El
cineasta Montxo Armendáriz se ha sumergido en las tierras
del olvido para rescatar a las mujeres que vivieron y sufrieron
la lucha de las guerrillas antifranquistas en los años 40.
Las esposas, las novias, las hermanas de aquellos maquis
llevan la voz cantante en un relato emocionante que se
articula en torno a la lucha por los ideales y la libertad.
Cuatro años ha tardado Montxo Armendáriz
en situarse de nuevo tras las cámaras. Tiempo que ha empleado en documentarse
y estudiar a fondo la historia de las guerrillas (maquis) en la
posguerra española. Tras recopilar todo tipo de material, casi memorizar
los textos que se han escrito sobre la época, conocer y conversar detenidamente
con los supervivientes de aquellos grupos guerrilleros, el realizador
ha regresado con Silencio
roto. Un proyecto que lleva el sello Armendáriz
en la dirección, el guión y la producción.
El film constituye un emotivo
homenaje a los maquis, que pretende concienciar al espectador sobre
un período histórico silenciado y sobre el que se ha echado tierra durante
años. Ahora, los revolucionarios por la libertad vuelven a tener voz para
reclamar el lugar que les ha sido negado y ver si así se salda una de
las deudas históricas de España.
"Los
revolucionarios por la libertad
vuelven
a tener voz para reclamar
el lugar que les ha sido negado
y
ver si así se salda una de
las
deudas históricas de España"
Pero ésta no es una historia
de guerrilleros, de monte y de lucha. Si bien éste es el trasfondo y el
espíritu del film, las auténticas protagonistas son el colectivo de mujeres
que vivieron y sufrieron, sin salir de los pueblos, la experiencia combativa
de la guerrilla antifranquista. Armendáriz elige este punto de
vista y una mirada en concreto: Lucía, una
muchacha de 20 años (interpretada por Lucía Jiménez), y lo ha decidido
así para evitar contar la historia como siempre se ha hecho, desde la
mirada de los hombres vencedores.
Dos novedades, pues, en la concepción
de esta cinta. Una, dentro del universo de Montxo Armendáriz: es
la primera vez que el director elige una mujer como protagonista. La otra,
sobre la temática cinematográfica de la Guerra Civil y de la posguerra,
ya que también es la primera vez que se trata el tema de los maquis
narrando las vivencias de las madres, hermanas, esposas y novias. Las
otras tres películas que se habían acercado al tema (Los
días del pasado, El
corazón del bosque y Luna
de lobos) se habían narrado desde la perspectiva de
los luchadores, a excepción de la anecdótica aparición de la maestra andaluza
que va en busca de su novio en el film de Mario Camus.
Pero, además del atractivo natural
del tema y de la acertada elección del punto de vista, la maestría del
film reside en un relato construido a partir de multitud de hebras narrativas.
Son las vidas de los personajes que desfilan por el escenario de Silencio
roto,que se hilvanan alrededor
de la columna vertebral del guión, la historia de Lucía.
Todos ellos están perfectamente retratados y transpiran vida propia, personalidad
y carisma en cada plano.
"Lucía
Jiménez cumple a la
perfección
su papel de nazareno en
el vía crucis de Silencio
roto"
Tal vez tenga que ver el hecho
de que los actores, Lucía Jiménez, Juan Diego Botto, Álvaro
de Luna, María Botto, Mercedes Sampietro y compañía,
pasaron varias semanas en las localizaciones de la película, ambientándose
y ensayando sus actuaciones. Tal vez sea porque la historia es tan intensa
que les atrapó de tal manera que no pudieron desvincularse de sus alter
ego en Silencio roto.
Lo cierto es que tanto ellas (Lucía, Sole,
Teresa, Lola,
Rosario...) como ellos, (Manuel,
Hilario, Cosme,
Matías, Sebas...)
se entrelazan y se enredan para crear un universo de relaciones subterráneas,
de ilusiones quiméricas, de historias que dejan heridas abiertas, de amores
callados, de enemistades y peleas familiares irreconciliables...
Y
Lucía Jiménez cumple a la perfección su papel de nazareno en el
vía crucis de Silencio
roto, con tres paradas narrativas que representan las
fases históricas del movimento guerrillero, y que simbolizan la evolución
dramática de la historia. La primera, en otoño de 1944, como etapa de
resistencia y espera y que se corresponde con el planteamiento de la acción.
El desarrollo, en el verano de 1946, el momento de apogeo de las guerrillas.
Y el desenlace: la derrota de los maquis en el invierno de 1948.
"Silencio
roto es la radiografía de
una
guerra ya casi olvidada, y un
ejercicio necesario de rememoración
y
relato de un pasado cercano"
Porque,
no nos engañemos, Silencio
roto nos cuenta la historia del fracaso del movimiento
guerrillero, pero no lo hace de una manera quejumbrosa ni victimista.
Muy al contrario, Armendáriz otorga una dignidad necesaria a esas
gentes, que se vieron obligadas a elegir entre vivir al son que marcaban
los franquistas o pelear hasta la muerte. En el film y en la vida optaron
por lo segundo para "vivir como personas decentes", parafraseando a Lucía,
y perdieron. Pero siempre queda la esperanza en el relevo generacional
y en la luz de unas ideas que persisten, como sabiamente deja entrever
Armendáriz.
Silencio
roto es, en definitiva, una historia comprometida, a la altura
del mejor cine político y social, con ingredientes de melodrama intimista.
Es la radiografía de una guerra ya casi olvidada, y un ejercicio muy necesario
de rememoración y relato de un pasado cercano. La crítica ya ha dicho
que Silencio roto es la mejor película
que se ha filmado nunca en España sobre los maquis y aún más, es
un film de visionado imprescindible para todos. En especial, para aquellos
que aún nos emocionamos al compás de según qué canciones.