
 |
 |
Jueves, 9 de Septiembre de 2004
Italia se vuelca en la celebración del aniversario de la famosa escultura de Miguel Ángel.
ROSSEND DOMÈNECH ROMA
"Esta obra ha dejado mudas a todas las estatuas modernas y antiguas, griegas o latinas". Con esas palabras escritas en un italiano del Renacimiento, el gran biógrafo Giorgio Vasari describió la mayúscula sorpresa que provocó a los florentinos el descubrimiento de la estatua David, que Miguel Ángel Buonarroti esculpió cuando tenía tan sólo 26 años. Había empleado 24 meses en transformar un bloque imperfecto de mármol sacado de una cantera cercana a Carrara en lo que ayer, conmemorando sus 500 años de vida, fue calificado por varias personalidades como un "símbolo de la cultura y del saber" y un "emblema contra la cultura de la muerte que hoy nos rodea". La conmemoración coincide con una curiosa provocación de la Academia de Florencia --donde está instalado el David--, que ha decidido colocar por primera vez cinco obras modernas en las salas del museo donde se conserva la estatua original. Cinco piezas de George Baselitz, Luciano Fabro, Jannis Kounellis, Robert Morris y del fotógrafo Thomas Struch que, en el aniversario, "dialogan con el David" sobre los cambios introducidos en las formas artísticas durante los últimos 500 años. El gigante de mármol, como lo definió Vasari, fue expuesto por primera vez en Florencia el 8 de septiembre de 1504, fiesta de la Vírgen María. Emplearon 24 días en trasladarlo desde el taller del artista hasta el Palazzo dei Signori, hoy conocido como Pallazzo della Signoria. El desplazamiento se hizo llevando la obra colgada en el centro de un verdadero castillo de maderos, para que "balanceándose no se rompiera", y arrastrándola lentamente con unos árganos. "Cuando estuvo instalada, Miguel Ángel la descubrió", escribió solemnemente Vasari. Los florentinos, que habían acudido en masa a presenciar el acto, prorrumpieron en un sonoro "¡oooh!" que pasó a la historia gracias a las crónicas periodísticas de la época. Aquellos momentos fueron recordados ayer precisamente con la lectura del emocionado relato de Vasari, recitado por la actriz y directora teatral Lucia Poli. El aniversario proseguirá con una serie de actividades culturales y artísticas que se prolongarán hasta el fin del año. "Es el momento en que imágenes como ésta, símbolo de belleza, gracia y armonía, sustituyan a las de destrucción y desesperación que desgraciadamente estamos acostumbrados a ver desde hace tiempo", dijo Claudio Martini, presidente de la comunidad autonómica de Toscana, en la inauguración de las celebraciones. Para el aniversario, la estatua ha sido sometida a un lavado integral con agua doblemente destilada. Una solución adoptada después de 11 años de diagnósticos previos, en los que han participado 70 científicos de 33 institutos italianos y extranjeros. La obra actual carece de los dorados que le puso Miguel Ángel y ha sufrido varios percances: en 1512 un rayo cayó en su base y durante unos motines populares de 1527 se produjo una fractura en el brazo izquierdo. También le rompieron los dedos medio derecho y el meñique. En 1991 un loco desmenuzó a martillazos uno de los dedos del pie izquierdo y en el siglo XIX limpiaron la cera que protegía el mármol con ácido clorhídrico. Los análisis a los que ha sido sometido para el lavado actual han demostrado que, precisamente a causa de las imperfecciones del bloque original de mármol, Miguel Ángel tuvo que colocar el centro de gravedad de la estatua en la próstata de David y no en la planta de los pies. Una postura incorrecta que el británico Alan Herdman, un experto en gimnasia ortopédica, ha dicho que corregiría "reforzando los tendones y los músculos abdominales". Por suerte las estatuas no acuden a los gimnasios.
|

 |
|
 |
 |
|