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Aplastada
por el calor abrasador que derrite Barcelona en verano, me dirijo al Hotel
Majestic a entrevistar a Héctor Aguilar Camín, autor de Las
mujeres de Adriano (Alfaguara). Yo, defensora wertheriana del
amor verdadero, he devorado de un tirón una novela que plantea desde la
ficción una hipótesis que me es totalmente ajena (con perdón de San
Agustín y Terencio): y es que su protagonista dice que
se puede ser infiel sin ser desleal. Una novela que nos cuenta la vida
de Adriano, un historiador que ha amado a cinco mujeres en su vida, unas
veces una a una, otras de manera simultánea.
¿No será esta novela una
literaturización de una fantasía masculina?
Sí, naturalmente. La gran fantasía
masculina es entrar en todas las mujeres y engendrar a todos los hombres.
Ser como el macho engendrador de cada una de las tribus de Israel. Es
una fantasía ridícula y sin embargo persistente. Una parte del aprendizaje
sentimental que puede hacerse en la vida es desconstruir esta fantasía.
¿Cree que la monogamia
es una forma de egoísmo?
Ja,
ja... No, creo que es una forma de la fantasía, un régimen imposible de
cumplir. Acaso como los mandamientos, que están ahí para ser transgredidos
o precisamente porque son transgredidos continuamente, y más bien porque
muestran las cosas que es imposible evitar en la vida.
El protagonista del libro dice
que cultiva un amor generoso porque jamás pidió nada a cambio a sus amantes.
Adriano es un hombre generoso, pero
también es un hombre que teme la soledad, porque la soledad es para él
el principio de la muerte. Estas cinco mujeres que se cruzan en su vida
son los únicos momentos de plena humanidad que tiene, lo que le ata a
la vida. Puestos todos estos momentos juntos, tanto por parte de él como
por parte de ellas, creen que han construido una gran identidad de pareja
que probablemente la monogamia no puede crear porque conduce más fácilmente
a la ruptura vía el tedio, la rutina o la falta de novedad en la relación.
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La
gran fantasía masculina es entrar en todas
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las
mujeres y engendrar a todos los hombres"
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¿Y
qué ha pasado con el amor verdadero?
No ha pasado nada. Sigue ahí,
intacto en nuestra imaginación y en nuestros deseos. Otra cosa es que
sea alcanzable. Yo creo que no es alcanzable, sino por momentos, por épocas
o períodos de una relación amorosa. Probablemente, lo que yo digo es que
la pluralidad en la pareja describe mejor que la monogamia lo que realmente
sucede en el amor. Pero el sueño de la pareja única y perfecta es el gran
sueño, el gran mito fundador de la pasión amorosa.
La novela plantea la hipótesis de que
se puede ser infiel sin ser desleal. ¿No es esta argumentación una autojustificación
del protagonista para tener la conciencia tranquila?
Naturalmente, sólo que el protagonista
lo aplica también a sus mujeres. Él también aprende que la tolerancia
es una forma de la autocontención y que incluye la doma del dolor y de
la ira que provoca lo que se siente como la traición del otro. Pero si
uno no confunde el frotamiento de los cuerpos con el amor, uno puede proponer
que es posible no ser fiel en el sentido físico de la fidelidad, y sin
embargo poder ser leal en el sentido profundo de la solidaridad y la pertenencia
a una persona. Es un concepto complicado de explicar.
Pero es que Adriano no es exclusivamente
infiel físicamente a sus mujeres, sino que, de alguna manera, tiene sentimientos
especiales hacia todas ellas...
Claro,
pero ése es el punto clave, que ama a cada una a su manera. El
amor que le tiene a una no compite ni le quita espacio al que le tiene
a la otra.
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Toda
libertad requiere un orden, y a veces lo
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que
llamamos prejuicios
morales limitan la
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libertad
pero ordenan la vida"
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En la novela se hace un canto a la libertad personal. ¿Considera que
somos demasiado esclavos de los prejuicios morales?
