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| 1.1. Los Millares (Almería) |
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| 1.2. Menga (Málaga) |
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| 1.3. Antas Do Barrocal (Portugal) |
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| 1.4. Carnac (francia) |
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| 1.5. Otra vista de Carnac. |
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| 1.6. Stonehenge |
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1.7. Dolmen de Carrowmore (Sligo, Irlanda) |
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Este artículo ( y el Especial: De Keltiké a las Casitérides) ha sido elaborado por Hallstatt. Si teneis alguna duda, o quereis poneros en contacto: irian_lug@msn.com]
Tras imbuirse la zona del Mediterráneo oriental del influjo civilizador de oriente próximo (Egipto y Mesopotamia), hacia mediados del tercer milenio a.c. dos corrientes de civilización parten de la zona para impregnar toda Europa. Por un lado, esta cultura parte desde las costas del Mar Negro y deja su huella en la Europa oriental y nórdica, llega hasta el mismo corazón de Europa, y según algunos autores, sobrepasa los Pirineos, e impregna asimismo el norte de la península. Así aparecerán las culturas de Aunjetitz o Lausitz, pero al parecer no es siguiendo esta ruta como esta cultura mediterránea llega a las islas británicas. Para algunos investigadores esta corriente es la responsable de una primera indoeuropeización del continente.
Una segunda ruta seguida trae a pequeños grupos de procedencia egea, los cuales andaban en busca de metales, a través del Mediterráneo, y tras influenciar toda la región occidental de este mar llegan hasta la costa sureste de la península ibérica. Como resultado de la influencia de estas gentes sobre la población indígena surge la llamada cultura megalítica, caracterizada por una sociedad organizada en clanes, rasgos religiosos orientales, o las construcciones megalíticas propias de esta cultura.
Un primer centro irradiador del megalistismo peninsular será Los Millares (Almería), y esta cultura se extenderá en principio por toda la costa peninsular, salvo desde el sur catalán hasta la misma costa almeriense, donde persiste la cultura anterior. En la zona de levante incluso ya en las primeras fases de la cultura ibera, persiste una cultura que se arrastra desde el neolítico y la cual no cede a la influencia de la época de Los Millares, El Argar, ni de los Campos de Urnas (estos tendrán una débil influencia en la zona, y es introducido por gentes de la meseta).
En el sur francés se darán también estas construcciones megalíticas, pero como el megalitismo pirenáico, esta mas ligado a las gentes del vaso campaniforme, cuya cultura presenta una heterogeneidad en la península que no se da en el resto de Europa, donde presenta mas homogeneidad. Entrada la edad del bronce, El Argar (también en Almería) viene a sustituir a Los Millares como centro irradiador de esta cultura, la cual persistirá hasta mediados del segundo milenio, cuando comienzan las grandes oleadas indoeuropeas en la península. La cultura meseteña de Cogotas será un reducto de la cultura del vaso campaniforme. Es desde las costas españolas desde donde, siguiendo una ruta similar a la posterior ruta del estaño que practicaron los Tartesios, parten las gentes portadoras de esta cultura, sembrando de megalitos toda la costa atlántica europea, Francia, Escandinavia, y las Islas Británicas. Serán quienes levanten Carnac (Bretaña francesa), o Stonehenge (Inglaterra).
Si quienes llevan el megalitismo concretamente a las islas británicas son “iberos” (indígenas peninsulares influidos por supuestos grupos egeos portadores de una cultura oriental) desligados ya de una presencia humana oriental, o si quienes toman dirección al Mar del Norte son aún grupos orientales en busca de metales, es algo que se nos escapa, es decir, ¿qué peso tienen en la aparición de esta cultura atlántica megalítica, en las islas que nos ocupan, estos “iberos”, los grupos egeos, o mas aún, las gentes del vaso campaniforme desde el resto de Europa?.
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