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JAVIER CABRERA DARQUEA



El hombre que hablaba con las piedras

Quién fuera bautizado como hijo dilecto de Ica, llegó al mundo en 1924. Su descendencia exhibía con orgullo una línea directa que lo emparentaba con el Capitán español Don Jerónimo Luis Cabrera y Toledo, que en 1563 fundara la Villa de Valverde del Valle de Ica. Javier Cabrera Darquea estudió la Carrera de Medicina, graduándose en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, especializándose como Cirujano.


La vida de este médico peruano hubiera seguido por carriles de los más normales a no ser por el asunto de las Piedras. En el Mensaje de las Piedras Grabadas de Ica, libro de su autoría, Cabrera, relata el encuentro que marcaría para siempre su destino “En los primeros días de mayo de 1966 Félix Llosa Romero, amigo mío desde la infancia, atravesó la Plaza de Armas de la ciudad de Ica y llegó a mi domicilio donde yo tenía instalado mi consultorio. Félix sostenía en la mano derecha una pequeña piedra -La he traído para ti me dijo, te la obsequio; es bonita y se verá muy bien como pisapapeles en tu escritorio-. La tome en la mano y me sorprendió su gran peso. Era una piedra ovalada, de color negruzco y tenía grabada en un lado de la superficie la figura de un pez desconocido. La piedra me pareció extraña”.
Y gracias a este encuentro fortuito comenzó a escribirse un nuevo capítulo en la historia de estas piedras, que se vería coronado con la fundación de un Museo “Con el propósito de despertar el interés por las piedras grabadas en los científicos del país y del extranjero que pudieran visitar la ciudad de Ica, decidí formar una colección de ellas para exhibirlas en el local de la Casa de la Cultura de la ciudad. Con mi propio peculio empecé a adquirir ejemplares y así me proveí de más de cinco mil que pasaron a exhibirse en el local de la mencionada Institución”. Con el tiempo, Cabrera se transformaría en uno de los mayores coleccionistas del Perú, llegando a reunir una cifra cercana a los 11.000 ejemplares.

Después de ponerse en funcionamiento el Museo, el médico se dedicó por completo al estudio de las Piedras. En la época que fue entrevistado por J.J. Benítez, Cabrera contabilizaba en su haber ocho años de intenso trabajo en el tema, alternando la actividad con sus labores en Medicina, práctica que nunca abandonaría. Aunque carecía de estudios más profundos para enfrentar el reto de descifrar los motivos grabados en los Gliptolítos, su intuición e inteligencia le ayudaron a encontrar una pista que otros investigadores no habían reparado. “Desde el primer momento en que comencé a adquirir estas piedras me dí cuenta que se trataba de una biblioteca // Durante meses y meses compré y conseguí cuantas piedras pude. Ningún grabado era igual a otro, nunca se repetían. Aquello repito, podía seriarse. Y empecé a descubrir después de  no pocos estudios que todo parecía tener un sentido. Aquellos grabados y altorrelieves constituían ideografías. Pasé miles de horas investigando, analizando y sopesando cada una de las piedras que me habían ido llegando. // Toda mi obsesión estaba centrada en encontrar alguna piedra  a través de la cual pudiera conocer la antigüedad de la civilización que había trabajado semejante biblioteca//. Sólo cuando Cabrera logró hacerse de un Gliptolíto donde se mostraba el ciclo biológico de un Dinosaurio, comprendió el médico la magnitud del problema que enfrentaba. Porque no hay duda que sólo un observador entrenado podía a haber retratado en la Piedra un motivo semejante. Un observador, tan avanzado como nuestra especie actual. Estas revelaciones causaron conmoción al hacerse conocidas, y provocaron los primeros enconos hacia la figura del respetado médico, pero Cabrera  no hizo caso de las críticas mordaces y se dedicó al refinamiento de la técnica que a pesar de su ortodoxia, aseguraba los resultados más espectaculares. “Del examen de un número grande de Gliptolítos he llegado a la conclusión de que sus grabados obedecen a un sistema de comunicación en el que se ha usado las figuras y elementos de las mismas para transmitir sujetos, acciones, objetos, cualidades, circunstancias. Estos símbolos permiten descifrar sucesos simples y complejos // He logrado distinguir tres tipos de símbolos. Uno de ellos se caracteriza porque su significado está dado por lo que ha simple vista representa. Por ejemplo: la figura de un ave es el símbolo del ave // El otro tipo de símbolo consiste en una figura cuyo significado no es lo que ha simple vista representa la figura, sino algo que trasciende, por ejemplo: el dibujo de un ave es símbolo de un aparato de vuelo // Otro tipo de símbolo es aquel en el que la figura no identifica nada a simple vista, por no tener parecido a ningún objeto, a ningún vegetal, animal ni hombre. Por ejemplo: un conjunto de cuadrículas puede significar vida humana o capacidad reflexiva, la cantidad de cuadrículas significa expresión numérica, líneas paralelas son el símbolo de vida vegetal o conocimiento en general, un conjunto de rombos significa vida animal, dos círculos concéntricos es el aparato de vuelo cósmico//” 



Sin embargo el pánico se desató cuando el valiente médico dio a conocer otra novedad en el asunto de las Piedras, que desde ese entonces dividiría a los entendidos entre creyentes y no creyentes: “Hace millones de años, hombres de una inimaginable sapiencia, así como de una increíble antigüedad, procedente de una humanidad establecida en un planeta del Cosmos, llegando a la Tierra cuando la vida se hallaba en evolución. Sabemos que provenían de su planeta situado en la constelación de las Pléyades, uno de los cúmulos de estrellas que forman parte de más de cien mil millones de estrellas que componen  nuestra Galaxia, la Vía Láctea // Estos Gliptolítos nos dicen que el conocimiento humano llegó del cosmos, traídos por los Hombres Gliptolíticos con el propósito de entregarlo a seres biológicamente más capacitados para ellos".


El notharctus –una especie de lemur-, fue el animal elegido para la recepción del conocimiento y a partir de él se generó una escala de seres inteligentes, en la que cada uno recibió un nivel cognoscitivo de acuerdo con la función que debía desempeñar en le planeta. Los Hombres Gliptolíticos fueron entonces hombres eminentemente cognoscitivos, que para subsistir en este hábitat planetario tuvieron necesidad de hombres, elevados a determinadas categorías para que realizaran las tareas manuales, técnicas y científicas”.  Una afirmación semejante bastaría para destruir la carrera más sobresaliente, pero nada parecía detener a este médico que desde el departamento de Ica continuaría asombrando y generando debates, que el tiempo transformaría en 25 años de larga investigación. Adentrémonos en algunos de los capítulos más relevantes que constituyen el legado de la Biblioteca Lítica.

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