Carta a una sexagenaria
L¿ Etoile Notre Dame 2 abril 2008
Es posible que ya tengas suficiente edad como para haber pasado por experiencias que te hayan dado sabiduría y equidistancia de todo. Quizás te han dejado el corazón roto, la confianza en los demás maltrecha y los deseos en un paréntesis que aún sigue cerrado, Es posible que estés a caballo entre lo que se llama media edad, que nadie se atreve a fijarle una fecha limite y la madurez que tira a vieja que queda en la incerteza numérica. Es posible que hayas hecho todo lo que habías querido hacer en la vida en cuanto a viajes, matrimonio, crianza de hijos, patrimonio, carrera. Tienes fundamentalmente todo lo que necesitas: un lugar cómodo donde vivir, los hijos mayores, posiblemente nietos. Vives de una pensión o estás a punto de cobrarla. Y no tienes problemas de dinero. Vives acompañada con tu marido o estás sola debido a un divorcio o a una viudedad que se precipitó antes de lo que esperabas. De un lado tienes las garantizas materiales de otra reconoces tu espíritu vacio y cansado. Las creencias no son suficiente alternativa y las amistades no completan una parte agujereada de ti. Lo tienes todo y no tienes nada.
Ha quedado atrás el tiempo de los proyectos, la energía aventurera para descubrir el mundo y a los demás. El mundo no es más que un lugar en el que estás tranquilamente de paso y no esperas mas historias de las que ya has vivido o vienes viviendo.
Alguna de tus amigas con los 60 cumplidos todavía trata de ligar no aceptando, le dices, que le ha pasado el tiempo. Otras llevan tiempo que no tienen contacto sexual alguno y ni siquiera se atreven a hablar de ello. Otras más, sin embargo, todavía usan la picardía y no les desagradaría volver a probar hacer el amor no solo ocasionalmente si no a tener una verdadera aventura sentimental. Lamentablemente lo que dirá la gente y el temor a lo que pueda pasar con nuevos escarceos las tiene quietas. Tú te mantienes en una punto intermedio de todas ellas. Llevas tiempo dejando que pase el tiempo por tu cuerpo y ni te permites aventuras extraconyugales ni te atreves ya como antes a mirar tu cuerpo desnudo ante el espejo.
Crees que lo sexual y el mundo de la erótica son para el arte, el glamour o la gente bonita de las galerías cinematográficas. Prefieres historias tipo Corín Tellado o teleseries sudamericanas de broncas descomunales y líos amorosos que no practicarlos por tu cuenta.
Me pregunto si te preguntas si ya has dado el carpetazo a todas las utopías cerradas o piensas en una última posibilidad de amor o al menos de encuentro íntimo con otra persona de tu generación. En tu fondo biográfico tuviste algunos momentos atrevidos: hubo una época en que creíste en los demás, en lujo de la sinceridad, en la fuerza de cambiar hábitos y costumbres.
La ventaja de tener relaciones en la edad madura con desconocidos es que no hay que hablar de pasadas historias comunes ni siquiera hay la obligación de ponernos al día sobre lo que hemos sido el uno y el otro. Basta presentarnos en nuestras realidades actuales exiguas e incompletas no solo por lo que hace al placer de la intimidad sino sobre todo por lo que hace a la comunicación de lo más intimido por la vía de la palabra.
No negaré que a más edad la libido puede tenerse mas quieta, no ya por amordazarla en contra de la tendencia del cuerpo sino por falta de excitación. En el pasado la voluptuosidad sensorial fue encerrada en una jaula, en la edad de los penes y tetas caídas y del deseo amortiguado se valoran más otras cosas. ¿Pero qué es exactamente lo que hace que se nos caiga el cuerpo a partes y se nos cierre la boca d las propuestas?
La misma propuesta de seguir descubriendo la intimidad puede ser tomada como una equivocación por estar fuera de lugar. Hay desnudeces que en lugar de llevar a la excitación mueven a espanto y la persona completamente segura con todas las partes de su cuerpo es una minoría.
A priori no puedo decirte si me gustarás o sacarás de mi el mal del animal que una vez tuve ante anatomías suculentas, lo que sí sé es que no quiero encerrarme en un reloj de arena viendo cómo van pasando los días camino de mi extinción sin volver a los actos del amor y del placer.
Todo pasa por desenvarar deseos que aun tienen la oportunidad de otro ciclo de expansión.
Creo francamente que podemos olvidarnos de quienes somos o en qué nos hemos convertido para restaurarnos por un día o por el tiempo que deseemos lo que no somos y lo que nuestras biografías no nos permitieron ser, llevados por las dinámicas de nuestras agendas, por la falta de tiempo o incluso por motivos de represión que nos tuvieron apresados para no desarrollarnos en nuestras grandezas.
Lo que no hicimos a los 20, a los 30, a los 40, a los 50...es difícil que lo hagamos cuando la puerta de los 60 ha sido franqueada. Pero qué nos queda hacer si no completar nuestro discurso de la vida, ¿prepararnos para conductas a las que siempre nos cerramos?
Tienes la vida montada y esta propuesta es posible que ni la consideres para no descolocar tus beatíficos días de mujer posicionada y reglada. Pero si le das la menor oportunidad a reconsiderarla recuerda que mi boca para beberte, mi lengua para hablarte y lamerte, mis manos para tocarte y mi pene para penetrarte te están esperando.
Si crees que han terminado tus días de lujuria yo puedo convencerte de lo contrario. No te aseguro que me gusten todas las mujeres pero puedes disfrutar de mi cuerpo como mejor desees.
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