Eduardo Sotillos olvidó que no tenía madera de político cuando aceptó ejercer como portavoz del Gobierno del PSOE en 1982, un cargo que asumió, asegura, más como un "acto de militancia" que como la materialización de una vocación política que nunca tuvo. Felipe González le dijo un día que no tenía "coraza para aguantar en política", no se sabe si como elogio a su integridad o como crítica a una supuesta incapacidad para trabajar bajo presión.
Laura Conde  Redacción Telepolis  



      Sotillos suscribe la tesis un tanto fatalista pero muy arraigada en el pensamiento español de que los partidos no ganan las elecciones, sino que las pierden. Así, en su recién publicado libro 1982: el año clave, el ex portavoz socialista y periodista de profesión explica la victoria electoral del PSOE o, según se mire, la espectacular derrota de UCD, así como la crisis del Partido Comunista, los astutos movimientos de Manuel Fraga, el golpe de Estado del 23-F o la situación en el País Vasco.

       ¿Sería más correcto decir que el PSOE ganó las elecciones o que las perdió UCD?
       Un éxito tan clamoroso como el del PSOE, con más de 200 diputados y más de diez millones de votos, se debe a factores coincidentes. No sólo se produjo el hundimiento del partido gobernante, que se había convertido en una formación marginal a causa de la pérdida de liderazgo desde el abandono de Adolfo Suárez y con la presencia de una persona como Landelino Lavilla, que no despertaba muchas simpatías. Además, el Partido Comunista sufrió una grave crisis como consecuencia de algo que todavía hoy está latiendo entre nosotros: la posición de la izquierda en el País Vasco, pues un sector muy joven del PC quería incorporar las ideas del nacionalismo, por lo que se vinculó con Euskadiko Ezquerra.        

       ¿Cómo reaccionaron Santiago Carrillo y el resto de dirigentes comunistas?
      
No coincidieron con esta posición, por lo que se produjo la ruptura y la consiguiente crisis. Carrillo, pese a ser un espléndido líder en la clandestinidad, no se dio cuenta de la transformación de la sociedad y no se rodeó de un equipo con nuevas ideas. Ya después de las primeras elecciones, no supo interpretar la ventaja de los socialistas sobre los comunistas sino que le reconcomió y quiso encerrarse más en la dogmática del partido. Eso le perdió.

      Según usted, los socialistas sí supieron 'adaptar' los valores del socialismo clásico a los nuevos tiempos y, sin embargo, eso les valió las críticas de una parte de la izquierda, que interpretó ese giro hacia la socialdemocracia como una traición.
      Pero estuvieron gobernando durante 14 años. Y esto ocurrió, entre otros motivos, porque se dieron cuenta de que el muro de Berlín iba a caer, de que en Europa quien estaba en el Gobierno era la socialdemocracia y de que España oscilaba entre el centro y la izquierda, es decir, era un país de centroizquierda. Además, el PSOE transmitía un mensaje de cambio generacional, ya que la España más joven veía en el partido una formación que acababa con las rémoras del pasado y había un clima de entusiasmo generalizado.



“El PSOE se dio cuenta de que el muro
de Berlín iba a caer, de que en Europa
gobernaba la socialdemocracia y de que
España era de centroizquierda


     Y una vez derribado el muro de Berlín, ¿cuál es en la actualidad el papel de la izquierda, en un panorama político en el que todos los partidos buscan el centro?
       En España las ideologías se han ido desplazando hacia la derecha. Estamos viviendo un momento en el que, estéticamente y socialmente, hay un corrimiento hacia posiciones conservadoras. En la actualidad, por ejemplo, existe una gran influencia de lo religioso en la sociedad, pero ya no es sólo el Opus Dei, son los Legionarios de Cristo.

