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Desde su infancia,
Cristina Alberdi se percató de la diferencia con la que se trataba
a las mujeres, "la falta de respeto, la displicencia". Por ello, decidió
luchar para combatir todo tipo de discriminación que se cruzara en su
camino. Sus inquietudes políticas aparecieron en los últimos cursos
en la Universidad, donde estudió Derecho.
En El poder es cosa de hombres,
Alberdi no sólo explica su vida y trayectoria profesional, sino
que retrata a toda una generación de mujeres que empezaron a abrirse
camino profesionalmente en una sociedad patriarcal y profundamente machista.
Como explica en el libro: "las mujeres, aunque invisibles, también hicimos
la transición". Salimos de nuestras casas, nos enfrentamos a los prejuicios
y a las convenciones, desafiamos a los poderes establecidos y aportamos
nuestro puntos de vista desde instituciones sociales como la familia
y el matrimonio, y después, protagonizando el cambio social".
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Cristina
Alberdi nació en Los Rosales, Sevilla, en 1946. Se licenció
en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció como
abogada desde 1971 hasta 1985. Participó en la creación del Movimiento
Feminista en España desde 1970. Cinco años más tarde
creó el Seminario Colectivo Feminista. También organizó
y lideró un Colectivo Jurídico para asesorar y defender a
mujeres, promoviendo la derogación de las leyes discriminatorias.
Propuesta por el Senado, entre 1985 y 1990 fue la primera mujer
elegida Vocal del Consejo General del Poder Judicial. En julio de
1993 es nombrada ministra de Asuntos Sociales en el último Gobierno
de Felipe González. Fue Portavoz de la Unión Europea en la
IV Conferencia Mundial de la Mujer en Pekín, celebrada en 1995.
Un año más tarde fue elegida diputada por Málaga.
Desde octubre de 1997 hasta octubre de 2000 presidió la Federación
Socialista Madrileña (FSM). Desde abril de 2000 es diputada por
Madrid, por la lista del PSOE en esa circunscripción. En noviembre
de 2000 fue elegida responsable de Estudios y Programas de la Ejecutiva
de la Federación Socialista Madrileña. Alberdi también
ha participado en foros nacionales e internacionales y ha dirigido
cursos en prestigiosas universidades. |
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Alberdi explica
en el libro las actitudes paternalistas o machistas con las que se ha
encontrado a lo largo de su trayectoria profesional, tanto entre los
magistrados con los que trabajó en el Consejo General del Poder Judicial,
el máximo gobierno de los jueces, como después en el Gobierno socialista
o en el Congreso. En su etapa en el Ejecutivo, su jefa de prensa le
recomendaba reprimir sus impulsos feministas, a lo que ella contestaba
que primero era feminista, y después ministra.
Cristina Alberdi
ha estructurado su biografía en capítulos con sub-apartados
en los que ha plasmado sus recuerdos y reflexiones de forma ordenada.
Con un estilo sencillo y directo, la autora relata todos los entresijos
de un partido político como el PSOE, al que se afilió en 1995,
cuando ya era ministra. Su militancia no le resta ni un ápice de decisión
a la hora de criticar la lucha entre familias y sectores del partido
para conseguir el liderazgo en la formación política.
La ex ministra afirma en el libro que "si existe una organización masculina
por excelencia, es un partido político. Cualquiera. De derecha o de
izquierda". Por ello, Alberdi apela a la "solidaridad de género"
entre las mujeres en el ámbito político. No sólo entre las militantes
de una misma formación política, sino también entre las de diferentes
ideologías. La diputada apunta la necesidad de crear un 'lobby' político
de mujeres porque, salvando las diferencias de cada partido, esto ayudaría
al avance de la mujer en los núcleos de poder.
Alberdi admite que "en el poder político se nos respeta, porque
no se nos teme. La política sigue dominada por los hombres, que ejercen
el monopolio más absoluto". Sin embargo, la diputada es optimista y
afirma que "el futuro depende de nosotras". La democracia paritaria
(no más del 60% ni menos del 40% de representación de cada género en
los partidos) es el punto de partida. Pero esto no lleva a nada sin
un cambio de ideas en la sociedad. La educación es imprescindible para
cambiar los esquemas sociales y combatir los estereotipos.
En resumen, El poder
es cosa de hombres es un excelente retrato de la situación
de la mujer en el seno de las formaciones políticas. También permite
valorar el importantísimo avance de los derechos de las españolas
en los últimos 25 años. A las personas que no les guste la política
podrían pensar que éste es un libro pesado, pero su estilo directo y
las consideraciones de la autora lo convierten en un libro muy interesante
que invita a la reflexión.
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