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Amor por las plantas
Desde un punto de vista sexual, por supuesto. No es una perversión corriente. Es posible que algunas personas relacionen las plantas con la excitación sexual, por haber tenido experiencias sexuales en jardines, o en habitaciones llenas de flores. Pero la dendrofilia de verdad, la perversa, es la que requiere el ayuntamiento con la planta.
Dícese que según que flores son particularmente interesantes para ser suavemente rozadas sobre el cuerpo y los genitales. En este sentido se podrían restregar tanto sobre hombres como sobre.mujeres. En algunas películas eróticas aparecen escenas de esa índole, siempre con cuerpos femeninos rozados voluptuosamente por una flor.
Bien es verdad que hay mujeres que descubren el placer de masturbarse con pepinos, calabacines, boniatos, zanahorias u otras especies vegetales. En la película "Cuentos inmorales", de Valerian Borowczyk, basada en cuatro relatos del escritor Pieyre de Madiargues, abundan gestos eróticos, rituales de extasis sexual y religioso, y una escena sublime de masturbación femenina con un magnífico ejemplar de pepino.
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Charlotte Alexandra, en el papel de "Therese Philosophe", en los "Racontes Immoraux" de Borowczyk (es una pena que, en las fotos, no aparezca el pepino) |
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De todas formas, la dendrofilia perversa más conspicua es la que se produce cuando los pervertidos gustan de hacérselo con plantas, precisamente por el hecho de ser plantas. A veces la necesidad es la que manda. Hay historias de náufragos desesperados que, a falta de mejores aposentos, instalan sus encendidos penes en oquedades de los árboles.
En la foto de abajo exponemos uno de tales arborícolas decrementos, cuya visión puede excitar las bajas pasiones de los dendrofílicos imaginativos y faltados de otros recursos. Se comenta, a veces, que los adolescentes trufados de testosterona podrían follarse hasta un roble. Si se trata de un tronco de buen ver, como el que aquí se expone, podríamos encontrarlo lógico. No me negarán que se trata de un leño sugerente, capaz de disparar la fantasía de más de un potencial usuario.
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| Árbol libidinoso |
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Ya ven ustedes que gustos hay para todo, y que los amantes de la jardinería recreativa pueden llegar a tal grado de afición que acaben montando orgías con los habitantes de sus tiestos. De todas formas, si algún no iniciado desea probar fortuna, le sugiero que, primero, pruebe a frotar su glande con la corteza de un árbol. Solamente si halla placer en este menester le recomendaría que probase mayores empeños. El álamo blanco no vale, que es muy suave (es trampa). Mejor hacer el test con una encina.
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