“El Rey nunca fue golpista, porque las bromas de
la monarquía jugueteando con los golpistas ya
las había hecho su familia política en Grecia"



     En su libro, Manuel Fraga aparece como uno de los personajes más importantes de la vida política en 1982, puesto que su formación, AP, se convirtió en la segunda fuerza política desplazando a UCD. Usted asegura que el éxito de AP se debió a la habilidad de Fraga para alejarse de la extrema derecha.
     Sí, Fraga huyó de la extrema derecha, pero incorporó en su partido a todos los elementos de la extrema derecha. Eso sí, hacia un nuevo sistema democrático, ese fue su mérito. Pero, sin embargo, en 1982 Fraga se dirigió al Rey dando una imagen catastrofista del país: que la moralidad estaba por los suelos, que el país se rompía. Era como decirle que había que dar un golpe de Estado, porque, aunque Fraga no era golpista, era muy sensible a las quejas del Ejército.

     No así el Rey, según defiende en su libro.
     La del Rey fue una actitud muy inteligente. Yo creo que estaba deseando que ganase el Partido Socialista como la prueba del nueve para que se consolidase la democracia. El Rey nunca fue golpista, entre otras cosas porque las bromas de la monarquía jugueteando con los golpistas ya las había hecho su familia política en Grecia y ya habían aprendido mucho de estas aventuras tanto el Rey como la propia Reina.

“Yo he dedicado un libro con afecto y cariño a
Felipe González y no me ha respondido”



       ¿Le ha cerrado muchas puertas en el mundo del periodismo ser militante de un partido político?
       Sí y me parece falso, injusto, engañoso e hipócrita. ¿Por qué un médico, un abogado, un registrador de la propiedad o un fontanero pueden militar en el partido que quieran y un periodista no? Yo en cuanto a ciudadano milito en el PSOE, pero como periodista cojo mi carnet y lo retiro. La prueba es que este libro lo he escrito como periodista y no ha provocado precisamente entusiasmos en la organización del propio Partido Socialista.

       ¿No?
       Lo único que puedo decir es que yo he dedicado un libro con afecto y con cariño a Felipe González y no me ha respondido, cosa que me ha sorprendido un poco. A lo mejor no ha tenido tiempo de leerlo...

       González le iba a cesar de portavoz cuando usted presentó su dimisión. ¿Por qué?
       Yo recibía muchas críticas, no me sentía cómodo y Felipe González lo sabía. No tenía vocación política y estaba harto de ser criticado por mis amigos y compañeros de profesión.

        Y habiendo sido usted tan criticado, ¿qué le parecen las críticas que ha recibido Zapatero desde el propio PSOE?
       Yo he sido el primero en hacerlo.

       ¿No se supone que se le hubiese debido dar un margen de confianza?
       Él se ha ganado la confianza, pero al principio yo le critiqué porque hacía una oposición muy débil. Ahora estoy convencido de que ha medido muy bien su tiempo y ha sabido granjearse la confianza de la sociedad. Además, tiene una cualidad en común con Felipe González: que los que no le van a votar no le rechazan.

       Esa cualidad también se le ha atribuído a Aznar.
       Aznar era así cuando ganó las primeras elecciones, pero se le ha olvidado muy pronto.

 
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Biografía

Eduardo Sotillos Palet nació en 1940, se licenció en Ciencias Políticas y en Ciencias de la Información y comenzó a militar en el PSOE en 1979. Ha sido director de Radio Nacional y Radio Exterior y ha dirigido los Telediarios de la noche y la madrugada en TVE. Fue, además, secretario de Estado-portavoz del Gobierno en el primer Gabinete socialista (1982-85), hasta que fue destituido por Felipe González.


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'1982: el año clave'

"La conquista del poder en democracia obliga a iniciar otra carrera al día siguiente. La victoria del 28 de octubre supuso para Felipe González tener que ir entregando, día a día, alguna parte, pequeña al principio, del capital de entusiasmo que había acumulado y empezar a sentir la mirada expectante, inquieta, de los que esperaban el cumplimiento de alguna promesa".


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