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Bonsáis
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Apuntes enciclopédicos


Introducción

El arte del Bonsai, árboles en miniatura, ha sido practicado durante muchos siglos en los países de Oriente, principalmente en China y en Japón. Su popularidad en la cultura occidental data de inicios del siglo XX, y es una actividad a la que cada vez más personas dedican gran parte de su tiempo. Su elaboración no es tan compleja, pero sí se necesita un gran cuidado y mucha paciencia para lograr el efecto deseado, pues como todo arte depende de los detalles.

El cultivo de estos árboles supone la manipulación de un material con fines estéticos, y una de sus características particulares es que no es una obra finita, como puede serlo una escultura o una pintura que se da en algún momento por terminada. De hecho, el bonsai requiere control y cuidado a lo largo de toda su vida, por lo que exige mucha disciplina y responsabilidad, al fin estamos hablando de seres vivos a los que hay que respetar.

Prácticamente cualquier planta puede ser criada como bonsai. Sin embargo, las características de cada una pueden plantear problemas, por lo que es recomendable tomar en cuenta estos factores cuando se decide iniciar el cultivo.
El objetivo más común de un bonsai es la de obtener un árbol en miniatura que presente el aspecto de un ejemplar adulto. Sin embargo, no debe considerarse una regla el crear una copia a escala de una planta. Dependiendo del gusto de la persona, puede producirse un árbol que no se diferencia en ningún aspecto de un original de tamaño real, o bien se pueden lograr obras abstractas y geométricas. Las principales restricciones no se refieren a la forma del bonsai, sino a los cuidados que se debe tener para mantenerlo vivo y saludable. Esta actividad puede considerarse desde muchos puntos de vista. Para algunas personas el cultivo de un bonsai es un pasatiempo, para otras el principal fin es el de obtener un elemento decorativo, y otros pueden encontrar una sensación de paz y plenitud, desarrollando las virtudes de la paciencia y la disciplina. La manera en que se cultive un bonsai es elección única de quien lo cría. Ya sea de forma vertical, inclinado, cascada o en tantas formas y estilos posibles, cada árbol es un reflejo de la personalidad de su cultivador. De ahora en adelante, expondremos los elementos básicos para iniciar la creación de un bonsai, las técnicas, instrumentos, especies y consejos para el cultivador. Esperamos que con esta información, el aficionado libere su imaginación, e inicie una actividad que otorga una gran satisfacción.


La Adquisición de un Bonsai

Existe una gran cantidad de sitios donde se puede conseguir bonsais. Las floristerías, por ejemplo, suelen tener bonsais a la venta. Sin embargo, se debe tener cuidado, ya que la calidad puede no ser la mejor, además los distribuidores son rara vez cultivadores, y po ello no pueden dar datos exactos sobre el tiempo que el árbol ha estado en el recipiente, las condiciones en que fue criado, las enfermedades que ha padecido, y otras cosas.

También puedes conseguirse en establecimientos especializados, que ofrecen una gran variedad de especies a diferentes precios, con toda la información pertinente.

No obstante, es conveniente tener las nociones básicas sobre cultivo y cuidado cuando se adquiere un bonsai, pues al comprarlo se está adquiriendo un ser vivo, que requiere atención. Por otro lado, es conveniente para las personas que están empezando en esta actividad no comprar demasiados árboles, sino uno pocos o solamente uno, para poder adquirir las habilidades y conocimientos para mantenerlo.

MACETA
Después del árbol, lo más importante es elegir el recipiente adecuado para el bonsai.

Su función es muy importante, pues le da al árbol una base estable, y contiene lo necesario para mantener la salud de la planta, o sea tierra, fertilizantes, aire y humedad. Pueden ser adquiridos en tiendas especializadas, viveros, o incluso se puede encargar su fabricación en un taller de cerámica, con lo que aumentará su efecto personal.

Los contenedores pueden calsificarse en dos tipos: contenedores de entrenamiento y contenedores de exhibición.

Los recipientes de entrenamiento se utilizan cuando el bonsai está en las primeras etapas de su desarrollo. Prácticamente se puede utilizar cualquier recipiente para este fin, siempre y cuando tenga agujeros para el drenaje y un fondo plano, en el que el agua no se estanque. Una de las causas más frecuentes de la muerte de un bonsái es la putrefacción de las raíces debida a la acumulación de agua en el contenedor.

