El Libro
En la literatura contemporánea, la novela fantástica en sus varias modalidades, sea histórica, de horror o de ciencia-ficción, ha tenido un gran éxito entre los lectores, gozando además del apoyo del cine y, posteriormente, de la televisión. La novela fantástica se ha convertido así en un elemento importante de nuestra cultura popular. Una obra típica del género fantástico de "horror" fue publicada en 1818 con el título de "Frankenstein o el moderno Prometeo".
La literatura fantástica moderna se inició con la llamada "novela gótica”. Hay que tener en cuenta que en aquel entonces, en pleno "siglo de las luces" o de la ilustración, lo "gótico", como todo lo medieval, se consideraba como algo inferior, irracional o primitivo.
Tal vez como reacción ante el racionalismo y al amparo del movimiento romántico, se comienzan a escribir novelas de aventuras inverosímiles, de ambiente histórico, casi siempre medieval, ruinas, fantasmas. Esa nueva tendencia produjo obras interesantes. Aparte de la novela histórica o la novela por entregas, recordemos, por ejemplo, a Julio Verne, el padre de la ciencia-ficción, con su curiosa mezcla de lo fantástico y lo científico, a Edgar Allan Poe, a la novela policiaca o la de horror...Todo eso surgió de la llamada novela "gótica". Además, hay algo en esa novela sociológicamente interesante, porque no sólo tuvo una proporción respetable de autoras, sobre todo en lengua inglesa, como Clara Reeve o Ann Radcliffe, sino que (según los historiadores de la literatura) también fue leída en gran parte por mujeres que, cansadas por lo visto de tanta novela educativa, querían algo más sensacional. Una de las novelas fantásticas más conocidas de ese tiempo es "Frankenstein o el moderno Prometeo", publicada en 1818 y escrita por una mujer, Mary Godwin-Shelly. Se trata de una obra que se ha convertido en mítica sobre todo gracias a la famosísima película de James Whale "El monstruo de Frankenstein", de 1931. En ella, el actor William Henry Pratt, más conocido por su nombre artístico de Boris Karloff, se presenta como una especie de zombi con electrodos en la cabeza, y una voz sepulcral con la que deja oír monosílabos o gritos de vez en cuando.
La autora de esta novela De apellidos ilustres, por cierto. 0, al menos, muy conocidos en la Inglaterra del siglo XVIII. La madre, Mary Wollstonecraft, fue una mujer excepcional, de gran cultura e ideas avanzadas, que puso en práctica en una vida bastante tormentosa. El padre, William Godwin, fue hijo de un ministro y escritor de ideas muy poco convencionales, admiradas, entre otros, por el famoso poeta Percy Shelley, una especie de poeta maldito al estilo romántico. Shelley, casado y con hijos, abandonó a su familia para fugarse con la jovencísima Mary, hija de Godwin.
En la residencia que el gran poeta Lord Byron (otro poeta maldito) tenía en Suiza, vivieron durante algún tiempo los jóvenes amantes. A Lord Byron se le ocurrió, como pasatiempo, que todos los que vivían en su casa escribieran una historia de horror. La de Mary Godwin fue la de más fortuna, y, con el título de "Frankenstein o el moderno Prometeo", fue publicada en 1818 con un prólogo de su amante Shelley, posteriormente su marido. En 1831, cuando Mary Godwin, ya viuda de Shelley, publicó la segunda edición de su novela, suprimió algunos pasajes que podrían parecer algo atrevidos.
La obra tiene un marco literario, histórico y social, que corresponde con lo que podríamos llamar "la bohemia romántica", formada por escritores y artistas más bien iconoclastas con respecto a los valores y costumbres de la época. Es muy posible que Mary Shelley tuviera una vaga intención crítica al mismo tiempo que presentaba, de manera bastante pesimista, una visión utópica costumbres y educación alternativas. Muy importante es considerar que el monstruo es bueno, pero se hace malo al ser injustamente rechazado. Además, había un elemento de fe en el progreso científico que es muy típico de ese tiempo. No olvidemos que el italiano Luigi Galvani había descubierto hacia 1790 lo que se creyó entonces una especie de carga eléctrica animal, que se llamó galvanismo, y que Alessandro Volta,
hacia 1800, pudo demostrar con su famosa pila que las descargas eléctricas provocaban contracciones musculares, también en cadáveres. Esa clase de experimentos, popularizados, causaron una profunda impresión en los públicos de entonces. En la novela de Mary Shelley, la electricidad es necesaria para dar vida al monstruo compuesto de miembros y órganos de cadáveres, y en las películas sobre el tema se utilizan, además de máquinas que no existían en la época de Mary Shelley, las descargas atmosféricas de una noche tormentosa.
