LOS BALCONES DE LIMA
Los Balcones de Lima son para los limeños lo que la Torre Eiffel es para París (Francia), o La Estatua de La Libertad para New York (EE.UU), o los leones de Trafalgar Square para Londres : Un sello característico cargado de una importante unicidad.
Los balcones constituyen el paisaje urbanístico de Lima, desde los primeros años cuando los conquistadores españoles llegaron a estas tierras, en el siglo XVI. En ese entonces, estos elementos artísticos eran amplios, tanto que se podía colocar una silla atravesada; había lugar para sentarse o estar de pie y atisbar a través de la discreta celosía. Años después de la fundación de Lima, en el Damero de Pizarro resaltaban los típicos balcones limeños, cerrados y con celosías, también llamados “de cajón”. Es así como Lima es considerada por muchos estudiosos del arte una ciudad de sello morisco, pues fue diseñada a la andaluza y, por tanto, llegaron fuertes influencias mudéjares. En el siglo XVI los balcones se tallaron en madera fina, siempre en el segundo piso, y delineaban la perspectiva de las calles limeñas. En el siglo XVII se dividían comúnmente en cuatro partes: el apoyo o cuerpo inferior, un friso calado y bajo, los tableros o recuadros tallados y las celosías coronadas por una cornisa. La profusión de estos monumentos fue tal que el padre Antonio de la Calancha, autor de las Crónicas moralizadoras, exclamó: “Son tantos y tan largos que parecen calles en el aire”.
En la primera mitad del siglo XVIII, los balcones tienen, por lo general, en el centro de su parte inferior recuadros curvos que con frecuencia terminaban en un friso entre dos fajas de pequeños paneles. Durante los años previos a la República, el balcón adopta un estilo clásico, con pilastrillas corintias o jónicas entre las ventanas.
El aumento de la población capitalina, a mediados del siglo pasado, produjo la ocupación de nuevos espacios urbanos y la tugurización de viviendas del Centro Histórico, situación que aceleró el deterioro estructural y ornamental de los clásicos balcones.
Entre los principales balcones de estilo republicano se pueden mencionar los de la Plaza Santo Domingo. En la Casa del Oidor se aprecia el balcón más antiguo que se conserva en Lima. Y el del Palacio Arzobispal es un ejemplo del típico balcón cerrado.
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| Arzobispado de Lima |
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| Palacio de Torre Tagle |
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| Diversos balcones por el Jirón de la Unión |
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