Aun así el patrimonio inmobiliario suele ser el mayor activo dentro del conjunto patrimonial.
Es el destino, generalmente, de los incrementos de patrimonio conseguido por otros medios.
Debido a su solidez es el más adecuado para conseguirlo mediante créditos o hipotecas. La distribución de pagos acorde con la capacidad de ahorro junto a la posibilidad de apalancamiento lo llevan a ser, generalmente, el primer objetivo en la formación de un patrimonio.
Por otra parte también es natural que el primer objetivo de los que deciden fundar una familia sea disponer de una vivienda.
En el caso de sociedades empresariales se suele preferir no acumular patrimonio inmobiliario puesto que dificulta la entrada y salida de socios y parece más adecuado que cada socio invierta sus beneficios como mejor le convenga.