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El gran éxito de Nuria Espert revitaliza el mundo de la ópera
Con el recuerdo de que su estreno fue un catorce de enero de 1.900, se levantaba el telón del Teatro Real con la ópera más emblemática de Puccini, la célebre Tosca. Contó para su estreno con la soprano Daniela Dessí(Tosca),Fabio Armiliato (Cavaradossi) y Ruggero Raimondi(Scarpia) como trío protagonista de una ópera llena de intriga, celos, abusos o chantajes traicioneros. El reparto es conocido para los que nos movemos por estos lares de la lírica con lo que no hace falta comentar nada acerca de los cantantes...pero sí de la directora de escena, la gran Nuria Espert.
Yo reconozco que no he visto la representación aunque me la puedo imaginar en función del elenco, críticas en los periódicos, etc. Sin embargo, sí he podido ver representaciones de otras óperas dirigidas por Nuria Espert, lo que me permite albergar buenas sensaciones que algunos directores han tratado de mitigar.
Cuando leí que Calixto Bieito se encargaba de "La Traviata" ,como pretendía convertir a Violetta en una prostituta de lujo, me indigné ya que no era la primera vez. Parecía liderar una nueva vanguardia, una ópera fuera de tiempo y casi de lugar, versiones "libres"; aquel "Un ballo in maschera" que dirigió en el Liceo devolvería a Verdi a su tumba a los cinco minutos de empezar. Por ello, el regreso de Nuria Espert es una bendición para los que amamos las representaciones tradicionales, representaciones que deben variar pero nunca alejarse de la que fue la voluntad de su compositor. En los días previos a su estreno, la actriz comentó acerca de dichas versiones "rompedoras" que "«Depende de dónde sale eso, si es del corazón y del amor al compositor o si lo que se busca es llamar la atención». Pero una cosa queda clara, un montaje tradicional no tiene porque ser como algo visto una y otra vez, sino una manera de respetar la historia y aprovechar sus matices para realizar su propia interpretación. El que va al Teatro a ver una representación operística debe disfrutar y nunca hacer que vuele la imaginación, porque esta sería una mala señal de que lo que está viendo no agrada. Desde una ciudad cuyo teatro alberga a orquestas búlgaras, polacas,etc,mis recuerdos no son buenos con lo que suelo mirar con envidia sana lo que pasa en grandes coliseos como el Teatro Real, la Scala de Milán,el Covent Garden o el famoso "Met" neoyorquino. Grandes recintos de la lírica, donde ver una ópera es sentarse en tu localidad, sentir la música y disfrutar de lo que estás viendo, sin que las neuronas tengan que hacer el resto.
De la valía de Nuria Espert o de Giancarlo del Monaco y otros tantos como Franco Zeffirelli depende que la ópera no se desprestigie más de lo que están haciendo algunos en nombre de una supuesta necesaria renovación.
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