Es conveniente también que los árboles sean plantados en contenedoras más grandes de lo necesario. De esta manera las raíces se podrán desarrollar mejor, lo que ayudará a la buena salud de la planta.

Los contenedores de exhibición son por lo general de cerámica. Se deben usar solamente los que han sido esmaltados solamente en el exterior, pues las raíces se adhieren mejor a la superfice porosa del interior, con lo que obtienen más firmeza.

Usualmente su tamaño es de dos tercios la altura del árbol, cuando se trata de un diseño vertical. Si el bonsái se desarrolla para que sus ramas se extiendan horizontalemente, entonces la anchura del recipiente es de dos terceras partes de la anchura de la copa del árbol. La profundidad del contenedor debe ser aproximadamente al grueso que alcanza el tronco en la parte en que empiezan las raíces. Los bonsáis en cascada necesitarán un recipiente más profundo. Naturalmente, estas medidas varían de acuerdo con el diseño que se desea lograr.
Es preferible usar contenedores de colores sobrios y pueden ser esmaltados o no. Si presentan un pequeño defecto puede añadirle un detalle individual al resultado final, siempre y cuando este defecto no sea exagerado.

Además de los contenedores usuales, es corriente plantar los árboles en piedras, para lograr un resultado más natural. En este caso se deben tomar las mismas precauciones que en el recipiente tradicional, sobre todo en el aspecto del drenaje. Si no se encuentra una piedra con las características deseadas, se puede fabricar una imitación con fibra de vidrio.

A pesar de su importancia, hay que recordar que los contenedores deben elegirse para adaptarse a la planta y no al contrario; en el diseño de un bonsai el recipiente ocupa un lugar secundario.

LAS HERRAMIENTAS

Aunque para el cultivo de un bonsai lo que se requiere fundamentalmente es el árbol, el tiesto y el sustrato, para entrenarlo y para darle el cuidado necesario es necesario disponer de las herramientas adecuadas.

Se puede empezar el cultivo de un bonsai con unas pocas herramientas, e ir aumentando su calidad de acuerdo a las necesidades y la experiencia adquirida.

Lo primero que debe conseguirse son tijeras de podar medianas, aunque el tamaño depende del tamaño del bonsai. También deben conseguirse cortarramas, alicates corta-alambre, y cedazos de diferentes medidas de ancho, para preparar los sustratos. También es útil contar con un cuchillo afilado para pulir los cortes, tijeras pequeñas para cortar hojas y una sierra pequeña. También se puede utilizar un cepillo o una brocha pequeña, para nivelar la superficie de la tierra y limpiar las hojas secas y los restos en general. Las herramientas de cortar deben estar bien afiladas, limpias y libres de herrumbre.

Conforme se adquiere experiencia, se pueden añadir al conjunto de herramientas formones y gubias para trabajar la madera seca, además de alambres y torniquetes, que servirán para doblar los troncos y las ramas.

Siempre es preferible adquirir herramientas especialmente diseñadas para el cultivo de bonsais. Sin embargo, si se tienen problemas para conseguirlas o si el costo es muy elevado, se pueden utilizar otras herramientas de jardinería. También se pueden utilizar otros utensilios, como tijeras de uñas que se pueden adaptar para el corte de hojas, o trozos de vidrio para pulir los cortes.

Como todas las herramientas, es necesario ser cuidadoso con su utilización, para evitar cortaduras u otros accidentes más graves. Las herramientas deben guardarse fuera del alcance de quienes pueden dañarse a sí mismos o a otras personas o animales con ellas.

En ciertos casos puede resultar necesario el uso de taladros, para trabajar bases de madera o roca. En éste caso se deben tomar todas lar precauciones, como el usar anteojos protectores, mantener la superficie sólidamente inmóvil y asegurarse de utilizar la instalación eléctrica adecuada. Sin embargo, ésto será cuando se adquiera la experiencia necesaria para iniciar el desarrollo de diseños más avanzados. No se recomienda para principiantes.

Aunque no sea estrictamente necesario, es muy práctico contar con una mesa rotatoria, sobre la cual poder colocar el árbol y trabajarlo con comodidad. De no ser posible ésto, conviene entonces usar una mesa con la atura suficiente como para no tener que inclinarse, pues la crianza de un bonsái requiere mucho tiempo. Además debe ser pequeña como para poder caminar alrededor teniendo al alcance el bonsai. Si incluso ésto no es posible, y se debe trabajar en una mesa común, para mover el bonsai tenga cuidado de no voltearlo.