Parece que "Frankenstein" es más bien de una novela gótica, es decir: fantástica, escrita desde un punto de vista romántico, de carácter crítico e idealista. No olvidemos el titulo: "Frankenstein o el moderno Prometeo". Igual que el Prometeo de la mitología fue castigado por traer el fuego a los hombres, Frankenstein es castigado por querer hacer un beneficio a la humanidad, creando un nuevo hombre fuerte, bueno y casi inmortal. Lo curioso es que la obra haya tenido interpretaciones tan diferentes, y que haya resultado tan fructífera para la literatura, el cine y la cultura popular ...
Los Films y James Whale
James Whale había ofrecido el papel del monstruo de Frankenstein a un actor ya se había hecho famoso por otra película de horror: Bela Lugosi, el primer intérprete de Drácula. Pero Lugosi rechazó el papel, y Whale se lo ofreció entonces a Boris Karloff, actor prácticamente desconocido, que llegó a la fama con esa película.
No era la primera vez que se filmaba la historia de Frankenstein, porque hay una versión de 1910 realizada en los estudios de Thomas Edison. En realidad, el caso de Frankenstein es extraordinario. Los libros y películas a que ha dado lugar la novela de Mary Shelley son tan numerosos, que han enterrado por completo a la novela original, de la que casi nadie se acuerda, y han llegado a formar una especie de tema autónomo, que se desarrolló con caracteres propios. "El monstruo de Frankenstein" es algo que conoce todo el mundo, que se ha utilizado como elemento de expresiones lingüísticas, y que es un tema sobre el que es posible escribir o filmar las más diversas variaciones.
Las películas que dieron el tono, y que hicieron olvidar la novela original, fueron desde luego las de Boris Karloff. Porque ese afortunado actor siguió haciendo filmes sobre el tema como "La novia de Frankenstein" y otras parecidas, aunque las otras ya, generalmente peores que el primero. Por cierto, Karloff, que en un momento dado dejó de interpretar al monstruo para representar a su creador, el mismo "doctor" Frankenstein, como se llamó en muchas películas, realizó ya en su vejez la que se puede considerar su mejor interpretación: Targets (Obietivos) de Peter Bogdanovitch, realizada en 1968. En esa pelicula, Boris Karloff interpreta el papel de sí mismo: un actor viejo, que se está maquillando para representar una vez más al monstruo de Frankenstein, mientras que un trastornado veterano de Vietnam ocasiona una verdadera matanza fuera del camerino.
En todo caso, la lista de películas y libros que tratan directamente del monstruo, con todas las variaciones imaginables, es impresionante. Incluso Bela Lugosi, el primer intérprete de Drácula, intervino en un film que se llamó "El hijo de Frankenstein". Y, por lo menos en dos películas, el monstruo de Frankenstein se tuvo que enfrentar a Drácula. En los últimos 20 años, varios productores han tratado de volver de alguna manera a la novela original. Recordemos, por ejemplo, a "Frankenstein, la verdadera historia", de 1973, y sobre todo a "Mary Shelley's Frankenstein", de Kenneth Branagh, un interesante film de 1994.
Además, hay numerosísimas versiones más o menos absurdas, en que el tema se explota hasta lo inverosímil: Las memorias de Frankenstein, el hijo de Frankenstein, Frankenstein contra Godzilla, etc ... todo ese catálogo de películas y horrores se puede prolongar hasta el serial de televisión de "La familia Adams”
Bibliografía:
Cien años de Frankenstein de Julio Castelló
ed. Royal Books S.L. (1995)Col. 100 años de cine