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[ Origen del mundo ]
Según Ovidio, al principio existía el CAOS, una masa informe y desordenada, un peso inerte y una acumulación confusa de las semillas de las cosas, todavía no estructuradas.
Por entonces, allí donde había tierra, también había mar y aire mezclados, y, de esa manera, la tierra no era sólida, el agua era innavegable y el aire no tenía luz. |

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[ Separación de elementos ]
Ovidio explica como un dios, o una naturaleza mejor, pueso fin al desorden. Separó la tierra del cielo y el agua de la tierra; designó un lugar para cada una de estas cosas y los unió de forma armoniosa. La bóveda celeste subió y se hizo hueco en el punto más elevado. El aire es el más cercano a esta bóveda, le toca este lugar por su ligereza. La tierra, más densa, arrastró con ella los elementos de mayor proporción y se hizo compacta por ella misma, con su peso y gravedad. El agua que la rodea ocupó el último lugar.
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Ovidio continua explicando que este dios (fuese quién fuese) lo distribuyó todo en partes y amasó la tierra dándole forma de globo. Ordenó los mares, añadió fuentes, lagos y contuvo dentro de márgenes el descenso de los rios. Ordenó también los campos, los valles, los bosques y alzó las montañas.
Por encima de todo esto se encuentra el aire, que es más ligero que la tierra y que el agua, y más pesado que el fuego. HIzo su lugar a la niebla y las nubes, los truenos, los vientos y relámpagos... Por encima de todo esto colocó el fluido éter, que on pesaba nada y que no tenía ninguna de las impurezas terrestres. |

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[ Creación del hombre ]
Hacía falta, todavía, un ser vivo más noble que estos, de una inteligencia superior y que pudiese dominar al restro. Así nació el hombre; bien porque lo creó de semilla divina el artífice del Universo; bien porque la iterra, separada poco antes del éter, conservaba todavía semillas del cielo; y sería esta tierra la que el hijo de JAPET (Prometeo) modeló, mezclándola con agua de lluvia, hsta darle una figura como la de los dioses. [ Las cuatro edades ]
La primera engendrada fue la edad de oro, que sin ningún responsable, espontáneamente, sin leyes, practivaba la lealtad y la justicia. No se conocían entonces los castigos ni los miedos; las ciudades todavía no estaban rodeadas de fosos; no existían las trompetas rectas ni los cuernos corvados de bronce, ni los cascos, ni las espadas; no había necesidad de ejército y los pueblos, seguros, vivían en una dulce paz. |

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La tierra misma daba frutos espontáneamente, sin tener que trabajarla. La primavera era eterna y las flores nacían sin semilla... Corrían ríos de leche y ríos de néctar y mieles doradas destilaban de la encina, siempre verde.
Después, cuando Saturno fue enviado al Tártaro (parte del infierno destinada a las almas de los malvados) tenebroso y el mundo estaba bajo el mando de Júpiter, apareció la generación de plata, peor que la de oro, pero más valiosa que la de bronce. Júpiter exprimió la durada de la antigua primavera y por medio de inviernos, de veranos y de otoños variables y de una breve primavera dividió el año en cuatro estaciones. Por primera vez los hombres buscaron refugio en casas y sus casas fueron las cuevas... Además, por primera vez se plantaron las semillas de Ceres (diosa de la agricultura, hermana de Júpiter) en grandes surcos. |

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Después de esta hubo una tercera generación, la de bronce, más cruel de carácter y más dispuesta a enfrontarse en violentos combates, sin ser todavía criminal.
La última en aparecer fue la edad de hierro,y, justo después, a esta raza de hierro llegaron los crímenes de toda índole. Huyeron la modestia, la verdad y la lealtad, y su lugar lo ocuparon el fraude, el engaño, la traición, la violencia y un deseo criminal de poseer.
[ Los gigantes ]
Y para que las alturas del cielo no fuesen un lugar más seguro que la tierra, dicen que los GIGANTES (divinidades, hijos de Gea, la tierra, y Uranos, el cielo) quisieron poseer el trono celestial y se pusieron a apilar montañas hasta llegar a los astros elevados. Fue entonces cuando Júpiter con un trueno que lanzó resquebrajó el Olimpo. Dicen que, mientras aquellos cuerpos terribles permanecían chafados por su propio peso, la Tierra, regada por la sangre abundante de sus hijos, quedó mojada y dió vida a un líquido todavía caliente.
SEGUIREMOS CON LICAON, EL DILUVIO UNIVERSAL, DEUCALIÓN Y PIRRA, PITÓN, DAFNE, IO, ARGOS, SIRINGA Y FAETONTE. |
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