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Después de la segunda guerra mundial se reutilizaron las embarcaciones neumáticas de desembarco, para descender por los rios de aguas bravas.
Más tarde en la década de los 70, los franceses introdujeron en Europa la modalidad de descenso por rios de aguas bravas (Eaux Vives) de manera comercial.
A finales de la década de los 80, dicha modalidad se extendió por toda Europa.
A mediados de los ochenta este deporte se extendió desde Francia hacia países como España, Italia y más tarde Marruecos y Nepal. En España, en 1985, piragüista franceses y españoles convirtieron el río Noguera Pallaresa (Lleida) en uno de los más importantes de Europa en estas modalidades. A partir de 1987 surgieron empresas dedicadas al turismo de aventura y el raffting se convirtió en su producto estrella. El fenómeno se expandió hacia otras zonas fluviales españolas como el resto del Pirineo, Asturias, Cantabria y Galicia, hasta el punto de realizarse circuitos artificiales como el Par del Segre en La Seu d' Urgell.
Desde 1985, el rafting se ha convertido en un deporte fuertemente practicado
El rafting consiste en descender tramos de 10 a 35 km por los rápidos de los ríos (calificados del 1 a 7 dependiendo del grado de dificultad), utilizando una embarcación hinchable de pvc propulsada por la fuerza humana mediante remos monoplaza. Una vez en el río, todos los componentes del raft forman un equipo coordinado por el monitor que hace de timonel.
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