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PRERRAFAELITAS, LA VISIÓN DE LA NATURALEZA
OCTUBRE 2004
Eulogio P. Bueno Casi coincidiendo en el tiempo con la exposición dedicada a Gauguin, de la que nos ocuparemos próximamente, llega a Madrid otra muestra pictórica de artistas británicos contemporáneos con el francés, pero de muy distinto planteamiento artístico: Prerrafaelitas, la visión de la naturaleza.
En 1848, como oposición al movimiento realista y a la opresión académica, un grupo de pintores, críticos y escultores fundaron en Londres la Hermandad Prerrafaelita. Su premisa principal -y de ahí su nombre- era manifestar el rechazo a todo arte posterior a Rafael. Su obra se inspiraba, por tanto, en el pasado pictórico arcaico, al que consideraban más próximo y fiel a la naturaleza.
En un primer periodo, los pintores prerrafaelitas quisieron elaborar un arte basado en la reproducción casi científica de la naturaleza y el paisaje campesino, sin perderse ni el más mínimo detalle. En una etapa posterior, fascinados y preocupados por el progreso industrial y tecnológico comenzaron a incorporar en sus obras temáticas sociales.
La exposición que organiza La Caixa, junto a la Tate Britain de Londres y la Alte Nationalgalerie de Berlín, se centra en el periodo naturalista y consta de 150 obras, entre ellas Ofelia, de John Everett Millais, Nuestras costas inglesas (Ovejas descarriadas), de William Holman Hunt, y Los lindos corderitos de Ford Madox Brown. Los cuadros proceden de las principales pinacotecas británicas, como la propia Tate Britain, el British Museum, el Victoria and Albert Museum o el Birmingham Museum and Art Gallery.
La muestra se divide en seis ámbitos. El primero, No rechazar nada, no escoger nada, se centra en la fascinación que experimentaron estos pintores de la segunda mitad del XIX por el detalle minucioso y su representación, y, como no podía ser de otra manera, por la incipiente fotografía, un medio que empezaba a ser utilizado con fines artísticos.
En La mera apariencia de las cosas se aborda la preocupación por lo corriente y lo mundano, la cual llevó a determinados artistas a representar las zonas de la periferia de las ciudades, como ejemplifica claramente Una tarde de otoño inglés, de Ford Madox Brown.
Lugares santos explora un nuevo tipo de paisajismo que emergió a consecuencia de la creciente fascinación por los lugares de resonancias bíblicas, en particular, y por Oriente, en general, que experimentaron estos artistas, que les llevó a tratar de documentar fielmente, mediante pinturas sumamente detalladas, lugares y edificios que se creía que corrían peligro de desaparecer.
La concepción del paisaje se centra en el interés que mostraron los prerrafaelitas por la geología y la orografía, e incluye obras como El glaciar de Rosenlaui, de John Brett. Por el contrario, el apartado El paisaje habitado se acerca al paisaje concebido como escenario de las actividades humanas en la Gran Bretaña rural preindustrial.
El último ámbito, La impresión del efecto, permite observar el abandono del detalle intrincado para dar paso a un tipo de paisaje más poético, como podemos ver en el monumental cuadro de John Brett El Canal Británico visto desde los acantilados de Dorsetshire (1871), una de las piezas más interesantes de esta exposición, que puede visitarse en la sede de la Fundación La Caixa de Madrid, en la calle Serrano 60, hasta el 9 de enero.
Extraído de: www.elconfidencial.com
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