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“100th Window”, lo nuevo de Massive Attack
Hubo que esperar cinco años para la nueva instalación de Massive Attack, así que “100th Window” carga con una pesada mochila. Es que en sus tres álbumes de la década del ’90, la banda se las había arreglado siempre para estar a la altura de lo esperado, y a veces más. Sorprendieron con “Blue Lines” en el ’91, abriéndole la cabeza a más de uno hacia la música electrónica. Mantuvieron el nivel en el ’94 con “Protection” y con “Mezzanine”, en el ’98, lograron su obra maestra ¿Qué pasaba que no salía ningún material nuevo? ¿Estaban secos de inspiración?
Con el nuevo milenio ya bien empezado, resulta un poco difícil ser verdaderamente innovador. Y, en realidad, hay que aclarar que en “100th Window”, Massive Attack ya no lo es. Con su nuevo trabajo sucede algo similar al “Up” de Peter Gabriel. Si hubiera salido algunos años antes, produciría otro efecto. Pero quizás salió un poco a destiempo.
Igualmente, la innovación era sólo una de las virtudes de la banda. Que ya no es tal, porque Daddy G Marshall también dejó el barco, siguiendo el camino de “Mushroom” Vowles (aunque dicen que volverá luego del impasse autoimpuesto por el nacimiento de su hijo). Así que el único responsable de “100th Window” es Robert “3-D” del Naja, con la inestimable ayuda de Neil Davidge, el coproductor de “Mezzanine”.
El resultado está perfectamente ilustrado en la tapa del álbum: una estatua de hielo con forma humana, en el preciso momento de su estallido. Eso es lo que tenemos acá: paisajes helados, emociones frías, instantes capturados como diapositivas, sonidos contenidos capa sobre capa. Lo único emotivo en el disco, es la voz de Sinead 0’Connor, que participa en tres temas.
Así que conviene empezar por aquí. “What Your Soul Sings” es el segundo tema del álbum, y tiene a la voz de la irlandesa rodeada por instrumentos inanimados, con un efecto perturbador. “Special Cases” es el corte de difusión del álbum, y la pelada se luce en un entorno más normal, aunque escalofriante. Y “A Prayer For England” podría haber estado en algún disco propio.
Vuelve a aparecer Horace Andy, como en todos los demás álbumes de Massive Attack, para poner su voz jamaiquina en dos canciones, “Name Taken” y “Everywhen”. Las cuatro restantes están “cantadas” por el propio “3-D”, quien enmascara sus cuerdas vocales a través de artefactos electrónicos, convirtiéndolas en casi en un susurro confidente.
“100th Window” es un dignísimo regreso de una de las bandas que marcó los ‘90s. Pedirle más sería quizás injusto. (MATÍAS BALL)
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