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Alzheimer
Entre el 60 y el 70% de los cuidadores de enfermos de Alzheimer padece trastornos del estado de ánimo, como depresión, ansiedad e insomnio. Madrid, 18 de septiembre de 2003.- En una de cada cuatro familias españolas hay un afectado por la enfermedad de Alzheimer, una patología que provoca un importante deterioro de la calidad de vida tanto de los afectados como de los cuidadores. De hecho, según un estudio realizado por la Fundación ACE (Institut Català de Neurociéncies Aplicades) y diseñado para estudiar la carga emocional que sufren los cuidadores dentro del proceso de la enfermedad de Alzheimer, entre el 60 y el 70% de estas personas padece trastornos del estado de ánimo, como depresión, ansiedad o insomnio. Según explica Blanca Clavijo, presidenta de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Madrid, “además de la repercusión económica de tener un enfermo de Alzheimer en casa (alrededor de 24.000 euros/año), existe una repercusión brutal a nivel personal, ya que supone una gran dependencia y produce una importante sensación de culpabilidad”.
A pesar de la alta prevalencia de la enfermedad de Alzheimer, casi la mitad de los afectados por la enfermedad no están diagnosticados: desde que se detectan los primeros síntomas hasta que un experto diagnostica la enfermedad suelen transcurrir entre uno y dos años, un tiempo que los especialistas consideran muy valioso porque en la enfermedad de Alzheimer la detección precoz juega un papel importante. En este sentido, Blanca Clavijo explica que el diagnóstico precoz proporciona tres ventajas fundamentales para todos los sectores implicados. “En el supuesto de que se tratase de un enfermo aún no jubilado, podría planificar su situación laboral en el próximo futuro o, mediante un testamento vital, dejar expresadas algunas preferencias sobre su cuidado. En segundo lugar, las familias pueden empezar a tomar decisiones acerca de la planificación de los cuidados. Por último, dado que los fármacos existentes hasta ahora para combatir esta enfermedad lo que hacen es ralentizar su avance, es de gran interés que los reciban lo antes posible".
Detección precoz del deterioro cognitivo
Desde hace unos meses, los especialistas disponen de una nueva herramienta para facilitar la detección precoz de la enfermedad. Se trata del test de los 7 minutos, una prueba diagnóstica de criba que permite evaluar alteraciones cognitivas en el paciente mediante unos tests sencillos de aplicar, que no requieran materiales complejos ni tampoco un excesivo esfuerzo por parte del explorador. Para someter al paciente a esta prueba, se necesita únicamente lápiz, papel y un bloc específicamente diseñado, que contiene las imágenes para evaluar el lenguaje y la prueba de memoria.
El test de los 7 minutos, que distribuye de forma gratuita Janssen-Cilag, consiste en la realización de cuatro pruebas muy sensibles al deterioro inicial de la enfermedad de Alzheimer y permite explorar en el paciente la orientación temporal, la memoria y la fluidez verbal, es decir, aquellos procesos cognitivos que más se deterioran al comienzo de la enfermedad. Se trata de un instrumento que ha despertado expectativas debido a sus ventajas de potencia, brevedad y amenidad para el paciente, que no percibe la prueba como aburrida. La detección de esos síntomas en un estadío precoz de la enfermedad permitirá al especialista realizar un diagnóstico y empezar a tratar al paciente cuanto antes: los tratamientos farmacológicos disponibles tienen un efecto muy potente sobre las alteraciones de la conducta, que son aquéllas que más trastornan a familiares y cuidadores, y tienen una mayor efectividad cuanto antes son aplicados.
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