Un factor que se debe tomar en cuenta es el de la iluminación. Fuentes intensas de luz pueden afectar negativamente a los árboles. Lo mejor es utilizar luz natural, además de que presenta la ventaja de que podrá controlar mejor el diseño. Si utiliza otras fuentes de luz para distinguir mejor las formas del árbol, procure que no sean muy intensas.

El pino es una de las especies favoritas para realizar un bonsai, pero requiere bastante pericia, por lo que los principiantes deben emprender su crianza con mucha paciencia.

Existen muchas variedades de pino. El pino blanco (Pinus sylvestris), con muchas variaciones, es muy resistente al frío, sus hojas son más cortas y con un ligero color gris azulado. A pesar de ser delicado y requerir muchos cuidados, es uno de los preferidos cuando se piensa en bonsais, pues se caracteriza por ser realmente hermoso.

Una de las ventajas de este árbol es que se puede adaptar a una gran cantidad de estilos. Además pueden recibir mucho sol, lo cual es conveniente para las exposiciones. Sin embargo, pueden mejorar con un poco de sombra.

Se recomienda utilizar para esta especie un recipiente rectangular, sin esmaltar, plano, de color rojizo. Por otro lado, dependiendo del diseño deseado, puede utilizarse un contenedor ovalado o circular, con piedras y rocas. Todo depende de la creatividad del criador.

Otros tipos de pino populares son el pino blanco japonés (Pinus parviflora), y el pino negro japonés (Pinus tumbergii), con una hermosa corteza rugosa obscura, el pino siberiano (Pinus Pumila), el pino de montaña (Pinus mugo), y el pino Jack (Pinus caukasiana).

EL SUSTRATO
Una vez que se ha elegido el contenedor deseado para el bonsai, se le debe poner especial atención al sustrato, que es la mezcla de la tierra que va a sostener y nutrir al árbol.

El sustrato debe sostener física y nutritivamente al bonsai. Al igual que el contenedor, debe tener un buen drenaje, para dejar pasar el agua con facilidad, pero conservando la capacidad de mantenerse húmedo. También debe contener aire. De ser posible, se debe controlar su grado de acidez (pH). Para darle un buen soporte a la planta, debe ser compacto, con moderación, si desgregarse.

Se puede conseguir el sustrato en tiendas especializadas en bonsai, además de información sobre el mejor tipo a utilizar de acuerdo a la especie. Ésta es la manera más rápida y eficiente de conseguir el sustrado adecuado. No existe una mezcla única y óptima para todos los tipos de bonsai. La composición del sustrato debe planearse tomando en cuenta la especie del árbol, la disponibilidad de sus componentes, el estilo en el que se desee criar el bonsai, y el clima en el que se encontrará.
Sin embargo, se puede preparar una mezcla básica, que se podrá adaptar de acuerdo a las necesidades. Para ello se mezclan dos partes de turba, dos partes de arena gruesa (como la de un río, por ejemplo), y una parte de tierra de jardín. La turba ayuda a conservar la humedad, la arena ayuda en el drenaje del agua y provee pequeños espacios con aire, y la tierra de jardín, además de ayudar también en la conservación de la humedad, provee los nutrientes iniciales de la planta. Éstos elementos deben ser tamizados por separado, separando la partículas de menos de cinco milímetros de diámetro y de más de 10 milímetros de diámetro para su uso posterior. Se le puede añadir un puñado de harina de hueso, que es un fertilizante de lenta descomposición y de bajo contenido en nitrógeno.

Una vez tamizados los elementos, se mezclan por medio de un rastrillo en una superficie amplia, y se deja secar un tiempo al sol, antes de verterlo en el recipiente.

Esta mezcla contiene una baja cantidad de nutrientes, por su porcentaje de tierra de jardín. Por lo tanto, se debe compensar esta carencia añadiendo abono con cierta regularidad. Además, este sustrato se descompone rápidamente, por lo que se deberá replantar el árbol cada dos o tres años. Ésta no es la única mezcla posible, pero es muy útil cuando se empieza a criar un bonsai. Con la experiencia, se puede llegar a crear una mezcla personal, variando los elementos y las cantidades. Por ejemplo, se puede disminuir la cantidad de tierra de jardín, y añadir piedra pómez o tierra volcánica, y experimentando con los diferentes tipos de abono que se pueden conseguir.

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