persona. Es un concepto complicado de explicar.

     Pero es que Adriano no es exclusivamente infiel físicamente a sus mujeres, sino que, de alguna manera, tiene sentimientos especiales hacia todas ellas...
     
Claro, pero ése es el punto clave, que ama a cada una a su manera. El amor que le tiene a una no compite ni le quita espacio al que le tiene a la otra.


“Toda libertad requiere un orden, y a veces lo
que llamamos prejuicios morales limitan la
libertad pero ordenan la vida"


        En la novela se hace un canto a la libertad personal. ¿Considera que somos demasiado esclavos de los prejuicios morales?
      Sí, pero es una esclavitud que a veces es liberadora, porque si no tuviéramos prejuicios y fuéramos pura libertad, a lo mejor la vida sería imposible de sostener. Toda libertad requiere un orden y a veces lo que llamamos prejuicios morales limitan la libertad pero ordenan la vida.


       ¿Cree que Latinoamérica se ha reconciliado con su propia historia?
       No, tenemos un gran lío con eso, que empieza en las escuelas. Tenemos una historia llena de lo que yo llamo 'mentiras fundadoras', de grandes equivocaciones de planteamiento y apreciación de nuestro pasado. Por ejemplo en México: la historia que se enseña en México en la escuela primaria, que es finalmente la que va formando la idea básica, es una historia que glorifica la violencia, como en general en la Historia Universal. Freud decía que lo que se enseña como historia universal en las escuelas a veces no es más que una colección de genocidios. Se glorifica mucho a los derrotados, los triunfadores están siempre sujetos a sospecha.



“En Latinoamérica tenemos una historia llena
de 'mentiras fundadoras', grandes
equivocaciones de planteamiento y
apreciación de nuestro pasado"


       ¿Y eso qué consecuencias tiene?
       Los grandes héroes de la historia de México son derrotados: Cauthemoc, el cura Hidalgo, Zapata... y esto introduce una especie de ambigüedad muy seria respecto de si los triunfadores lo son justamente o no, porque siempre vencen por algún medio espúreo. Lo que está implícito ahí es que somos un país de porquería porque aquí siempre ganan los malos. Siempre estamos construyendo una historia resentida respecto del triunfo. Además, México es un país de grandes y tontas exclusiones.

       Explíquese...
       Por ejemplo, estar más orgulloso de nuestra raíz indígena que de la raíz española, cuando al final es la raíz española la que verdaderamente importa y domina toda nuestra vida como nación. Naturalmente que no faltaron rasgos coloniales muy siniestros, pero el proceso civilizatorio de México y la nación mexicana surge del dominio español, es allí donde se gesta esta particular manera de ser que acabará siendo México y negar esto es como negar el fundamento, el piso donde está uno detenido. Y sin embargo hay libros y libros luchando contra la raíz hispánica de México. Me parece una ceguera y una mutilación. Hablamos español, nuestra matriz es fundamentalmente ibérica, pero construimos a contracorriente una grandeza prehispánica. La grandeza prehispánica no me parece mal, pero creo que no debería propagarse a costillas de la otra, que es en el fondo mucho más central y mucho más rica que la raíz indígena. Creo que si revisamos país por país de América Latina vamos a encontrar tergiversaciones y mistificaciones equivalentes, y eso nos hace mucho daño como pueblos, como ciudadanos, como pensadores y como hijos de estas naciones que no acaban de hacer las paces con su pasado.

 
Esta semana...
Portada
up-date
La Entrevista
A Fondo
C de Crítica
Perfil
Perpetuo

¡Míralo!
El vídeo de la entrevista
El protegonista de la novela
Los personajes femeninos de la novela

La liberación de la mujer

La crisis argentina

Literatura y México
El 'crack' mexicano en ClubCultura

Ese dulce sentimiento...

Prensa mexicana
La Crónica
El Universal de México

Bibliografía seleccionada
1977

La frontera nómada

1985 México ante la crisis
1988 Morir en el Golfo
1990 La guerra del Galio
1995 El error de la luna
2002 Las mujeres de Adriano

Sudamérica
  México Lindo
Novela
Ciudad de las Letras
Política latinoamericana

Prensa Internacional
Televisión
Lecturas de verano
Literatura Hispanoamericana
Literatura Universal

Biografía académica

Nacido en Chetumal, Quintana Roo (México), Aguilar Camín estudió Ciencias de la Comunicación y se doctoró en Historia. Recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1986 y una beca de la Fundación Guggenheim en 1989. También ha colaborado como investigador en el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México.


Su carrera periodística

Además de su labor como entrevistador en 'Zona abierta', Héctor Aguilar Camín dirigió la revista Nexos y la editorial Cal y Arena, y ha publicado artículos en medios tan importantes como Unomásuno, La Cultura en México y el periódico La Jornada, donde fue subdirector.


México
Universidad Teconológica de México
Televisa
Instituto de Salud Pública de México
El Colegio de México

Autores de América Latina en Telepolis
Boris Izaguirre

Personajes de América Latina
 Enviar a un amigo  Ver  todas  Imprimir  Ir a la Central de Libros
    el DIGITAL Weekend ¿Quieres subscribir a un amigo?