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"¿Mitos y leyendas? No gracias. ¿O mejor sí?"
¿A qué viene esto? Pues vayamos por partes. Aunque en ocasiones pueda parecer, que no sé ni tan siquiera si sucederá, que mi experiencia motera sea un cúmulo de muchos años, nada más lejos de la realidad. Por el momento es corta; intensa, pero corta. ¿Y qué sucede? Pues que poco a poco voy descubriendo nuevas cosas, nuevos parajes y nuevas rutas; cosas de las que hemos oído y seguiremos hablando montones de veces y que según cómo y quién te la cuente, parece una cosa u otra. Y esto es así hasta que llega el día en que lo compruebas por ti mismo. Pero para que me entendáis mejor, os pondré ejemplos. Hace pocos días os comentaba las ganas con las que me quedé por no poder bajar a Jerez, y si bien es cierto que me hubiese encantado, por otro lado hay comentarios de la gente que te rodea o con la que coincides que te dejan entrever ´que no es para tanto`. Bien, pero como no he bajado nunca, pues quiero comprobarlo por mi mismo. Lo mismo me pasó con una de las clásicas de las clásicas en cualquier corazón motero: Pingüinos. Este año subí por primera vez, y aunque por razones físicas no pude ir en moto, igualmente pude comprobar lo que era. Efectivamente fue como me lo habían contado: espectacular. Sigo diciendo que para ir con los amigos prefiero concentraciones más chiquititas, pero aun así hay que reconocer que es digno de ver, al menos una vez en la vida, y espero que sean muchas más. Pero no todo es de nuestro agrado, y para cualquier motero como yo, que vivo en Madrid, hasta que vas al menos, el Puerto de la Cruz Verde es un hito histórico, un lugar de peregrinación, un antes y un después en tu vida motera. Pues, sin querer molestar a nadie, y mucho menos quitarle a nadie el placer de ir, sinceramente me parece que no es para tanto. Sí que me gustó mucho el ambiente del bar que hay en el mismo puerto, donde siempre encontrarás alguien con quien compartir impresiones, ocasión de admirar motos e incluso ´engendros`de moto (vaya TRX más currada la de aquel tío). Pero poco más. Y no es porque no disfrutase, simplemente es porque hay otras rutas seguramente menos transitadas y con menos fama, pero en las que yo por lo menos disfruto más. Quizás sea por eso mismo: porque soy raro y no es fácil que me guste lo que a todo el mundo, y quien me conoce puede dar fe de ello. Claro, que por este motivo no soy ni mejor ni peor que nadie, sólo diferente. Así que nada, habrá que seguir encumbrando o derrumbando mitos y me quedan muchos y tengo ganas que es lo importante: Faro, Jerez, Ace Cafe Reunion, Assen...y quién sabe cuántos más. ¿Me acompañáis?
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