 |

|
Las hermanas neozelandesas Campion, Jane
y Anna, han tenido su parte en la eclosión cinematográfica de la
isla en los años noventa. Jane sorprendió a medio mundo con la
poesía visual y musical de El piano, historia bien trabajada y
magníficamente interpretada, que se desarrollaba en la Nueva Zelanda victoriana.
Con la misma fluidez de la música de Michael Nyman, las imágenes
desprendían el olor de la jungla húmeda, perfumada y putrefacta como la
sociedad blanca que la habitaba.
| "La
película causará una división
|
|
|
|
sintomática
en público y crítica
|
 |
|
que
la venerarán o la aborrecerán" |
Jane Campion regresa
ahora con Holy Smoke!, una nada habitual comedia negra que narra
la captación de Ruth, una joven australiana, por parte de una secta
en la India y su posterior desintoxicación a manos del reputado P.J.
Waters. Un proceso en el que ambos quedarán seriamente transtornados.
Holy Smoke! no es una
película fácil. Su escabroso sentido del humor es más retorcido de lo
que muchos serán capaces de digerir. Su lentitud narrativa es sólo aparente,
pero suficiente como para desarmar a un gran número de espectadores más
acomodados a la comedia intrascendente americana. Su riqueza visual, que
por momentos se basa en el barroco estilo indio, quizá sea demasiado para
otros. Quede esto dicho de antemano: la película causará una división
sintomática en público y crítica entre los que la venerarán y los que
la aborrecerán.
| "Campion
retrata a un grupo |
|
|
|
de perdedores,
de verdaderos |
 |
|
imbéciles que
no pueden evitar
|
 |
|
comportarse como
lo que son" |
La película tiene un comienzo
brillante, de pulso narrativo vigoroso y con nervio. Toda la historia
que se desarrolla en la India, incluido el desternillante despertar
de Ruth a su Tercer Ojo, aleja definitivamente el film de la
rutinaria historia de sectas y plantea las bases de una narración para
estómagos fuertes.
Sin
embargo, Holy Smoke! parece perder ritmo desde la entrada en
escena de Keitel. Y sólo lo parece, puesto que la tensión pasa
a ser psicológica, anidando en unos diálogos brillantes entre una magnífica
Kate Winslet y un Harvey Keitel algo desplazado en su
autoparodia. El proceso de desintoxicación de Ruth da lugar a
una evidente caza sexual en la que el cazador se torna en presa y los
roles de dominación se trastocan. La reafirmación de la identidad de
la protagonista pasa por la absoluta negación de su salvador.
Hay un dato curioso en Holy
Smoke! : ninguno de los personajes, en ningún momento, resulta mínimamente
digno. La directora retrata a un grupo de perdedores, de verdaderos
imbéciles que no pueden evitar ser lo que son. Campion no muestra
el menor atisbo de compasión hacia sus criaturas, y se deleita en mostrar
las miserias físicas, psíquicas y sexuales de todos ellos. Así, la película
deviene un negro retrato de la condición humana, patéticamente retratada
en sus peores facetas. Holy Smoke! posee una fuerza narrativa
de orden superior, pero queda lastrada por ciertos toques previsibles
por ser tópicos del cine australiano. Sin embargo, constituye un ejercicio
fílmico de primer orden, llamado a crear división y polémica entre los
críticos y también entre el público.

f i c h a t é c n i c a

|

Holy Smoke! Australia/USA, 2000

|

Una producción Miramax
 |
| |
Dirección |
Jane
Campion |
| |
Guión |
Jane
y Anna Campion |
| |
Fotografía
|
Dion
Beebe, A.C.S. |
| |
Montaje |
Veronika
Jenet |
| |
Sonido
|
Lee
Smith |
| |
Prod.
Ejecutivo |
Bob
y Harvey Weinstein, Julie Goldstein, Mark Turnbull |
| |
Música |
Angelo
Badalamenti |
| |
Producción |
Jan
Chapman |

Intérpretes
 |
| |
Ruth |
Kate
Winslet |
| |
P.J.
Waters |
Harvey
Keitel |
| |
Madre |
Julie
Hamilton |
| |
Yvonne
|
Sophie
Lee |
| |
Robbie |
Dan
Wyllie |
| |
Tim
|
Paul
Goddard |
| |
Padre
|
Tim
Robertson |
| |
Carol
|
Pam
Grier |
 |
|



|