La serie BIG de Electronic Arts llega hasta el mundo del motor. Después de sus atrevidos y fantásticos proyectos en la nieve y baloncesto han aterrizado en un terreno muy saturado de títulos, pero gracias a un planteamiento totalmente arcade les ha hecho destacar.
La presentación y títulos del juego siguen la línea marcada por EA Big, desenfadados y divertidos. Desde el primer instante no hay sensación de encontrarnos ante un simulador frío y objetivo al estilo V-Rally o Colin Mcrae, sino todo lo contrario. Es como si hubieran escogido lo mejor del mítico Screamer, los toques matrix de Burnout y la jugabilidad endiablada de Micromachines, todo dentro de una cocktelera, agitamos... y tenemos Shox.
Si analizamos friamente sus gráficos... desde luego están a años luz de Gran Turismo, pero os aseguro que cumplen con creces y que su espectacularidad nos hará olvidar la cantidad de polígonos. Los paisajes son variados, los circuitos numerosos, los coches divertidos, y en ciertos momentos del juego se produce un efecto matrix (ralentización del movimiento) bien conseguido y muy televisivo.
Podemos criticar al juego la poca seriedad, patente por ejemplo en la inteligencia de nuestros rivales... los cuales se adaptarán a nuestro estilo de conducción y no a nuestra velocidad real, interesante para novatos y horripilante para los profesionales.
Resumiendo... una gran alternativa a los juegos simulación, y un gran juego que competirá directamente con Burnout 2 por sus parecidos (choques increibles, efecto matrix, gran jugabilidad, enorme adicción).
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