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Sable
El origen del sable tiende a ser atribuido con cierta ligereza a los pueblos orientales, más concretamente los de influencia islámica (los pueblos turcos, persas, etc.). No obstante, esto no se ajusta por completo a la verdad. Si bien estos pueblos hicieron uso extensivo del sable y produjeron ejemplos verdaderamente magníficos en su belleza y funcionalidad (pocas hojas tienen un diseño más depurado que un buen shamshir persa), quizá fuera más correcto asignar su origen entre los pueblos magiares de Europa central y balcánica a principios de la Edad Media. De hecho, una de las dos espadas tradicionalmente asociadas a Carlomagno es un sable de este tipo. Hay que señalar además que las espadas tradicionales de los pueblos árabes eran rectas, como lo serian, por ejemplo, durante toda la existencia de Al-Andalus en nuestra península.
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Mandobles
El término “Mandoble”, como su propio nombre indica, “Mano doble”, designa de forma genérica, un tipo de espada la cual debido principalmente a su diseño y dimensiones, precisa para su uso de las dos manos. De igual manera, al hecho de golpear con la espada usando para ello ambas manos, recibe también el nombre “Mandoble”. Es por tanto, que podemos distinguir dos significados distintos del mismo vocablo, uno en lo referente a la morfología del arma en sí, y otro en cuanto a su forma de uso. Refiriéndonos al primero, que es el que realmente nos interesa en el presente estudio, vamos a definir con la voz “Mandoble”, toda aquella espada, que debido a sus características morfológicas tales como dimensiones ó diseño, van a conceptuar, un estilo de esgrima, en el cual el uso de ambas manos será indispensable.
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