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Sotillos
suscribe la tesis un tanto fatalista pero muy arraigada en el pensamiento
español de que los partidos no ganan las elecciones, sino que las pierden.
Así, en su recién publicado libro 1982: el año
clave, el ex portavoz socialista y periodista de profesión
explica la victoria electoral del PSOE o, según se mire, la espectacular
derrota de UCD, así como la crisis del Partido Comunista,
los astutos movimientos de Manuel Fraga, el golpe de Estado del
23-F o la situación en el País Vasco.
¿Sería más correcto decir
que el PSOE ganó las elecciones o que las perdió UCD?
Un éxito tan clamoroso como
el del PSOE, con más de 200 diputados y más de diez millones de
votos, se debe a factores coincidentes. No sólo se produjo el hundimiento
del partido gobernante, que se había convertido en una formación marginal
a causa de la pérdida de liderazgo desde el abandono de Adolfo Suárez
y con la presencia de una persona como Landelino Lavilla, que no
despertaba muchas simpatías. Además, el Partido Comunista sufrió
una grave crisis como consecuencia de algo que todavía hoy está latiendo
entre nosotros: la posición de la izquierda en el País Vasco, pues
un sector muy joven del PC quería incorporar las ideas del nacionalismo,
por lo que se vinculó con Euskadiko Ezquerra.
¿Cómo reaccionaron Santiago Carrillo
y el resto de dirigentes comunistas?
No
coincidieron con esta posición, por lo que se produjo la ruptura y la
consiguiente crisis. Carrillo, pese a ser un espléndido líder en
la clandestinidad, no se dio cuenta de la transformación de la sociedad
y no se rodeó de un equipo con nuevas ideas. Ya después de las primeras
elecciones, no supo interpretar la ventaja de los socialistas sobre los
comunistas sino que le reconcomió y quiso encerrarse más en la dogmática
del partido. Eso le perdió.
Según usted, los socialistas sí
supieron 'adaptar' los valores del socialismo clásico a los nuevos tiempos
y, sin embargo, eso les valió las críticas de una parte de la izquierda,
que interpretó ese giro hacia la socialdemocracia como una traición.
Pero estuvieron gobernando durante
14 años. Y esto ocurrió, entre otros motivos, porque se dieron cuenta
de que el muro de Berlín iba a caer, de que en Europa quien estaba en
el Gobierno era la socialdemocracia y de que España oscilaba entre el
centro y la izquierda, es decir, era un país de centroizquierda. Además,
el PSOE transmitía un mensaje de cambio generacional, ya que la
España más joven veía en el partido una formación que acababa con las
rémoras del pasado y había un clima de entusiasmo generalizado.
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El
PSOE se dio cuenta de que el muro
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de
Berlín iba a caer, de que en Europa
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gobernaba
la socialdemocracia y de que
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España
era de centroizquierda
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Y
una vez derribado el muro de Berlín, ¿cuál es en la actualidad el papel
de la izquierda, en un panorama político en el que todos los partidos
buscan el centro?
En España las ideologías se
han ido desplazando hacia la derecha. Estamos viviendo un momento en
el que, estéticamente y socialmente, hay un corrimiento hacia posiciones
conservadoras. En la actualidad, por ejemplo, existe una gran influencia
de lo religioso en la sociedad, pero ya no es sólo el Opus Dei, son
los Legionarios de Cristo.
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El
Rey nunca fue golpista, porque las bromas de
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la
monarquía jugueteando con los golpistas ya
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las
había hecho su familia política en Grecia"
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En
su libro, Manuel Fraga aparece como uno de los personajes más importantes
de la vida política en 1982, puesto que su formación, AP, se convirtió
en la segunda fuerza política desplazando a UCD. Usted asegura que el
éxito de AP se debió a la habilidad de Fraga para alejarse de la extrema
derecha.
Sí, Fraga huyó de la extrema
derecha, pero incorporó en su partido a todos los elementos de la extrema
derecha. Eso sí, hacia un nuevo sistema democrático, ese fue su mérito.
Pero, sin embargo, en 1982 Fraga se dirigió al Rey dando
una imagen catastrofista del país: que la moralidad estaba por los suelos,
que el país se rompía. Era como decirle que había que dar un golpe de
Estado, porque, aunque Fraga no era golpista, era muy sensible
a las quejas del Ejército.
No así el Rey, según defiende
en su libro.
La del Rey fue una actitud muy
inteligente. Yo creo que estaba deseando que ganase el Partido Socialista
como la prueba del nueve para que se consolidase la democracia.
El Rey nunca fue golpista, entre otras cosas porque las bromas
de la monarquía jugueteando con los golpistas ya las había hecho su
familia política en Grecia y ya habían aprendido mucho de estas
aventuras tanto el Rey como la propia Reina.
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Yo
he dedicado un libro con afecto y cariño a
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Felipe
González y no me ha respondido
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¿Le ha cerrado muchas puertas
en el mundo del periodismo ser militante de un partido político?
Sí y me parece falso, injusto,
engañoso e hipócrita. ¿Por qué un médico, un abogado, un registrador
de la propiedad o un fontanero pueden militar en el partido que quieran
y un periodista no? Yo en cuanto a ciudadano milito en el PSOE,
pero como periodista cojo mi carnet y lo retiro. La prueba es que este
libro lo he escrito como periodista y no ha provocado precisamente entusiasmos
en la organización del propio Partido Socialista.
¿No?
Lo único que puedo decir es
que yo he dedicado un libro con afecto y con cariño a Felipe González
y no me ha respondido, cosa que me ha sorprendido un poco. A lo mejor
no ha tenido tiempo de leerlo...
González le iba a cesar
de portavoz cuando usted presentó su dimisión. ¿Por qué?
Yo recibía muchas críticas,
no me sentía cómodo y Felipe González lo sabía. No tenía vocación
política y estaba harto de ser criticado por mis amigos y compañeros
de profesión.
Y habiendo sido usted tan criticado, ¿qué le parecen las críticas
que ha recibido Zapatero desde el propio PSOE?
Yo he sido el primero en hacerlo.
¿No
se supone que se le hubiese debido dar un margen de confianza?
Él se ha ganado la confianza,
pero al principio yo le critiqué porque hacía una oposición muy débil.
Ahora estoy convencido de que ha medido muy bien su tiempo y ha sabido
granjearse la confianza de la sociedad. Además, tiene una cualidad en
común con Felipe González: que los que no le van a votar no le
rechazan.
Esa
cualidad también se le ha atribuído a Aznar.
Aznar era así cuando
ganó las primeras elecciones, pero se le ha olvidado muy pronto.
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El
vídeo de la entrevista
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| Rodríguez
Santamaría |
| Pablo
Iglesias |
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Eduardo
Sotillos Palet nació en 1940, se licenció en
Ciencias Políticas y en Ciencias de la Información y comenzó
a militar en el PSOE en 1979. Ha sido director de Radio
Nacional y Radio Exterior y ha dirigido los Telediarios
de la noche y la madrugada en TVE. Fue, además, secretario
de Estado-portavoz del Gobierno en el primer Gabinete
socialista (1982-85), hasta que fue destituido por Felipe
González.
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"La
conquista del poder en democracia obliga a iniciar otra
carrera al día siguiente. La victoria del 28 de
octubre supuso para Felipe González tener que ir
entregando, día a día, alguna parte, pequeña
al principio, del capital de entusiasmo que había
acumulado y empezar a sentir la mirada expectante, inquieta,
de los que esperaban el cumplimiento de alguna promesa".
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