| NUTRICION EXTERIOR, QUE SE COME
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La mitad de los estadounidenses ya consumen complementos nutricionales, con fines cosméticos.
Ni cremas, ni inyecciones, ni cirugía. Para combatir las arrugas basta con unas cápsulas; la medicina antienvejecimiento ha llegado.
Cuando Picio, después de haber sido condenado a muerte, recibió la noticia de su indulto, tuvo tal impresión que se le cayó todo el pelo de la cabeza, las cejas y las pestañas, y la piel de su cara sufrió una especie de envejecimiento prematuro, además de llenársele de granos y tumores. Ocurrió en el siglo XIX, en Granada, y para desgracia del más famoso de los feos, entonces no existían las pastillas contra la alopecia ni los tratamientos antienvejecimiento que ahora hacen furor entre los profesionales de cierto nivel económico.
Ahora, la belleza, además de la que heredamos de nuestros padres, se vende y se come en pastillas, y cada vez más. La mitad de los estadounidenses ya consumen complementos nutricionales, con fines cosméticos. En 2001 se gastaron en estos productos 18 billones de dólares, según la revista Nutrition Business Journal. Y como en otras cosas, se han creado escuela: los japoneses se dejan en estos tratamientos 8 billones de dólares al año, y los europeos 4,6 billones de euros, aunque podemos alcanzar las cifras de EEUU en pocos años. Según IMS Health, la agencia que controla las ventas en farmacias, durante 2001 el consumo de las superpastillas cosméticas creció en Francia un 21%, en Italia, el 24%; en Bélgica un 29%, y en España el 41%.
El caso europeo no alcanza las proporciones obsesivas de los norteamericanos, pero en la estantería de cualquier farmacia española ya podemos encontrar más de 50 productos que nos prometen ser más guapos y vivir más y mejor sin estar pendientes de las cremas, sin recurrir a inyecciones ni, mucho menos, a la cirugía.
El último producto antienvejecimiento en ponerse a la venta, está pensado para un tratamiento “de choque” de tres meses de duración tomando tres grageas al día. La terapia sale por unos 100 euros y nos asegura que el extracto de soja, la vitamina C y el lacto-lico-peno que contienen las cápsulas aumentan el contenido de colágeno (un 64% más) y de proteogícanos (37%) de nuestra dermis. En otras palabras: mejora la densidad de la densidad de la piel. Es la última de una larga lista de cápsulas para casi todo. Las hay que dan fortaleza a las uñas y al cabello, combaten la celulitis, ayudan a mantener el cartílago vigoroso o, como en los compuestos a base de levadura de cerveza, prometen efectos desde la cabeza hasta los pies.
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¿SON REALMENTE EFICACES?
¿Sirven para algo? Un estudio de la OCU sobre los suplementos alimentarios naturales (grupo en el que se incluyen desde los revitalizantes energéticos hasta los productos antienvejecimiento) llegó a la conclusión de que, en la mayoría de los casos, “las propiedades que se les atribuyen son más que beneficiosas”. Cita algunas, como la levadura de cerveza, rica en vitaminas del grupo B, indispensables para transformar las proteínas, grasas y azúcares en energía, asegurar el buen funcionamiento del sistema nervioso y preservar la salud de la piel, el pelo y las uñas, o como la soja que contribuye a la retención de calcio en los huesos, etc... ; pero dejan bien claro que deben tomarse para prevenir y no para lamentar como es la mayoría de los casos, y consultándolo a su médico. Y es que de la forma actual que comemos con los alimentos, frutas, verduras, con tantos procesos que pasan antes de llegar a nuestras manos, es fácil que carezcamos de estas vitaminas, minerales, que todos estos alimentos los tendrían que tener por naturaleza, es importante también complementar toda la alimentación con carne y cereales también.
Los suplementos de la farmacia no son precisamente la llave de la salud. Algunos endocrinólogos recomiendan utilizar estos complementos sobre todo en situaciones especiales, como la menopausia, el embarazo, ya que son procesos que provocan falta de algunos nutrientes, o la enfermedad de Crohn, cáncer o sida.
PROGRAMAS SOFISTICADOS.
Pero la lucha contra el envejecimiento no se reduce a los tratamientos con pastillas, a veces llega a alcanzar niveles mucho más sofisticados. Desde hace un año, algunas clínicas privadas de Barcelona y de Madrid han importado de EEUU un programa científico para determinar el grado de deterioro del organismo. Con una docena de pruebas podemos conocer nuestra edad biológica, que en la mayoría de los casos no suele coincidir con la cronológica. Conociendo la composición corporal (densidad ósea, masa muscular y grasa), el perfil hormonal y los daños en el ADN a lo largo de los años, se dibuja el mapa biológico de cada persona, es decir, a qué velocidad envejece su organismo. Y a partir de ahí, se fija una terapia personalizada que incluye dieta, ejercicio físico y mental como el taichi o yoga, ingesta de vitaminas o minerales para suplir las carencias del organismo y también de algunas hormonas. Las vitaminas C, E, K, A y D y los minerales como el selenio, cinc, beta carotenos, se utilizan para equilibrar los niveles de radicales libres cuyo exceso provoca el envejecimiento y los tratamientos hormonales sólo se facilitan cuando se encuentra un desajuste entre la edad real y la biológica.
Los beneficios después de este estudio, y posteriormente tomando los suplementos que nuestro organismo haya detectado que necesitamos: están garantizados; más energía, mejor memoria, desarrollo de la libido, mejora en el descanso y en la digestión, piel más saludable, menor caída de pelo y mayor resistencia a las enfermedades, porque mejora también nuestro sistema inmunitario.
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