











    
|
 |
¿De qué nos habla
El enigma? En primer lugar, nos
habla de los distintos tipos de soledad que existen (la soledad
voluntaria y la gélida soledad acompañada), del espacio personal, intangible,
que todos necesitamos, y de la dificultad de comunicación ineludible
entre las personas (¿realmente podemos llegar a 'conectar' con el otro?,
¿está en lo cierto el solipsismo?).
Esta dificultad de comunicación nos lleva al segundo tema del libro:
los problemas de pareja, y el enigma, el gran enigma, de por
qué unas parejas son felices y otras no. Quizá la respuesta esté relacionada
con el tercer gran tema del libro: la situación de la mujer;
las amas de casa, la introducción de la mujer en el mundo laboral y
el dilema que se presenta todavía hoy a muchas mujeres entre la maternidad
y la realización profesional. Finalmente, el cuarto gran tema de El
enigma es la cobardía frente al destino. ¿Por qué
no tenemos valor para escribir nuestra propia vida?
 |
 |
 |
 |
|
|
 |
 |
 |
|

Daniel Rivera es un catedrático universitario que vive inmerso en
un matrimonio infeliz y su trabajo en las aulas. Un buen día acepta
un trabajo de unos meses en Estados Unidos, y allí conoce a Teresa.
Ella es una mujer completamente distinta a su esposa Berta, y pronto
Daniel y Teresa se enamoran. Teresa, separada e independiente, tiene
una vida profesional y personal plena. Comprende y comparte las
inquietudes intelectuales de Daniel, y le hace feliz. En cambio,
Berta es frívola y superficial, no entiende por qué
se valora el trabajo de su marido y sólo se preocupa por
el dinero y la vida social. ¿Se atreverá él a acabar con un matrimonio
oxidado pero que cumple las apariencias sociales? ¿Aceptará que
Teresa es su verdadero destino?
|
|
 |
 |
 |
Pero el contenido
del libro es bastante más complejo que el descrito hasta ahora, pues incluye
también gran cantidad de temas secundarios, como la importancia
del amor, del amor verdadero, en nuestra vida, el peso de la educación
y las raíces sobre la vida adulta, el descuido de demasiados padres
respecto a la educación y la comunicación con sus hijos, las bondades
del trabajo y el esfuerzo personal, así como una reflexión sobre
hasta qué punto influye el escenario en la acción, es decir, sobre cuán
importantes son los lugares en nuestra vida. Esta indiscutible riqueza
de contenidos es uno de los principales rasgos de calidad de El
enigma.
Aunque la novela se yergue sobre un notable plantel de personajes,
tres destacan inequívocamente sobre los demás: Daniel, Berta y Teresa,
el triángulo amoroso. De todas maneras, Josefina Aldecoa no ha
empleado los mismos recursos para construirlos, pues mientras ha utilizado,
con una función reivindicativa, los estereotipos relacionados con las
amas de casa de clase acomodada para dibujar a Berta, no se puede decir
lo mismo de Daniel ni de Teresa.
Se trata de dos personajes muy interesantes, complejos, fuertes y débiles,
contradictorios y humanos, que demuestran la maestría de Josefina Aldecoa
para crear caracteres llenos de matices. No podemos dejar de comentar
el trato especial que recibe la ciudad de Nueva York a lo largo
de toda la novela, adquiriendo incluso entidad de personaje.
Escrita con un estilo introspectivo e intimista, a menudo reflexivo,
El enigma consigue un buen equilibrio
entre la acción y la introspección. A través de la utilización de
escenarios muy variados y situaciones muy dispares, la autora consigue
que la introspección no se convierta en una característica claustrofóbica,
sino en una línea paralela que enriquece la acción.
En resumen, El enigma es un canto
al amor, a la valentía y al esfuerzo, una novela de lectura ágil y
llena de reflexiones interesantes tanto para hombres como para mujeres.
Además, a lo mejor usted, lector, consigue resolver el enigma. ¿Se
atreve a intentarlo?
|
 |


|