 |

|
A carencia de nuevas ideas, nada como reciclar
viejos éxitos. Y el negocio es redondo: se captan varias generaciones
de adeptos, ya sea a los rancios seriales o a los apabullantes efectos
especiales.
Hasta este punto,
Los Ángeles de Charlie no deja de pertenecer a este nuevo
subgénero del refrito hi-tech. Desde que los hermanos Wachowski
sorprendieran con una nueva generación de efectos digitales y visuales,
el cine parece haber clonado las peleas de Neo y el Agente Smith en
cuanto celuloide se le ha aparecido. Los
Ángeles de Charlie
es, quizá, el más descarado de estos productos. Escenas enteras calcadas
de The Matrix, como la pelea entre Lucy
Liu y Kelly
Lynch, y acción a raudales, sin dejar demasiado tiempo
para que el espectador analice la incongruencia de lo que tiene ante
los ojos.
|
"Las
chicas juegan a lucirse, y
|
|
|
|
enseñan
palmito hasta donde la
|
 |
|
calificación
moral permite"
|
Pero ahí está el quid de la
cuestión. La serie televisiva original era tan inverosímil como esta película,
y nadie se quejaba. Las historias colgaban de un hilo y la trama se sostenía
gracias a Farrah, Jaclyn (en su caso, Cheryl) y Kate.
Otro tanto con esta versión remozada. Las chicas no juegan a imitar a
sus antecesoras en el cargo, lo cual es encomiable. Ni la Liu,
ni la Barrymore
ni Cameron Díaz,
con todos sus encantadores pucheritos, tienen una décima parte del carisma
de las colegas setenteras, ni falta que les hace. Un guión inconsistente
pero firmemente apoyado por un ritmo trepidante se basta.
Eso, y el tipito. Las chicas
juegan a lucirse, y desde esa óptica, erótica pero no insultante, enseñan
palmito hasta donde la calificación moral permite. De la competición (casi
carrera armamentística) entre los traseros de Lucy
Liu y Cameron
Díaz emerge triunfante el busto de la Barrymore,
que para algo es la productora. Un erotismo, insistimos, muy poco agresivo.
No incomoda al público femenino, sino que reivindica las, llamémoslas,
"armas de mujer".
|
"Se
subvierten los roles
|
|
|
|
habituales
de un género demasiado
|
 |
|
acostumbrado
a los machitos Bond,
|
 |
|
Van
Damme y Segal de turno"
|
Y, casi sin querer, es ahí donde
la película gana puntos. Porque en este gran slapstick tecnológico se
subvierten, aunque sea como comedia, los roles habituales de un género
demasiado acostumbrado a los machitos Bond, los musculitos Van Damme y
los glaciales Segal de turno. En esta función sólo hay lugar para un sexo
fuerte, el de las protagonistas. Los hombres son comparsas a medio camino
entre el amo de casa anodino y el risible Pierre Nobayuna.
La función es divertida, y cumple de sobras con su cometido, que es entretener.
El terceto protagonista, lejos de hacernos olvidar a los Ángeles
originales, resulta con química suficiente para mantener el tipo. Y si
el público no se cansa de imposibles volteretas, golpes en tiempo congelado
y demás efectos de la Ci-Fi posmoderna, resulta además una comedia bastante
bien hilada, para lucimiento, eso sí, de tres de las actrices más en boga
en el Hollywood de fin de siglo.

f i c h a t é c
n i c a

|

Los Ángeles de Charlie, USA,
2000

|

Una producción de Flower Films/Sony/Columbia
 |
| |
Dirección |
McG
(Joseph McGinty Nichol) |
| |
Guión |
Ryan
Rowe, Robert Harling, Susannah Grant, Zak Penn |
| |
Fotografía
|
Russell
Carpenter |
| |
Montaje |
Jim
Miller |
| |
Director
de Arte |
David
F. Kiassen, Rickard Mays, J.Michael Riva |
| |
Prod.
Ejecutivos |
Betty
Thomas, Jenno Topping, Joseph J. Caracciolo |
| |
Vestuario |
Joe
Aulisi |
| |
Producción |
Leonard
Goldberg, Nancy Juvonen, Drew Barrymore |

Intérpretes
 |
| |
Dylan
Sanders |
Drew
Barrymore |
| |
Natalie
Thompson |
Cameron
Díaz |
| |
Alex
Munlay |
Lucy
Liu |
| |
Bosley
|
Bill
Murray |
| |
Eric
Knox |
Sam
Rockwell |
| |
Roger
Corwin |
Tim
Curry |
| |
Claire
|
Kelly
Lynch |
| |
Charlie
Townsend |
Desconocido
|
 |
|



|