En 1965 la Nasa diseñó los paracaídas rectangulares "Flex-Wing", con el fin de recuperar las cápsulas espaciales sin sufrir aterrizajes demasiado traumáticos. El paracaidismo militar lo tomo como nuevo material y rápidamente se impuso en el paracaidismo deportivo.
Pero los verdaderos pioneros de este deporte no podían ser otros que los paracaidistas. Buscando una manera más barata para entrenarse en el paracaidismo, se les ocurrió la idea de subir montañas sustituyendo la clásica mochila por un parapente, de tal modo que subir a la montaña era sólo la ascensión, ya que el descenso se convertía en un juego sin agotamiento físico y muy barato desde el punto de vista de que no hay que usar avión para practicarlo. De hecho la palabra parapente se deriva de paracaídas de pendiente
Esta idea surgió de unos franceses llamados André Bohn, Gerard Bosson y Jean Claude Betemps, el 27 de junio de 1978 en los Alpes franceses, en la colina de Pertuiset, una pequeña localidad en el macizo de Chablais.
No se les ocurrió imaginar que acababan de dar los primeros pasos en un nuevo deporte, el parapente.
El diseño del parapente está vinculado al diseño realizado por el ingeniero Francis Rogallo de la NASA, de un paracaidas rectangular con bolsas de aire en su superficie.
En 1986 el parapente llegó a España de la mano de escuelas de paracaidismo o de montaña, creando su propia federación a mediados de 1988.