Sí, pero es una esclavitud que a veces
es liberadora, porque si no tuviéramos prejuicios y fuéramos pura libertad,
a lo mejor la vida sería imposible de sostener. Toda libertad requiere
un orden y a veces lo que llamamos prejuicios morales limitan la libertad
pero ordenan la vida.
¿Cree que Latinoamérica se
ha reconciliado con su propia historia?
No, tenemos un gran lío con eso,
que empieza en las escuelas. Tenemos una historia llena de lo que yo llamo
'mentiras fundadoras', de grandes equivocaciones de planteamiento y apreciación
de nuestro pasado. Por ejemplo en México: la historia que se enseña en
México en la escuela primaria, que es finalmente la que va formando la
idea básica, es una historia que glorifica la violencia, como en general
en la Historia Universal. Freud decía que lo que se enseña como historia
universal en las escuelas a veces no es más que una colección de genocidios.
Se glorifica mucho a los derrotados, los triunfadores están siempre sujetos
a sospecha.
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En
Latinoamérica tenemos una historia llena
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de
'mentiras fundadoras', grandes
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equivocaciones
de planteamiento y
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apreciación
de nuestro pasado"
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¿Y eso qué consecuencias
tiene?
Los grandes héroes de la historia
de México son derrotados: Cauthemoc, el cura Hidalgo,
Zapata... y esto introduce una especie de ambigüedad muy seria respecto
de si los triunfadores lo son justamente o no, porque siempre vencen por
algún medio espúreo. Lo que está implícito ahí es que somos un país de
porquería porque aquí siempre ganan los malos. Siempre estamos construyendo
una historia resentida respecto del triunfo. Además, México es un país
de grandes y tontas exclusiones.
Explíquese...
Por ejemplo, estar más orgulloso
de nuestra raíz indígena que de la raíz española, cuando al final es la
raíz española la que verdaderamente importa y domina toda nuestra vida
como nación. Naturalmente que no faltaron rasgos coloniales muy siniestros,
pero el proceso civilizatorio de México y la nación mexicana surge del
dominio español, es allí donde se gesta esta particular manera de ser
que acabará siendo México y negar esto es como negar el fundamento, el
piso donde está uno detenido. Y sin embargo hay libros y libros luchando
contra la raíz hispánica de México. Me parece una ceguera y una mutilación.
Hablamos español, nuestra matriz es fundamentalmente ibérica, pero construimos
a contracorriente una grandeza prehispánica. La grandeza prehispánica
no me parece mal, pero creo que no debería propagarse a costillas de la
otra, que es en el fondo mucho más central y mucho más rica que la raíz
indígena. Creo que si revisamos país por país de América Latina vamos
a encontrar tergiversaciones y mistificaciones equivalentes, y eso nos
hace mucho daño como pueblos, como ciudadanos, como pensadores y como
hijos de estas naciones que no acaban de hacer las paces con su pasado.
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El
vídeo de la entrevista
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Bibliografía
seleccionada
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1977
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| 1985 |
México
ante la crisis |
| 1988 |
Morir
en el Golfo |
| 1990 |
La
guerra del Galio |
| 1995 |
El
error de la luna |
| 2002 |
Las
mujeres de Adriano |
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Nacido
en Chetumal, Quintana Roo (México), Aguilar
Camín estudió Ciencias de la Comunicación y
se doctoró en Historia. Recibió el Premio Nacional de
Periodismo en 1986 y una beca de la Fundación Guggenheim
en 1989. También ha colaborado como investigador
en el Instituto Nacional de Antropología e Historia de
México. | |

Además
de su labor como entrevistador en 'Zona abierta', Héctor
Aguilar Camín dirigió la revista Nexos
y la editorial Cal
y Arena, y ha publicado artículos en
medios tan importantes como Unomásuno,
La Cultura en México
y el periódico
La Jornada,
donde fue subdirector. |
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Autores
de América Latina en Telepolis
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Personajes
de América Latina
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