Adiós les decimos al hogar y a la sala.
Aunque sople el viento y caiga la lluvia
hemos de partir antes que amanezca,
lejos, por el bosque y la montaña alta.
Rivendel, donde los elfos habitan aún,
en claros al pie de las nieblas del monte,
cruzando páramos y eriales iremos de prisa
y de allí no sabemos a dónde.
Delante el enemigo y detrás el terror,
dormiremos bajo el dosel del cielo,
hasta que al fin se acaben las penurias,
el viaje termine y la misión concluya.
¡Hay que partir, hay que partir!
¡Saldremos a caballo antes que amanezca!